Reino Unido: tres atentados este año

En las calles de Londres, una ciudad aterrorizada

El Espectador visitó el lugar en Londres que fue escenario de los últimos ataques terroristas, que dejan siete muertos y 48 heridos. La primera ministra culpa al extremismo islamista.

En la zona del ataque se activó un amplio dispositivo policial, en la mañana de ayer. AFP

La apacible vida de los londinenses y de miles de turistas que a diario visitan la casi siempre capital del cielo nublado y gris del Reino Unido se llenó de incertidumbre luego de los atentados en el puente de Londres y el mercado de Borough.

Si bien la ciudad ha tratado de seguir operando normalmente, y en especial durante el fin de semana, cuando su gente se relaja en calles, parques, bares y restaurantes en un apacible entorno, desde el sábado en la noche, cuando el terrorismo volvió a levantar su mano negra contra inocentes, la tensión aumenta. Y justo ad portas de una nueva jornada electoral: la primera ministra, Theresa May, convocó a elecciones generales para el jueves 8 de junio.

Los ataques del sábado en la noche serán sin duda un factor en las urnas: el balance de víctimas llegó a siete muertos y 48 heridos, 21 de los cuales se encuentran en “condición crítica”.

El drama comenzó cuando tres hombres a bordo de una camioneta arrollaron a varias personas en el puente de Londres, al grito de “esto es por Alá”. Minutos después, en un acto barbárico, apuñalaron a varios clientes que en ese momento se encontraban en el mercado gastronómico conocido como Borough Market, en pleno corazón turístico de Londres.

Y aunque los causantes del hecho fueron abatidos por la policía y la unidad antiterrorista de la policía metropolitana detuvo horas después a 12 personas en el barrio de Barking, todas relacionadas con los ataques, el miedo ha invadido las calles de la ciudad.

Por eso, al recorrer las zonas más tradicionales de Londres, como el Big Ben, el palacio de Westminster, el Parlamento o el mismísimo palacio de Buckingham, se advierte el rostro de preocupación en la gente. Una ciudadana mexicana no deja de expresar su miedo, pero también no le pone atención al asunto porque considera que conocer la ciudad vale mucho y dice que por lo costosa quizás nunca podrá volver. Una pareja de enamorados orientales piensa lo propio, al tiempo que, en traje de boda, se hace unas fotos frente al Big Ben.

En cuanto a los londinenses fríos, educados y callados, están muy golpeados por la situación y sin reparos apoyan las acciones contra el terrorismo que ha tomado su gobierno. Un tenso ambiente que se percibe tanto en la ciudad que hasta los socios de Uber aprovecharon para aumentar sus tarifas de transporte y fueron duramente cuestionados.

Scotland Yard ha incrementado el número de patrullas que vigilarán la ciudad y ha desplegado un gran número de agentes en la zona afectada, si bien no se ha elevado el nivel de alerta terrorista, que se mantiene en severo.

Un entorno que tiene en alerta a la ciudadanía local y visitante y que tiene como antecedente el reciente atentado en Mánchester, cuando se elevó el nivel de alerta, lo cual implica que un ataque se puede producir de manera inminente y obliga a miembros de las fuerzas armadas a patrullar junto con la policía en algunas zonas específicas.

Son justamente esos antecedentes de recientes atentados los que generan gran preocupación en el Gobierno, las autoridades y la población. De hecho, hay sectores en la ciudad como The City, centro financiero, o el West End, zona de compras y teatros, que se perciben casi desolados. Los londinenses no dejan de recordar el 22 de marzo, cuando un terrorista islámico asesinó a cuatro ciudadanos y un policía frente al Parlamento británico, con un modus operandi similar al del sábado en el mercado de Borough.

Aquel hecho causó además decenas de heridos, cuando el terrorista atropelló a varios peatones, antes de ser abatido por la policía, asunto que coincidió con el primer aniversario de los atentados en Bruselas.

A estos antecedentes se suma lo sucedido el pasado 23 de mayo en el Manchester Arena, tras un concierto de la artista estadounidense Ariana Grande. Allí, un terrorista suicida de apenas 22 años estalló una bomba causando la muerte de 22 personas, entre ellas varios niños.

Un concierto que, como respuesta al terrorismo, se repitió ayer con la intervención de varios artistas, horas después de que Grande visitara a varias víctimas del atentado que aún se recuperan en el Hospital Infantil de Mánchester.

Ahora, con el atentado del sábado en la noche, la incertidumbre persiste. Las autoridades informaron que en 72 días se han frustrado otros cinco atentados.

El Espectador recorrió la zona en donde se produjeron los ataques del sábado en la noche y encontró un amplio dispositivo policial. Las autoridades le pidieron a la gente que vive en la zona que permanezca el mayor tiempo posible en sus viviendas y ha activado una línea local para recibir información sobre el caso.

Durante su primera intervención oficial, tras un consejo extraordinario de seguridad luego de los hechos, Theresa May señaló que los últimos tres atentados en el Reino Unido están unidos por la ideología del islam. Aseguró que la va a derrotar, al tiempo que anunció la revisión de toda la estrategia antiterrorista de su gobierno.

Según May: “Es necesario no entregar a los terroristas el espacio de la seguridad que necesitan para crecer que les proporciona internet”. Reiteró también la necesidad de combatir al Estado Islámico en Irak y Siria, y pidió “no tolerar el terrorismo en casa”.

En cuanto a las elecciones generales del jueves, manifestó que se efectuarán de acuerdo con lo previsto.

Por estos días recorrer Londres no parece una buena idea. Si bien todos tratan de sobreponerse a los últimos atentados, en sus calles se siente que el terrorismo los tiene muy golpeados, una batalla que continuará sin tregua.