La oportunidad de la conexión

Ante un 2% de la población sin energía eléctrica y un déficit de casi 100.000 profesionales TIC, expertos analizan la ruta de países como Colombia hacia la digitalización.

Un carro entra a un parqueadero en algún país del mundo. Busca un lugar para estacionar, sin éxito, durante 20 minutos. Todo sin que su conductor sea consciente de que lo que expele su automóvil, según Streetline, una compañía de tecnologías para ciudades inteligentes, es una fracción más que aporta a que el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero de los vehículos se produzca mientras se busca un lugar para dejarlos.

Ahora, imagine que ese problema tuviera solución haciendo uso de internet, que las ciudades instalaran por toda su extensión una red de sensores conectados y que a través de aplicaciones pudieran avisarles a los conductores dónde hay un sitio disponible. Ese es sólo un ejemplo de lo que se ha llamado “internet de las cosas” (IoT, por sus siglas en inglés), un ecosistema en el que no solamente los objetos tienen acceso a la red, sino que la información que se produce es útil, objeto de análisis y una directriz para la toma de decisiones corporativas y formulación de políticas públicas.

Los grandes de la industria tecnológica, como Cisco, Intel, Rockwell Automation y Schneider Electric pusieron el tema sobre la mesa hace más de dos años, pero finalmente se está proponiendo la consolidación de modelos de referencia para que los dispositivos que se produzcan realmente puedan hablar unos con los otros y que el ecosistema sea funcional. Esto en el marco del segundo foro mundial de internet de las cosas, que se llevó a cabo en Chicago, Estados Unidos, en el mes de octubre.

Estas compañías ven la IoT como una “nueva revolución industrial”, en palabras de Jordi Botifoll, presidente de Cisco para Latinoamérica. Capitales como Chicago han avanzado en ese sentido, con la instalación de redes de sensores y el uso de fuentes de información, como la línea de emergencias y hasta Twitter, para construir un sistema público de datos que informe a los ciudadanos y que incluso sirva para la investigación académica y la acción policial.

Pero ¿qué pueden esperar Colombia y Latinoamérica en este escenario? Para Jayme Faria, consultor sénior en tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) de Frost & Sullivan para Latinoamérica, la IoT no es una realidad en la región. Si bien en algunas industrias se han visto avances en la adopción de conexiones M2M (de máquina a máquina), “en América Latina estamos un paso atrás en tecnología”, dijo a El Espectador.

El rezago, por supuesto, empieza con una cobertura incompleta de servicios públicos. De acuerdo con los datos del DANE publicados en 2013, en Colombia aún hay un 2,4% de hogares que no tienen acceso a energía eléctrica. Un despliegue nacional de IoT parece lejano.

Para John Chambers, CEO de Cisco, la clave para las transformaciones está en que los gobiernos tengan una agenda digital y las ciudades, un director de innovación y tecnología. “El acceso a internet se está volviendo tan básico como el acceso a agua, comida y techo”. El liderazgo y la alianza del sector público con el privado y la academia son para él el camino correcto. “Digitalizar un país requiere de la acción del Gobierno y que los partidos políticos se pongan de acuerdo”.

En el país, el Ministerio TIC, a través de Colciencias, abrió el mes pasado una convocatoria para el talento digital, como el desarrollo de big data e internet de las cosas, con $13.000 millones. “Ya más de 10.000 personas se están beneficiando con becas para estudios en relación con las TIC”, dijo el ministro Diego Molano. El Gobierno ha insistido en que es necesario alentar la formación de esos profesionales, pues actualmente hay un déficit de 93.000 personas formadas para el desarrollo digital. Según Cisco, la demanda de especializados en generación de redes es hoy de 2,4 millones de personas en el mundo, cifra que tenderá a duplicarse en la próxima década.

Al estrechar las brechas en Latinoamérica, según el analista de Frost & Sullivan, la gama de posibilidades es amplia. “Tener cosas conectadas intercambiando datos, en común con la analítica, permite una toma de decisiones en tiempo real”. Esa información, según él, va a generar oportunidades, no sólo a nivel empresarial, para distintas verticales, sino también en el sector salud y lo que se conoce como smart cities, de las cuales Barcelona es ejemplo, con la implementación de sistemas inteligentes de parqueo y recolección de basura.

Los beneficios de la IoT se verían en la productividad y la eficiencia de los procesos y los servicios. “Habría una reducción de impuestos porque las ciudades son más eficientes con IoT”. Y, si bien es cierto que habrá personas y compañías que entren al ecosistema antes que otras, la curva a la baja de precios que suele presentarse con el tiempo es, para Faria, una garantía de que en el futuro todos puedan ir ingresando a la IoT.

 

 

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María Alejandra Medina C.

Tecnología

La oportunidad de la conexión

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