Irma, Katia y José amenazan a la región

El Caribe no puede dormir en paz

México fue sacudido por el terremoto más grave en los últimos 100 años. Tras el sismo, una alerta de tsunami se activó en siete países de Centroamérica, en una semana aterradora en la que la naturaleza no da tregua.

El terremoto de ayer en México tuvo una magnitud superior al de 1985, que dejó 10 mil muertos. / AFP

A los mexicanos más viejos ya les había tocado la que creían iba a ser la peor tragedia de sus vidas. En 1985, un terremoto de magnitud 8,1 sacudió al país, dejando más de 10.000 muertos. Por eso, cuando la tierra empezó a moverse nuevamente en la madrugada del viernes, una señora de 60 años exclamó: “Otro más no, Dios, por favor no", según informa la agencia de noticias AFP. (Lea: Lo que sabemos de los tres huracanes que azotan al Caribe)

Esta vez, la magnitud del sismo fue aún mayor. Con 8,2, este es el peor terremoto en los últimos 100 años en ese país, según comunicó el presidente Enrique Peña Nieto en una rueda de prensa, minutos después del movimiento telúrico.

No ha sido una buena temporada para los mexicanos y su gobierno.

En 2016 cerró con un informe muy polémico del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, que arrojó que México fue el país donde más muertes violentas se presentaron, únicamente por detrás de Siria.

Las cifras tienden a empeorar. De acuerdo con informes oficiales, 2017 ha sido el año más sangriento en los seis que lleva Peña Nieto al mando. Y en junio, las autoridades se enfrentaron con el mes más violento desde 1997: más de 2.200 homicidios en un mes. El robo de autos y los secuestros también se dispararon.

Es así como sólo dos de cada diez personas aprueban la gestión de Peña Nieto. Su frustración quedó en evidencia cuando, en octubre del año pasado, aseguró públicamente que él no se levanta en las mañanas “pensando en cómo joder a México”.

El terremoto llega, entonces, en un contexto convulsionado. Peña Nieto advirtió que las próximas horas serán tensionantes, pues lo más probable es que se presente una réplica más fuerte.

Desde 2012, México ya había sido catalogado como uno de los países más vulnerables a desastres naturales, en el Atlas de Exposición Económica a Riesgos Naturales, un índice compilado por Maplecroft, empresa de análisis de riesgo que tiene sede en el Reino Unido. El mismo informe había advertido sobre las dificultades presupuestales que un desastre como este podría suponer para México, de no tomarse medidas oportunamente. La investigación señalaba que, aunque algunos países desarrollados también están ubicados en zonas que pueden ser afectadas, el problema de los desastres naturales en países como México es su capacidad de respuesta a la adversidad.

En mayo, cuando fue anunciada la temporada de huracanes, Peña Nieto aseguró con confianza que el país estaba listo para lo que se venía.

De acuerdo con el diario local El Universal, el presidente dijo: “no podemos evitar la presencia de los fenómenos naturales, pero lo que sí podemos hacer es minimizar los daños al patrimonio de las familias y a la infraestructura económica y social del país, y a esto me refiero cuando hablamos de resiliencia: aumentar nuestra capacidad de respuesta ante una situación de desastre”.

Sin duda, el presidente tendrá que poner a prueba su resiliencia y la de instituciones como Protección Civil y la Secretaría de Defensa en las próximas horas.

A la espera

Se estima que la cifra inicial de muertes, tras el terremoto, siga creciendo. En principio, las autoridades reportaron que al menos 61 personas murieron y otras 2 mil están heridas, pero los organismos de control siguen trabajando en labores de rescate e identificación de víctimas.

La Cruz Roja Mexicana informó en su cuenta de Twitter que ha atendido todo tipo de situaciones, desde gente con crisis nerviosas hasta la evacuación de personas atrapadas por el derrumbe de sus viviendas.

Y cuando aún el país no se repone de las consecuencias del sismo, una alerta de tsunami tiene ahora en vilo no solo a México, sino a siete países de América Latina . El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (PTWC) activó una alerta para México, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Honduras y Ecuador. Las autoridades de ese país incluso empezaron a evacuar las zonas de riesgo más alto y a alojar a las personas en albergues temporales.

Los huracanes no dan tregua

“Será realmente devastador”, predijo Brock Long, el director de la Agencia Estadounidense de Gestión de Emergencias (FEMA). Las imágenes del diluvio que llegó con el huracán Harvey a Texas y Luisiana tuvieron poco más de una semana para asentarse en la memoria de los estadounidenses que ahora se enfrentan a una calamidad todavía mayor.

