Alerta en Puerto Valdivia, Cáceres, Tarazá y Caucasia

Hidroituango sigue fuera de control

Una falla imprevista en la casa de máquinas del proyecto hidroeléctrico obligó a las autoridades a evacuar a 5 mil personas de cuatro municipios antioqueños.

La emergencia de este miércoles dejó cuatro trabajadores heridos. / Nelson Sierra

Ayer, a las 11:00 de la mañana, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres convocó a una rueda de prensa para informar sobre la situación que desde hace más de 10 días amenaza a la hidroeléctrica Hidroituango -en el norte de Antioquia, a unos 170 kilómetros de la ciudad de Medellín- y a las comunidades asentadas aguas abajo en las márgenes del río Cauca. (Lea "Hubo una obstrucción en la casa de máquinas": EPM sobre emergencia en Hidroituango)

Aunque se trataba inicialmente de un reporte general de la situación, en la que trabajan autoridades locales e ingenieros de Empresas Públicas de Medellín (EPM), con el apoyo de diversas instituciones nacionales, una llamada rompió el orden del día. Eran las 12 p.m. cuando el gerente de EPM, Jorge Londoño, se comunicó con el ministro de Minas y Energía, Germán Arce, para informarle que cinco municipios de la ribera del Cauca acababan de entrar en alerta máxima. (Lea Cruce de cartas entre Santos y autoridades de Antioquia por crisis en Hidroituango).

En la vía hacia la obra, hasta donde se desplazaron ayer dos periodistas de El Espectador, se encontraba el puesto del plan de movilidad que se implementó en la zona. La contingencia, que se inició el pasado 28 de abril, dejó inhabilitado el paso por el puente Pescadero y obligó a conformar caravanas para que, con horarios establecidos, quienes transitan entre municipios como San Andrés de Cuerquia e Ituango pasen de un lado a otro usando los túneles vehiculares del proyecto.

Desde que el agua empezó, hace una semana, a caer por la casa de máquinas, que es subterránea, pasar por el túnel que conduce hacia la obra es una experiencia extraña. El aire que trata de escapar genera una especie de ondas que tapan los oídos y nublan todo alrededor, y, pese a que el túnel tiene iluminación, todo se ve muy oscuro y hay que andar despacio.

Al llegar al proyecto, antes del mediodía, el paso hacia el mirador estaba cerrado y fue imposible llegar hasta ahí. Desde el vertedero, todo parecía normal, hasta que metros abajo trabajadores que ultiman detalles en la plataforma de este empezaron a gritar y moverse en grupo hacia el borde, como tratando de ver algo inusual que estaba pasando. Desde arriba, donde estábamos, se escuchaba el eco encañonado de los “¡hey, hey!”.

Torrentes de agua salían por donde nadie esperaba que saliera. En cuestión de minutos las filtraciones se volvieron chorros enormes, justo por el trayecto que conduce al mirador. La incertidumbre de lo que pasaría en los próximos minutos obligó a todos a actuar con orden, pero con celeridad y a quienes no trabajaban en la obra, a evacuar en medio del polvero que levantaban las volquetas, que maniobraban con más afán que antes. En las caras se veía la angustia de quien espera que no pase “lo que no podía pasar”, dijo uno de los trabajadores.

Los videos caseros captados por ingenieros en la obra circularon por redes sociales y de un Whatsapp a otro revelando un panorama de terror. Un potente chorro de agua casi arrastra consigo a varios de ellos y el agua comenzó a chorrear por las paredes de la presa. Un síntoma de que las cosas estaban fuera de control.

Mientras tanto, la orden de la empresa encargada del proyecto hidroeléctrico más importante del país fue evacuar de manera urgente a cerca de 5 mil habitantes de Puerto Valdivia, Cáceres, Tarazá y Caucasia por temor a una creciente. “Es necesario que las comunidades sigan al pie de la letra el protocolo de seguridad establecido por los puestos de mando unificado que se encuentran en el territorio”, aseguró en ese momento Arce. Se espera a que este jueves sean evacuadas 15 mil familias, es decir, más de 50 mil personas.

Minutos más tarde, la circular de evacuación preventiva se extendió a otras zonas aguas abajo posiblemente afectadas como San Benito Abad, Caimito y Guarandá, en el departamento de Sucre, y por lo menos cuatro municipios de Córdoba y Bolívar.

