La nube: oportunidad para las energías limpias

La expansión de los centros de datos parece estar impulsando el crecimiento de plantas solares y granjas eólicas para suplir la necesidad de una industria que busca ofrecer tecnología más responsable con el planeta.

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Transformación digital es uno de los mantras actuales más difundidos en la industria de la tecnología. La letanía ha calado hondo, principalmente en el mundo de los negocios.

En este contexto, transformación digital significa cosas como utilizar analítica avanzada, big data y otros procesos de computación intensivos que buscan incrementar al máximo la eficiencia de las empresas.

Si el anterior gran cambio en tecnología fue la introducción del computador personal, ésta supone la entrada del computador de todos y de nadie, una revolución hecha a punta de centros de datos, una revolución en la nube.

“¿Cómo diferencias a un buen amigo de un mal amigo? El buen amigo es el que no va a dejar que tu empresa invierta en centros de datos”. El chiste, si bien es de nicho, habla claramente de una realidad que hoy alimenta buena parte de los servicios digitales que conforman la vida moderna de millones de usuarios.

Pero, más allá de los datos como tal, de los millones de mensajes de texto, emojis, videos de gatos, gifs, hojas de cálculo, memes y documentos que circulan en línea, esta revolución de la información es a la par una revolución de la energía.

Se estima que los centros de datos de empresas como Amazon, Google, Facebook, Microsoft, Apple, entre muchas otras, consumen cerca del 2 % de la energía mundial. Con una cifra de este calado sobre sus hombros, estas compañías, además de bestias tecnológicas, son casi entidades energéticas por derecho propio.

Y algunas lo son, a su medida. Recientemente, Apple recibió una especie de permiso del gobierno de Estados Unidos para transformarse en una suerte de compañía eléctrica cuyo principal cliente es ella misma. Este movimiento le permite asegurar mejores precios para la electricidad con la que alimenta sus oficinas, las 270 tiendas que tiene en este país y, principalmente, sus centros de datos. Se calcula que la demanda total de electricidad de la compañía está en 831 millones de kilovatios/hora.

Pero además de ser una jugada económica, también es ambiental, pues buena parte de la demanda de sus servidores es suplida con fuentes renovables, como energía solar o eólica. La compañía, por ejemplo, compró, durante 25 años, toda la producción de una planta solar que apenas está en construcción. Esa transacción es una de las más grandes en el terreno de las energías limpias en EE. UU.

Amazon, el líder en servicios en la nube para negocios, a través de Amazon Web Services, se comprometió en 2014 a utilizar 100 % energía renovable para alimentar sus centros de datos. Para 2015, este porcentaje llegó a 25 % y la empresa segura que acabará 2016 con 40 %. El año pasado, la compañía compró una granja solar de 80 megavatios que, dice, estará produciendo 170.000 megavatios/hora de energía solar en octubre próximo.

Además de esta instalación, Amazon posee tres granjas eólicas que, al menos para mayo de 2017, producirán un combinado de 1’040.000 megavatios/hora de energía eólica.

Este tipo de proyectos, entre otras iniciativas de empresas de tecnología, le han dado un nuevo aire al sector de energía verde, principalmente en EE. UU., en donde se concentran la mayoría de los centros de datos de estas compañías. Se estima que en 2015 se impulsaron proyectos de energías renovables equivalentes a 3,23 gigavatios.

La movida de Apple sigue el camino que ya había adelantado Google, una compañía que prácticamente es sinónimo de computación en la nube. La empresa detrás de Gmail y Youtube ya había recibido la misma designación de comprador de energía por parte del gobierno de EE. UU. en 2010 y hoy asegura que sus centros de datos utilizan 50 % menos electricidad que una instalación convencional debido a una serie de medidas para maximizar su eficiencia.

En julio de este año, la compañía anunció el éxito de un programa piloto para reducir el consumo de electricidad de sus centros de datos mediante la implementación de inteligencia artificial. Esta reducción, de 15 %, se logró con el control segundo a segundo de cientos de variables en los servidores de la empresa, como la anticipación de picos de tráfico para ajustar la temperatura de ciertos sectores, por ejemplo.

El proyecto fue realizado por Deep Mind, el brazo de inteligencia artificial de Google, responsable de diseñar un sistema de inteligencia artificial que en marzo de este año derrotó a Lee Sedol, el campeón mundial de go, un juego que había probado ser imposible de ganar por una máquina.

Se espera que esta tecnología, que comenzó a probarse en los servidores de Google dos años atrás, esté presente en todos sus centros de datos para finales de este año.

Si bien todavía no se puede hablar de neutralidad energética o huella de carbono neutral para las operaciones de centros de datos, la demanda creciente de energía verde es un factor que puede terminar beneficiando no sólo a la industria de la tecnología, sino en general a todas las redes energéticas, incluso a nivel global.