Minicarrera espacial en Colombia

Pablo Correa Hace 50 años, el mundo quedó boquiabierto con el anuncio del primer satélite en órbita. Cinco décadas después del Sputnik, Colombia vive un auge aeroespacial. Varias universidades públicas se unen para lanzar un satélite. En abril de este año, un grupo de ingenieros y expertos de la Universidad Sergio Arboleda logró poner en órbita el primer satélite con bandera colombiana. Libertad I, con un volumen de un litro y menos de un kilogramo de peso, se insertó en la órbita baja para inaugurar una minicarrera espacial en Colombia. Ahora el turno es para un grupo de universidades públicas, que anuncian el lanzamiento de tres satélites en los próximos años, y para la Fuerza Aérea Colombiana, que ya está trabajando en la construcción de una plataforma y en un cohete que funciona con propulsantes líquidos. Un ambicioso proyecto. La idea de un pico-satélite o “cubesat”, como se les conoce a estos pequeños navegantes del espacio, el segundo con apellido colombiano, surgió hace dos años, cuando la Aeronáutica Civil hizo un llamado a distintos grupos del país a trabajar para conquistar el espacio ultraterrestre con fines pacíficos. La Universidad Distrital Francisco José de Caldas de Bogotá, que ya tenía en marcha un importante grupo de trabajo en telemedicina, encontró en la invitación la oportunidad perfecta para embarcarse en el proyecto de un satélite al servicio de la medicina. Era cuestión de orientar hacia un objetivo específico grupos de distintas especialidades como ingeniería, matemáticas, diseño, entre otros. “Estos dos años han sido de un trabajo extenuante y de mucha autoformación, porque en Colombia muy pocas personas se interesaban por estos temas”, dice el ingeniero electrónico Ernesto Gómez Vargas, líder del equipo que construye el pequeño satélite en la Universidad Distrital. En septiembre de 2005 se sumó al proyecto la Universidad Surcolombiana de Neiva, más tarde la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja, la Universidad de la Amazonia, la Universidad de Cartagena y finalmente la Universidad de Córdoba. El grupo cuenta con la asesoría de Andrew Kalman, experto en estos proyectos de la Universidad de Stanford, quien esta semana estará en Colombia participando del Primer Congreso Internacional de Ciencia y Tecnología Aeroespacial, que se llevará a cabo en el Capitolio Nacional. Colombia I se estaría lanzando en diciembre de 2008, y meses después le seguirían los otros dos satélites proyectados. Según Ernesto Gómez, han existido tropiezos por la falta de recursos, lo cual ha dilatado el tiempo para que el satélite llegue a la órbita baja (menos de 1.000 kilómetros de altura). El costo del proyecto ronda los 300 millones de pesos. Mientras tanto, un grupo de 16 profesionales de distintas áreas de ingeniería y ciencias siguen capacitándose para convertirse en pioneros en tecnología aeroespacial en el país. Y ya han cosechado algunos logros. En 2006, el proyecto del satélite ganó un concurso en Francia que le permitirá ser monitoreado desde la estación de la Guyana Francesa cuando esté en órbita. ¿Cohetes colombianos? Aunque fabricar un pico-satélite ya es una tarea al alcance de los colombianos, como lo demostraron el grupo de la Sergio Arboleda y ahora los expertos de la Universidad Distrital, el país depende de los cupos que otras naciones como Rusia o Estados Unidos ofrecen en sus cohetes para colocar estos satélites en órbita. Pensando en el gran impacto que tienen estas tecnologías en campos como la medicina, el control ambiental, prevención de catástrofes y las comunicaciones, así como inteligencia militar,  la Fuerza Aérea, a través del Centro de Investigaciones en Tecnología Aeroespacial de la Escuela Militar de Aviación, se embarcó en la tarea de construir los primeros cohetes con propulsión líquida. “Estamos trabajando en un proyecto en el que no hay antecedentes en el país. Estos cohetes permitirían colocar los satélites en la órbita baja”, explica el ingeniero Jaime Armando Aguilar Marmolejo, director del Centro de Investigación en Tecnología Aeroespacial en Cali. Toda una revolución para Colombia, aunque esto suceda cinco décadas después del debut del Sputnik. El proyecto, que hasta ahora no había salido a la luz pública, tiene programado un primer lanzamiento de prueba en tres meses. La rampa de lanzamiento ya está prácticamente terminada. El objetivo de este primer lanzamiento es evaluar los sistemas de paracaídas y los de propulsión. “La tecnología se construye a partir de fracasos”, dice el ingeniero Aguilar para matizar el entusiasmo que puede crearse en torno al anuncio del proyecto, que cuenta con financiación del Ministerio de Defensa. Insiste en que se trata de un esfuerzo sin antecedentes y que implica un aprendizaje sobre la marcha. Fiebre aeroespacial La Universidad Nacional, que ofrece un posgrado en medicina aeroespacial, presentará, durante el congreso de la próxima semana, investigaciones sobre la fisiología cardiovascular en el espacio y los aspectos psicológicos que envuelven un viaje espacial. Por su parte, representantes de la Universidad de Antioquia hablarán sobre la creación de software para diseño y optimización de trayectorias de vehículos espaciales. Expertos de Argentina, Estados Unidos y Cartagena discutirán el auge de los pequeños satélites en el mundo y sus aplicaciones en campos tan diversos como la medicina y las comunicaciones. Desde 1969, cuando Neil Armstrong puso un pie en la Luna, quedó claro que la carrera espacial es una cuestión de pequeños pasos.
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