La carta secreta de Blackberry

El QNX, conocido comercialmente como BB 10, podría convertirse en el cerebro de un hogar inteligente. Hoy se usa en aviones y autos.

Scott Hingley, director de Blackberry para Colombia. / Gustavo Torrijos - El Espectador

Hace una semana Blackberry dio un giro definitivo hacia aguas más calmadas. El capitán en esa travesía será John Chen, ejecutivo estadounidense de origen hongkonés con un pasado sobresaliente al revivir a una compañía como Sybase, a la que llegó en 1998 cuando su acción había perdido el 91% de su valor.

Tras enfocar todos los recursos corporativos en innovar en el mundo de las aplicaciones móviles y centrarse en nichos emergentes, consolidó un crecimiento tan alto que para 2010 la firma controlaba el tráfico de mensajes de texto de 4.000 celulares. Por eso la alemana SAP la compró por US$5.800 millones.

Los directivos de Blackberry esperan que Chen lidere una transformación similar. Porque sus números hoy son, a todas luces, decepcionantes: de acuerdo con cifras de la consultora Gartner, la participación de la compañía sobre el mercado mundial se redujo de 5,2% en el tercer trimestre de 2012 a 1,8% en septiembre pasado. De los 250,2 millones de teléfonos móviles activos en esa fecha, sólo 4,4 millones operaban su sistema operativo, el Blackberry 10.

Precisamente éste será la principal carta de la multinacional para reinventarse, una meta que se ejecutará en dos fases. En el corto plazo, la compañía espera recuperar el espacio que perdió en el segmento corporativo, a través de su plataforma unificada para alojar a todo dispositivo empresarial, sin importar su marca o sistema operativo, en una nube privada. A la par, la firma busca consolidar Blackberry Messenger, su aplicación móvil de mensajería instantánea que integra a los celulares sin importar su sistema operativo, al mismo nivel de otros servicios como WhatsApp, Viber o Line.

Pero la gran promesa de la marca podría darse en el largo plazo. “Cuando decidimos apostar por la innovación a futuro, escogimos el sistema operativo QNX, basado en Linux, que estaba siendo pensado para utilizarse en los computadores centrales de los aviones. De hecho, BMW y Mercedes-Benz lo están usando hoy en sus centros de investigaciones”, asegura Scott Hingley, director de Blackberry para Colombia.

Esa decisión sería trascendental: según analistas, el sistema QNX, que comercialmente se ofrece en dispositivos móviles bajo el nombre Blackberry 10, tiene un gran potencial para integrar los diferentes electrodomésticos y servicios de una casa y convertirla en un hogar inteligente. Su fortaleza reside en su arquitectura interna, que le permite optimizar procesos a tal punto que puede tener el mismo desarrollo de una máquina con 32 o 64 núcleos, incluso más.

Esa fortaleza le permitiría integrar fácilmente la energía, el agua o el teléfono con instrumentos periféricos como una nevera, un televisor o la estufa, o incluso con dispositivos móviles (teléfono móvil, tableta o portátil).

“Estamos hablando de un futuro no muy lejano, en el que la domótica creará un nuevo ecosistema sin demasiados periféricos. Lo estamos perfeccionando al trabajar de cerca con la escudería Mercedes de Fórmula 1, porque es uno de los focos más importantes de desarrollo e innovación tecnológica”, comenta Hingley.

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