En la cocina hay aparatos que pasan desapercibidos y otros que, sin hacer mucho ruido, se vuelven indispensables. El microondas está en ese segundo grupo. Está ahí para resolver el desayuno a las carreras, recalentar el almuerzo cuando no hay tiempo o ganas de cocinar y, en más de una ocasión, sacar del apuro cuando el hambre aprieta.
Por comodidad, casi siempre se ubica en un lugar práctico, a la vista y al alcance de la mano. La idea es que esté listo para usarse en cualquier momento. Sin embargo, no todos los espacios de la cocina son buena idea. Hay zonas que, aunque parezcan convenientes, pueden afectar su funcionamiento e incluso su vida útil. Y una de las más comunes es, justamente, encima de la nevera.
La razón por la que no debe poner el microondas encima de la nevera
Aunque a simple vista parezca una solución práctica, sobre todo cuando el espacio escasea, ubicar el microondas sobre la nevera no es lo más recomendable. Y la explicación es sencilla.
La nevera, para mantener frío el interior, necesita liberar calor hacia el exterior. Ese intercambio térmico es parte normal de su funcionamiento: el compresor trabaja, genera calor y el equipo lo expulsa por la parte trasera o superior, según el diseño. Si encima se coloca otro electrodoméstico, como el microondas, se puede dificultar esa ventilación natural.
El problema no es solo de espacio, sino de temperatura. El calor que emite la nevera puede acumularse en la base del microondas, afectando su sistema de ventilación. Y, a la inversa, cuando el microondas está en uso también genera calor. Esa combinación puede traducirse en sobrecalentamientos, menor eficiencia y, con el tiempo, un desgaste prematuro de ambos aparatos.
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Otros lugares donde no conviene dejar el microondas
Además de evitar colocarlo encima de la nevera, hay otros puntos de la cocina que, aunque parezcan prácticos a primera vista, no son los más adecuados para ubicar el microondas.
- Sobre superficies inestables o irregulares
El microondas necesita una base firme y nivelada, si la superficie no es estable, existe riesgo de caída o de que los recipientes se derramen en su interior. Y si se ubica en una repisa alta, es importante verificar que soporte bien el peso del equipo.
- Directamente en el suelo
No es práctico y mucho menos higiénico. Estamos hablando de un electrodoméstico que se usa para alimentos, así que mantenerlo lejos del suelo siempre será una decisión más segura.
- En lugares demasiado altos o demasiado bajos
Colocarlo muy arriba aumenta el riesgo de accidentes al retirar recipientes calientes y muy abajo obliga a adoptar posturas incómodas y poco seguras.
- Cerca del fregadero
Agua y electricidad nunca han sido buena combinación. La humedad constante puede afectar componentes internos, y las salpicaduras incrementan el riesgo eléctrico.
- Pegado a la pared o dentro de un mueble sin ventilación
El microondas necesita espacio para disipar el calor, si queda demasiado ajustado, se dificulta la ventilación y aumenta la temperatura interna. Lo ideal es dejar unos centímetros libres alrededor para que pueda “respirar” sin problema.