Moléculas dejadas en el celular revelan secretos íntimos de las personas

Gracias a este nuevo método de análisis, los científicos pueden conocer si una persona toma cerveza, cuál es el costo de su maquillaje o si está siendo tratada por depresión.

Con esta información los investigadores podrán colaborar en investigaciones delictivas, en la que no se hayan recuperado huellas digitales. /Pixabay

Científicos de Estados Unidos, encabezados por el químico holandés Pieter Dorrestein, recogieron los celulares de 39 personas voluntarias y descubrieron secretos de sus vidas. Los investigadores no accedieron a los datos y aplicaciones, sino que se limitaron a restregar un copito por su superficie y analizar las muestras obtenidas.

El estudio, publicado hoy en la revista científica PNAS, tiene como objetivo determinar cuánta información se puede obtener de una persona a partir de las moléculas presentes en sus objetos personales. Los investigadores utilizaron, para este caso, teléfonos móviles, sin embargo, ya trabajan con llaves, carteras y esferos de otras 80 personas.

En el trabajo publicado, el celular número 9 presentaba moléculas de clobetasol, un fármaco antiinflamatorio. El teléfono de la persona que tenía el número 38 mostraba restos de soluciones de trehalosa, habituales en cosméticos caros. El aparato del voluntario número 21 presentaba restos de citalopram, un medicamento antidepresivo, procedente posiblemente del sudor de sus manos. Y el celular 32 reveló el uso de minoxidil, un tratamiento contra la calvicie. Al final, todos los voluntarios confirmaron que utilizaban estos productos.

Como confirmaron los científicos involucrados en el estudio, “al analizar las moléculas que ha dejado en su teléfono, podemos saber si una persona es probablemente una mujer, si utiliza cosméticos de alta gama, si se tiñe el pelo, si bebe café, si prefiere la cerveza sobre el vino, si le gusta la comida picante, si está siendo tratada por depresión, si usa protector solar y repelente de insectos —y por lo tanto posiblemente pasa mucho tiempo al aire libre— y todo tipo de cosas”, explicó en un comunicado Amina Bouslimani, investigadora del equipo de Dorrestein en la Universidad de California en San Diego (EE.UU).

Los autores aseguraron que con esta información podrán colaborar en investigaciones delictivas, en la que no se hayan recuperado huellas digitales o restos de ADN.
 

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