La nueva estrategia de Facebook

América Latina juega un papel clave en este propósito.

EFE

La pequeña bomba estalló en las oficinas de Facebook en forma de reportaje periodístico. Fue en junio de 2012, cuando la cadena británica BBC dejó en evidencia que el naciente negocio publicitario de la red social estaba en apuros al revelar que múltiples empresas de correo basura habían desplegado millones de perfiles falsos con el objetivo de sumar aprobaciones (a través de la opción ‘Me gusta’) en las páginas de las principales multinacionales del mundo.

Desde California, los ejecutivos de la red social aceptaron haber comprobado que el 6% de las páginas personales (entonces, alrededor de 54 millones) pertenecían a usuarios ficticios, que entregaban información falsa y su única actividad consistía en aprobar las publicaciones de diferentes empresas. Esta táctica ponía en peligro su táctica publicitaria: cobrarle a compañías por perfiles y páginas diseñadas especialmente para atraer usuarios, generando así comunidades interactivas que consumieran sus productos.

En medio del escándalo, y antes de evitar de una huída masiva de anunciantes, Facebook anunció la revisión minuciosa de los perfiles para evitar nuevos incidentes. Una tarea que, un año después, le permitió reunir información valiosa sobre sus más de 1.150 millones de usuarios en el planeta. Datos que, una vez más, y con un estrategia redefinida, pone a consideración de las empresas.

Su premisa en sencilla: después del éxito forjado al conectar a las personas, ahora busca conectar a las marcas con sus clientes. “Ése objetivo se puede dar a través de la transmisión de un mensaje de marca, de un lanzamiento o de conectarse con los consumidores para ofrecer productos concretos, ofertas o nuevos servicios”, explica Sebastián Brea, gerente de ventas para Mercados Mediano de América Latina Hispana de la red social.

Él, uno de los invitados de lujo a la feria Eshow Bogotá 2013, entre el 12 y 13 de noviembre, donde expondrá cómo está ecuación tiene un futuro estratégico especialmente en las pequeñas y medianas empresas del país.

Todo a partir de tres pasos: ponerlas en contacto con su audiencia cautiva, la cual pueden seleccionar a través de datos geográficos o de edad; llevarla, por medio de anuncios y campañas, a sus páginas de comercio electrónico; y por último, generar una conversación con ellos para definir la eficacia de esta inversión y posibles datos para nuevas campañas.

Es, en realidad, un proceso que se retroalimenta gracias a las bases de clientes de las propias empresas (pueden identificar cuáles de ellos tienen su propio perfil de Facebook) y a la de la red social, que sugiere posibles nuevos clientes al cruzar esa información con su universo de usuarios (al menos en Colombia, se calcula que 20 millones de personas tienen en ella una página propia).

“Vemos un potencial increíble en Colombia. Tenemos un papel importante que jugar para acompañar a las empresas, cualquiera que sea su plan y su estilo de mercadeo”, comenta Brea, quien asegura que la recepción de esta estrategia en otros mercados latinoamericanos (principalmente en Suramérica) ha renovado el optimismo de Facebook en la región, en especial cuando un gigante tecnológico de la talla de Google busca fidelizar a las pymes gracias a su amplio portafolio de herramientas digitales.

“El presente es muy prometedor y el potencial que tenemos por delante es, sencillamente, increíble”, asegura.
 

 

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