El mundo de la fotografía en Instagram

La fotógrafa Adriana Zehbrauskas es una asidua usuaria de la plataforma, una herramienta que utiliza para documentar la vida diaria en México y en Latinoamérica. Visiones desde la luz.

Cortesía - Adriana Zehbrauskas

Su mirada, su perspectiva ha sido difundida en páginas como The New York Times, The Guardian, Paris Match, Le Figaro... Y en Instagram, claramente.

La revista Time clasificó su cuenta de Instagram como uno de los perfiles que definieron el año en 2014.

Zehbrauskas es una de las invitadas al Festival Gabriel García Márquez de Periodismo -que se realizará 29 y 30 de septiembre, y 1° de octubre, en Medellín- y una de las encargadas de juzgar los trabajos en la categoría de imagen del premio que entrega el evento. Lo que sigue es una conversación a manera de monólogo con ella.

"La fotografía me ha enseñado a ser paciente. Las cosas no suceden de un día para otro. Esperar es importante acá, como también lo es persistir. La fotografía me ha permitido tener una vida interesante, conocer gente, ir a muchos lados. Ver el mundo en todos los niveles. Esto es un regalo de la vida. Me ha hecho más humilde con la vida. Es una carrera difícil, frustrante a veces.

Comencé en Instagram un poco como todos, diciendo “¿qué es esto?”. Y subía cosas personales y algunas de trabajo. Como más informal. No fue algo que comencé a planear desde el principio, fue más gradual el uso.

Luego me gané una de las becas de Instagram y Getty, que eran para fotógrafos documentales que trabajaran en la plataforma y documentaran comunidades subrepresentadas. Estaba trabajando en Guerrero. Después de eso mi cuenta despegó muchísimo. Antes de la beca tenía 10.000 seguidores, ahora tengo casi 180.000, que no son tantos al lado de personas como David Guttenfelder (con más de 950.000 seguidores).

La plataforma es muy importante para mi trabajo ahora. Para mí, empezó como un lugar en donde tenía una libertad muy grande, en donde podía subir las imágenes que quisiera sin necesidad de un editor o un medio.

Siempre la he visto como un lugar con oportunidades increíbles para todos los fotógrafos. Da visibilidad a proyectos que de pronto no tendrían público de otra forma. Por ejemplo, soy parte de un colectivo, llamado Hikari Creative, que se formó en Instagram: los cinco miembros del colectivo nos conocimos en Instagram. La plataforma permite hacer estas conexiones.

Me gusta que es un espacio que está cambiando todos los días, por ejemplo con esto de Instagram Stories. No es algo inmutable, sino como un organismo vivo que se va modificando todo el tiempo.

Tomo casi todo con mi celular. Diría que 99 % de las fotos que subo a Instagram están hechas con mi teléfono.

Instagram es un poco una extensión de la libertad que encontré cuando comencé a fotografiar con el celular. Yo no llevaba mi cámara profesional a todo lado, al supermercado, al caminar por una calle. Y así dejé de hacer muchas fotos de la vida diaria porque no tenía mi cámara todo el tiempo. Tener el teléfono me permitió hacer esto de nuevo y mi mirada cambió en el proceso.

Hay una paradoja, que me resultó evidente cuando estaba trabajando en Guerrero. Todos toman fotos con el celular, todos las suben a Facebook o a donde sea. Lo paradójico es que nunca se han producido tantas imágenes como ahora, pero quizá nadie las recuerde, ¿qué tanto de este trabajo va a quedar? ¿Cuántas historias van a permanecer? Siento que va a ser una generación en la que los niños no van a tener fotos de cuando eran chiquitos. Cuando estaba allí, en Guerrero, quería hacer una multimedia con fotos viejas de los estudiantes y nadie tenía imágenes de su infancia. Cuando estas fotos desaparecen se va toda una parte de la persona, la memoria.

Empecé a hacer un proyecto que consiste en tomar retratos de familias con el celular y llevo una impresora chiquita, que se conecta a través de wifi, y ahí mismo imprimo las fotos y ellos se pueden quedar con una copia. Hay tantas imágenes, tanta saturación, y me pregunto constantemente: ¿qué va a permanecer?

La misión de la fotografía no cambia en el mundo del video en vivo, 360, de Youtube, de Facebook Live. Es lo que permanece. Hay imágenes icónicas que son las que quedan después de ver mil videos. Ahora, una posibilidad no niega las otras. Todo se puede combinar. Cada vez es más fácil utilizar otros formatos y lenguajes. La idea siempre es contar historias".

Para más información sobre el Festival, ingrese a http://premioggm.org/