Aunque en la madrugada del viernes los vientos del huracán Irma se desaceleraron y para hacerla caer a la categoría 4, los pronósticos no son alentadores. Si bien Irma no llegará a EE.UU. con los vientos de 270 kilómetros por hora con los que avanzó por el Caribe, la devastación que puede causar en EE.UU. y la que ya dejó a su paso le han merecido el título del “huracán más fuerte en la historia del Atlántico”.

En Florida, se espera que los primeros vientos fuertes lleguen hoy por la tarde y que Irma toque suelo estadounidense en la madrugada del domingo. La franja costera que compone el área metropolitana de Miami podría ser la principal afectada y las autoridades adelantan la evacuación más grande en la historia de ese estado, con al menos 650.000 personas buscando refugio mientras se espera que el radio de la evacuación siga aumentando.

EE.UU. no es el único país en riesgo esta temporada de huracanes. “Barbuda quedó apenas habitable”, les dijo a los medios locales el mandatario de la isla, Gaston Browne. El primer ministro también le ha dicho a la prensa que el 95 % de las viviendas quedaron destruidas por el paso del huracán. La magnitud de la catástrofe contrasta con la cifra de víctimas fatales que se registra en la isla, tan solo una, por ahora.

Con categoría 4, el huracán José promete repetir parte de la trayectoria que recorrió Irma en las Antillas Menores, algo que, en Barbuda, donde tanto el hospital como el aeropuerto quedaron devastados por cuenta del último huracán, podría llevar a otro nivel las ya abrumadoras cifras del desastre.

Las alarmas por José también están encendidas en San Martín, que hasta el momento es el lugar donde Irma dejó más víctimas fatales (21) y donde, al igual que San Bartolomé y Anguila, Irma dejó suspendido el servicio de electricidad y ha dificultado el acceso al agua potable. Desde esta última isla, Martha Brather, una enfermera de 40 años, le dijo a la agencia EFE que “José ya no puede arrasar más, por el simple hecho de que tras el paso del huracán Irma ya no queda nada”.

Aunque Anguila, como Barbuda, tuvo la mala suerte de estar en el camino del ojo del huracán, a Puerto Rico, que vio pasar a Irma a 80 kilómetros de sus costas, no le fue mucho mejor. En el norte del país, el fenómeno dejó tres muertos, cerca de 7.000 personas refugiadas en albergues y casi un millón sin suministro de servicio eléctrico.

Haití también pasó la prueba de Irma sin víctimas mortales, pero con 2.142 personas desplazadas por las inundaciones. Allí, como en República Dominicana, los daños fueron mucho menores que los previstos. “Todo se desarrolla de manera normal en los distintos polos turísticos. Gracias a Dios, y a la aplicación al pie de la letra de los protocolos de seguridad y prevención”, dijo Francisco Javier García, ministro de Turismo en la mitad de habla hispana de la isla.

Antes de llegar a las costas estadounidenses, Irma tiene en su camino a Cuba donde, según reportó la prensa oficial, a las 11:00 a.m. ya se registraban olas de entre cuatro y ocho metros que habían dejado gravemente afectado el malecón de la ciudad costera de Holguín, donde el hospital, que había sido evacuado previamente, también había sido sufrido daños por el agua. Antes de enfrentar la llegada de Irma, el gobierno cubano alcanzó a ordenar la evacuación de 10.000 turistas en 15 de sus provincias.

La “fase de alarma” que se instauró en la isla prohibe la circulación innecesaria de vehículos y personas, además de sugerir la desconexión preventiva del servicio eléctrico. Asimismo, antes de enfrentar el impacto de Irma, el gobierno cubano expresó su solidaridad con los países afectados por los desastres que azotan la región y envió un grupo de médicos para asistir a los damnificados de Irma en Barbuda.

Por si la situación no fuera lo suficientemente dura, Irma y José no son los únicos ciclones que se encuentran activos en el Caribe. A pesar de estar lejos del epicentro del movimiento telúrico, en el estado de Veracruz, México, la gente apenas tuvo tiempo para reponerse del susto antes de prepararse para la llegada de Katia, que el viernes ascendió a categoría 2. “Algunas personas en la madrugada empezaron a retirarse en sus vehículos y a salir (a pueblos vecinos), antes de que otra cosa suceda”, le dijo a la AFP Daniel Salas, un trabajador voluntario de Protección Civil del Pueblo.

El huracán Katia llega pocas semanas después de que la tormenta tropical Lidia dejara siete muertos en el estado mexicano de Baja California, al noroccidente.

La última vez que el Caribe enfrentó en simultánea el embate de tres huracanes ocurrió en 2010 y, según lo explicó a la EFE el meteorólogo del Centro Nacional de Huracanes Dan Dixon, se explica por factores como una temperatura del agua inusualmente alta y la ausencia del fenómeno de El Niño en el Pacífico, cuya presencia, por lo general, inhibe la formación de huracanes en el Atlántico.

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