Steven Dowling, portavoz de la multinacional de la manzana, confirmó la salida de Papermaster, aunque no dio explicación alguna sobre los motivos o sobre si se trató de una decisión voluntaria o fue despedido.
El iPhone 4 salió al mercado el pasado 24 de junio, y desde entonces ha vendido más de tres millones de teléfonos, logrando un récord de venta en la historia de la compañía. Sin embargo las quejas de los consumidores sobre el nuevo modelo, opacaron las novedades tecnológicas que hacían de éste teléfono uno de los más codiciados del mercado.
Según los usuarios, el nuevo movil recibía las llamadas mal e incluso se cortaba la conexión si se sostenía el auricular de cierta manera.
Ante la avalancha de quejas, Apple aconsejó a sus usuarios evitar el contacto de la mano con la antena durante la conversación o comprar una funda especial. Entre las soluciones ofrecidas por la empresa se encontraban cambiar el sistema operativo e incluso regalar fundas de goma para el dispositivo, con las que se evitan las interferencias. Una solución ofrecida por el mismo presidente de Apple Steve Jobs, y la cual le costaría a la compañía alrededor de 50 millones de dólares.
Según Jobs, los problemas del iPhone 4 fueron sobredimensionados: “Es un asunto que se ha exagerado, todos los teléfonos tienen puntos débiles, no hemos encontrado aún la forma de saltarnos las leyes de la física”, señaló.
Todos estos invonvenientes habrían llevado a que Papermaster saliera de la compañia, aunque aún no se ha referido al hecho.
En su reemplazo entraría el también vicepresidente sénior de Apple en el diseño de hardware de Mac, Bob Mansfield.