Hoy, ser influencer se consolida como una aspiración profesional real para las nuevas generaciones. Así lo muestra un estudio de Kaspersky, que revela que el 34 % de los padres en Latinoamérica apoyaría que sus hijos se conviertan en creadores de contenido.
Esta cifra habla de un cambio de mentalidad en los hogares, donde profesiones digitales que hace algunos años se veían como un hobby hoy se toman muy en serio. Sin embargo, junto a esa apertura también aparecen retos. La exposición en internet, las estafas y el contacto con desconocidos hacen que el acompañamiento adulto se vuelva necesario.
Una aspiración que empieza cada vez más temprano
Para miles de niñas y niños, los creadores digitales son los nuevos modelos a seguir, y el interés por destacar en internet aparece incluso antes de la adolescencia. Según Kaspersky, cerca de una tercera parte de los menores de la Generación Alfa ya señala esta actividad como el trabajo de sus sueños.
El estudio también muestra que plataformas como YouTube y TikTok están entre sus favoritas, y que sus búsquedas se concentran en canales de bloggers e influencers de entretenimiento y estilo de vida.
Según explicó Carolina Mojica, gerente de productos para el consumidor en Kaspersky, este fenómeno muestra cómo ha cambiado la forma en que los jóvenes entienden el éxito. Ya no solo quieren ver contenido, quieren participar en él. Y eso, en la práctica, acelera su entrada a entornos digitales sin que siempre dimensionen sus riesgos.
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Recomendaciones para un entorno digital más seguro
Con este panorama, los expertos de Kaspersky plantean algunas pautas para acompañar este proceso de forma responsable y sin frenar el interés de los menores por crear contenido:
- Conversar antes que juzgar: interesarse por el tipo de contenido que quieren crear abre la puerta a conversaciones sobre privacidad, límites y exposición en internet.
- Configurar juntos sus cuentas: desde el inicio conviene revisar quién puede ver sus publicaciones, comentar o enviar mensajes. También es importante usar contraseñas seguras y activar la verificación en dos pasos.
- Diferenciar entre contenido y vida privada: no todo se debe compartir. Datos como dirección, colegio o rutinas pueden ponerlos en riesgo si se hacen públicos.
- Seguir de cerca su huella digital: buscar periódicamente su nombre o usuario permite detectar información sensible o incluso suplantaciones.
- Estar atentos a falsas colaboraciones: mensajes de supuestas marcas pueden ser intentos de fraude. Señales como errores de redacción, urgencia o enlaces sospechosos deben encender alertas.
- Hablar sobre el contacto con desconocidos: a medida que crece la audiencia, también aumentan los riesgos. Es fundamental explicar que no todas las interacciones en línea son seguras, incluso si parecen amistosas.