Hasta ahora los ingenieros contaban con que el agua del río Cauca, fluyendo por el cuarto de máquinas, permitiría controlar el flujo y evitar que se represara. EPM explicó que “un poco antes del mediodía de este miércoles 16 de mayo hubo una obstrucción temporal y de forma natural en el caudal que se estaba evacuando a través de la casa de máquinas del proyecto hidroeléctrico Ituango, en el norte de Antioquia. Esta situación, que duró cerca de dos horas y media, llevó a que el agua saliera por galerías de acceso a la casa de máquinas”.

Según el director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgos y Desastres, Carlos Iván Márquez, no se han podido esclarecer las causas de la nueva emergencia. “Lo único claro es que hubo una contingencia inesperada dentro de la sala de máquinas y eso obligó a declarar la alerta máxima”, comentó.

El presidente de la República, Juan Manuel Santos, ordenó al Puesto de Mando Unificado (PMU) mantener activos los planes de evacuación, atención y prevención ante la contingencia de Hidroituango, así como el acompañamiento permanente al plan que ha desplegado EPM.

Según un reporte entregado por el PMU de Hidroituango, ya ha sido evacuado el 100 % de los trabajadores y operarios de Hidroituango y de la población ubicada en la zona de influencia del río Cauca. Igualmente se encuentran activados los grupos de respuesta nacional y se autorizó a través de las alcaldías que se apoye a toda la comunidad evacuada, con entrega de ayudas humanitarias, así como de alojamientos temporales para garantizar la protección de las familias que han salido de sus hogares. Además, se autorizó el suministro de comida caliente para los afectados.

Según uno de los últimos reportes de EPM, el nivel del río por ahora se mantiene estable. Pero la empresa, ante la inestabilidad de la situación, no ha dado la orden de retorno a los trabajadores de la presa ni a las comunidades ribereñas. Una vez estén garantizadas las condiciones de seguridad en el proyecto, el personal retornará a sus labores para concluir lo que falta de la presa, aseguró EPM. La Fuerza Aérea Colombiana desplegó aeronaves para hacer monitoreo al cauce del río, así como un sobrevuelo a la represa por parte de aeronaves no tripuladas.

¿Qué tan peligrosa es la situación?

Santiago Ortega, profesor de la Escuela de Ingeniería de Antioquia y quien junto a algunos de sus colegas geólogos e ingenieros han hecho un monitoreo de la situación, explicó que con la poca información disponible se puede deducir que la casa de máquinas no ha colapsado. Una situación oportuna, pues el escenario más temido por todo el mundo en este momento es precisamente que la casa de máquinas, único túnel libre por el que está fluyendo el agua, colapse. Si eso ocurre, el nivel del agua en la represa comenzaría a subir hasta desbordarse y se generaría una enorme avalancha. “Lo que pasó es que colapsó una sección de uno de los túneles o de las almenaras. Esto hace que no salga tanta agua, y suba su nivel dentro de la casa de máquinas”, explicó. Al subir el agua, la casa de máquinas se llena y el agua empieza a buscar la galería de entrada a la casa de máquinas, que es por donde entra la gente normalmente.

“Es importante decir que esto no compromete la integridad de la presa. Las presas tipo enrocado pueden soportar ese flujo de agua. El problema es que ese zigzag es la vía de acceso a la presa. Si hay agua, la maquinaria no puede subir a terminar la presa”, señaló.

El incidente de ayer, si las cosas no empeoran, representa un tropiezo adicional para EPM, pues el daño en las vías de acceso retrasaría aún más el cronograma para terminar la presa. “De nuevo, terminar la presa es lo más importante”, señaló Ortega, pues sólo así se podría recuperar el control sobre el caudaloso río Cauca.

Oswaldo Ordóñez, geólogo y profesor de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional en Medellín, calificó la situación como “muy difícil”. En su opinión, con la escasa información técnica presentada al público por EPM y los videos que circulan sobre lo que ocurre en la presa, “no hay control sobre lo que está pasando. Ver salir agua por todos lados no es bueno para nada. Un gran problema es que usted no puede seguir construyendo la presa porque no sabe por dónde está saliendo el agua. Nadie se va a arriesgar a entrar sin saber dónde está el agua. Hay sitios de la obra que no están diseñados para soportar agua a presión. Puede haber fallas preexistentes y con el agua atacando, la debacle puede ser total”.

Mientras tanto, las organizaciones de derechos humanos que desde hace varios años se han opuesto a la construcción de la represa denunciaron la responsabilidad de la Gobernación de Antioquia y de EPM por las afectaciones que están enfrentando las comunidades aledañas al río.

*Enviada especial a Ituango, Antioquia.

 

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