Así vive París el duelo de una tragedia que pudo ser peor

Notre Dame: salvada de las llamas

Reconstruir la catedral de Notre Dame será largo y costoso. Movidas por la generosidad cristiana y las reducciones de impuestos, que pueden llegar al 90 %, en menos de 24 horas llegaron donaciones por 400 millones de euros.

Un panel de 40 expertos investiga qué pudo originar el fuego que se llevó 2/3 de la catedral de Notre Dame, en París.  / AFP

Cuando el padre Mathieu de Warren, adscrito a la parroquia parisina de San Agustín, supo lo que estaba ocurriendo, tomó su bicicleta y se dirigió hacia Notre Dame. Dice que no sabía si para rezar, pero que sentía que allí tenía que estar. Aunque sobre todo el centro de la ciudad se veía el humo verde del plomo que se mezclaba con el humo negro de la madera ardiente y desde lejos se sentía el olor a quemado, nada lo había preparado para lo que vio cuando pudo atravesar la multitud que se reunía en el puente de La Tournelle.

“La gente quiere que la Iglesia desaparezca, pero qué tristeza los invade cuando las iglesias desaparecen”, dice De Warren frente a la catedral de París que arde hace varias horas. En el puente, como en los muelles vecinos, donde en esta época del año ya empiezan a verse grupos de jóvenes en plan de fiesta, reina un silencio que se rompe apenas con el paso de los botes inflables de la policía y, a lo lejos, el crepitar de las vigas de madera.

En el mismo momento en el que un grupo de personas empieza a cantar, primero en francés, luego en latín, un Ave María se ven las primeras llamas sobre la torre norte.

Las personas sobre el puente no saben, no pueden saber, que un grupo de bomberos sube como puede las escaleras en caracol para controlar las llamas desde adentro.

“Ese equipo arriesgó su vida porque sabía que no nos quedaba más tiempo. Quince minutos más y el fuego habría sido incontrolable”, dice al mediodía siguiente el ministro delegado del Interior, Laurent Nuñez, en medio de la plaza de la catedral.

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Miles de personas han llenado para ese entonces las calles aledañas en un peregrinaje improvisado que tiene tanto de místico como de turístico. Muchas de entre ellas parecen decepcionadas al encontrar, en lugar de un montón de cenizas humeantes, las dos torres que llevan 850 años siendo el centro, geométrico y simbólico, de París.

“La configuración de las bóvedas de piedra les permitió resistir y proteger lo que estaba abajo”, dice Mario Gómez, consejero municipal y miembro del equipo de trabajo de la alcaldesa Anne Hidalgo. “Si bien cinco edificios vecinos tuvieron que ser evacuados como medida de seguridad y algunos puntos de la bóveda necesitarán refuerzos, la estructura no parece haber sufrido daños considerables”.

También se salvaron las campanas, los vitrales del siglo XII y XIII y las reliquias de la iglesia, que incluyen la corona de espinas original que, según la tradición cristiana, los cruzados recuperaron en Tierra Santa y que desde 1239 ha reposado en París.

Menos suerte corrieron los “mayos”: dieciséis óleos de temas religiosos que datan del siglo XIII y que, afectados por el calor y el agua, serán trasladados al Museo del Louvre para un proceso de restauración. Los daños que sufrió el órgano, en particular a causa de la ceniza y los gases a alta temperatura que entraron a los 8.000 tubos que lo componen, aún están por estimarse.

El techo, en cambio, se ha perdido del todo y la caída de la flecha, que se elevaba a 93 metros sobre la catedral, representó el punto más dramático del incendio del lunes.

Aunque las investigaciones, para las que las autoridades francesas han convocado un panel de cuarenta expertos en la mañana del martes, se encuentran en una etapa preliminar, una de las hipótesis es que los trabajos que se realizaban para consolidar el techo y la flecha, y que debían durar diez años más, hayan precisamente causado el incendio.

“Antes, muchas de las uniones de las tejas se hacían en plomo, que es un material muy maleable y se adapta fácilmente a las formas para impedir el paso del agua. Con el tiempo había graves problemas en ese sentido y la restauración del tejado era necesaria para garantizar su impermeabilidad”, explica el arquitecto Darío Martos. “A partir de ese punto entramos en el terreno de la especulación. Parece que el incendio comenzó cuando ya el día laboral había terminado.

(Ver más: Incendio en Notre Dame: ¿Cuánto tiempo se necesitará para restaurar la catedral?)

Tal vez al haber calentado el plomo en la zona donde se realizaban los trabajos causó que este comenzara a fundirse. El plomo tiene un punto de fusión muy bajo y pudo provocar una chispa que nadie notó. Estamos hablando de una estructura de madera seca que tenía ocho siglos de antigüedad”.

Una técnica de construcción que, según Mario González, ya nadie maneja y que tal vez por eso implique que la catedral nunca será la misma.

El problema no será, por supuesto, la financiación: movidas por la generosidad cristiana y las reducciones de impuestos, que pueden llegar al 90 %, tres de las familias más ricas de Francia donaron 400 millones de euros antes de que hubieran transcurrido veinticuatro horas del siniestro. La cuestión es la complejidad de una obra cuya construcción comenzó hace casi un milenio.

“Solo evaluar los daños tomará un par de meses e imaginar el plan de reconstrucción, un par de años”, dice González. “La alcaldesa Hidalgo ha dicho que quisiera tener la catedral reconstruida para los juegos olímpicos del 2024. Es una meta muy difícil, pero a eso vamos a apuntarle”.

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Ricardo Abdahlla / París

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