Lo que significa para internet el triunfo del Partido Pirata en Islandia

El movimiento se convirtió en la segunda fuerza política de este país europeo, que tiene posturas notablemente liberales en temas como libertades civiles en la red.

Miembros del Partido Pirata conversan con los votantes en 'Tortuga', la sede de su campaña electoral, en Reikiavik, Islandia.EFE

El Partido Pirata Islandés ha logrado una votación récord. Los primeros recuentos le dan al partido el 14% de la votación, o sea 10 escaños en el parlamento más antiguo del mundo, con 63 asientos. Vale la pena ver qué viene a continuación a medida que terminan llegar los resultados.

Los partidos piratas siguen teniendo éxito en la escala política. Comenzaron, con mucho cuidado, con un representante al Parlamento Europeo por Suecia y de ahí a varios parlamentos en Alemania, concejos municipales en toda Europa, el Senado checo y el parlamento europeo; todo esto en una década de trabajo increíblemente duro por parte de voluntarios.

Hoy es claro que el Partido Pirata Islandés ha roto todos los récords de elecciones previas. Los resultados lo sitúan como la segunda fuerza política en el país.

En las encuestas, la elección se mostró apretada hasta el final y se suponía que los piratas serían el mayor partido en el parlamento. Las mismas encuestas le daban al movimiento la posibilidad de una mayoría absoluta. Pero los sondeos no son la misma cosa que las elecciones.

Es crucial no medir este resultado con base en las expectativas previas, sino en los hechos: reelección en el Parlamento (algo que no había sucedido con ningún partido pirata anteriormente), triplicar el apoyo popular y romper así una marca para el movimiento.

Hay partidos pirata en cerca de 60 países y seguimos aprendiendo entre todos. No hay una respuesta clara y concreta sobre cómo cambiar el mundo, no hay un camino predeterminado para esto. Todos aprendemos por ensayo y error y entre todos: alguien lidera y los demás tomamos nota de esa experiencia. El liderazgo solía estar en Suecia, después en Alemania y ahora, definitivamente, está en Islandia.

Trasfondo de las elecciones

Los piratas islandeses ya estaban en el Parlamento, con tres de los 63 escaños, lo que les permitió demostrar su actitud después de la crisis financiera de 2008, que pegó duro en el país. Como pocos, Islandia permitió que los banqueros se hundieran bajo el peso de su fracaso y no los rescató financieramente, sino que los envió a prisión. Sin embargo, la coalición gobernante en el momento, liderada por el Partido de la Independencia, intentó rescatar a los banqueros, aunque no encontró quién asumiera el costo.

Cuando este año estalló el escándalo conocido como los Papeles de Panamá y se conoció que el Primer Ministro y el Presidente estaban conectados con fondos en paraísos fiscales (y que se habían lucrado del desastre banquero en Islandia), ambos funcionarios renunciaron y llamaron a elecciones tempranas.

Vale la pena mencionar que Islandia tiene un Parlamento proporcional, o sea que hay más de dos partidos, muchos más, y entre todos deben negociar la formación de una coalición que sume más del 50% de esta cámara.

Una “Suiza de a pedazos”

El Partido Pirata ha hablado de crear una “Suiza de a pedazos” en Islandia, en la medida en la que el movimiento logre maniobrar para tener influencia considerable en la redacción de políticas públicas en este país. Pero, ¿qué significa eso de una “Suiza de a pedazos” para el mundo?

Resulta que significa mucho.

El régimen actual del mundo depende de la cooperación entre todos los países para reforzar sistemas y monopolios que van en contravía de internet y de las libertades civiles. Por ejemplo, para que la industria del copyright sea efectiva a escala global, requiere que cada país que está conectado a la red aplique de forma inclemente sus deseos.

Sólo se necesita que uno de los 196 países que existen diga “suficiente con esto”. No hay razón para que una industria, como Disney, regule la infraestructura más importante del mundo. Al revés, encuentro repugnante esta idea.

Y sólo se necesita que un país lo diga suficientemente duro para que las piezas del dominó comiencen a caer.

El mismo principio aplica para otros escenarios, como el de las libertades civiles en internet. La construcción de una “Suiza de a pedazos” va a ser un asunto emocionante y es justo lo que el mundo necesita en este punto.

*Rick Falkvinge es el fundador del primer Partido Pirata del mundo, en Suecia. Este texto fue publicado originalmente en este sitio. Tiene licencia Creative Commons.