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Oculus Go: el futuro de las interacciones sociales

Probamos el nuevo dispositivo de Facebook, que promete un mayor nivel de inmersión y funcionalidad gracias a su diseño y a algunas aplicaciones, diseñadas por la misma red social.

Oculus Go: el futuro de las interacciones sociales
Las Oculus Go son las herramientas de realidad virtual que creó Facebook, y que se convertirán en las nuevas alternativas de interacción social.Bloomberg

El siguiente nivel con el que Facebook quiere reafirmar su idea de conectar a las personas deja un sabor tanto de fascinación como de incertidumbre frente a lo que nos espera en unos años. Ponerse unas gafas de realidad virtual y experimentar un nuevo mundo, muy lejano de nuestros problemas, es la revolución de las interacciones que la compañía pretende imponer en los próximos años.


El cambio empezó en el pasado F8, el evento más importante que realiza la empresa todos los años, con la presentación de las Oculus Go, una herramienta que si bien está cruda, posiblemente en unos años sea una puerta a nuestra rutina diaria para trabajar, compartir con amigos o simplemente experimentar una nueva forma de vivir.


El equipo de Facebook asegura que son las gafas de realidad virtual más cómodas del mercado. Para muchos, será difícil la sensación de llevar puesto un aparato de gran tamaño, pero lo cierto es que uno se acostumbra, pues tiene un peso correcto y se siente bien en la cabeza. Por fuera parecen estar construidas de policarbonato y tanto las bandas que sostienen el producto como las almohadillas del interior ayudan a que se sienta todo bastante bien, así el usuario use gafas con prescripción médica.

Lo primero que impresiona al prenderlas es el hecho de que no es necesario ningún tipo de celular o de computador para hacerlas funcionar. Eso sí, es necesario descargar la aplicación en nuestro móvil previamente para elegir el contenido que queremos consumir, al estilo de las tiendas de aplicaciones de Apple o Android. Luego, la experiencia es muy fluida, pues tienen una interfaz intuitiva con la que se podrá disfrutar el producto sin necesariamente ser un milenial o un experto en tecnología.


El nivel de inmersión que logra el dispositivo impresiona por varios motivos. El primero, y personalmente el más importante, es el audio. A pesar de que es un punto que generalmente se subestima, Facebook entendió la importancia que tiene para hacernos sentir en otro espacio y por eso lo incluyó dentro de dos bandas que, puestas las gafas, quedan justo al nivel de nuestros oídos, por lo que no es necesario usar audífonos.


Además, el hecho de escuchar los efectos dependiendo de la posición de la cabeza ayuda para lograr un mayor nivel de inmersión. En otras palabras, si tenemos una cascada a la derecha, la escucharemos más fuerte de ese lado, y si nos volteamos a mirarla, la escucharemos igual de fuerte a los dos lados.


En términos de ópticas y pantalla, cuesta por momentos lograr que las imágenes se vean nítidas, más por la posición de las gafas que por la calidad de los materiales, porque cuando se encuentra el punto justo, se ve todo con absoluta nitidez. El panel con tecnología Fast Switch LCD permite que los colores y la definición de los objetos sean correctos en la búsqueda de inmersión, por lo que no se extraña el uso de celulares para hacerlas funcionar. Eso sí, un defecto que se encontró y que a futuro es importante corregir, fue la facilidad con la que se empañan los vidrios. Se necesita un ambiente fresco para evitarlo, lo cual no siempre es fácil.


Luego de dos semanas probando el producto, se puede afirmar que es asombroso el nivel de experiencia que se logra. El hecho de poder llegar a casa, ponerse las gafas y de pronto estar en una cabaña, con una enorme pantalla al frente y poder ver Netflix, disfrutar todo tipo de juegos, ver un documental de Discovery o estar en Facebook, pareciera un asunto del futuro. Da miedo por momentos esa sensación de abstracción de la realidad, sobre todo porque corta las relaciones próximas con la familia y los amigos.


Si todo esto asombra, las aplicaciones que la compañía anunció este año son aún más deslumbrantes. Y es que en su afán de conectar a las personas, Facebook parece estar acercándose a convertir las relaciones en un guion de Black mirror. La distorsión de la realidad es inminente cuando se popularice Facebook Rooms, en la que las personas tendrán la opción de escanear a la perfección un espacio puntual –sala, comedor, habitación– y estar con otras personas que se encuentren lejos a través de avatares, que resultan bastante realistas. 


Lo que conocemos como espacios sociales está a punto de cambiar. Si bien la plataforma actual de Facebook ha modificado considerablemente la forma como nos relacionamos, ésta sigue anclada en dos dimensiones. Rooms lleva a la tercera dimensión nuestros sentidos, por lo que si, por ejemplo, tenemos familiares viviendo en el exterior, bastarán las Oculus Go para sentirlos de nuevo en casa, reunidos con toda la familia.


Otro de los anuncios fue Facebook Gallery, que si bien no es igual a la anterior, comparte con ella la sensación de estar en una serie futurista. La idea es que se parta del mismo punto de Rooms, es decir, escanear un espacio. A éste se le irá agregando contenido propio grabado con un celular o una cámara. 


Al almacenarlo en Gallery, estará en realidad virtual la posibilidad de tener recuerdos en la nube y de vivirlos nuevamente cuantas veces se quiera. Tan útil como escabroso, dependiendo de cómo se le mire.


El futuro que nos pinta Facebook con las Oculus Go es, mal o bien, revolucionario. 


Los futuros que ofrece un producto como este pueden ser tan positivos como negativos. Porque, si bien es algo inicialmente divertido y hasta didáctico, también tiene sus riesgos. En términos médicos todavía no se sabe cuáles serán los efectos secundarios al usar intensamente las gafas. Por otro lado, está la seguridad de los usuarios, teniendo como contexto lo que sucedió con Cambridge Analytica. 


Los avances tecnológicos también incluyen responsabilidades y es un trabajo que Facebook deberá asumir durante los próximos años para convencernos de que el experimento que han creado valió la pena.