Eddy Merckx: “Me gusta más Egan que Nairo”

En un respiro de la apretada agenda que tiene el ciclista más grande de todos los tiempos, El Espectador logró dialogar con él unos cuantos minutos. Y por supuesto dio sus impresiones de los ciclistas colombianos.

Merckx es uno de los cinco corredores en la historia del Tour que han triunfado en cinco oportunidades. /AFP

Eddy Merckx parece una hoja en medio de un ventarrón en el Tour de Francia: lo llevan para aquí, para allá, para todo lado. Que hay que hablar con uno, luego con otro, que si se toma una foto con aquel y después con ella. Y el belga de 74 años, que camina erguido y se mantiene fuerte como roble, no se queja. Al contrario, saluda con calidez a un montón de gente que será efímera para su memoria, a los viejos amigos que cada vez están más viejos y a las autoridades de la carrera. Merckx tiene la paciencia de diez, como cuando subía por diez en los Pirineos o los Alpes. (Eddy Merckx, la leyenda a la que le cuesta decir “no”)

En un instante Merckx se le pierde al hombre de la organización que es el encargado de llevarlo por toda la villa. Pero el bullicio delata su posición: está sentado con Raymond Poulidor, el exciclista francés, el eterno segundo, el que no pudo vencer al belga las veces que se encontraron en la carretera. “Caminas como en la Luna”, le dice un Poulidor bajito al que los años le pesan. Merckx sonríe, muy educado, se acerca a la oreja de quien fuera su rival y susurra unas palabras, como si no quisiera que nadie se enterara del secreto. Ambos, cómplices, ríen.

 
 

El belga corrió profesionalmente entre 1961 y 1978. / AP

 

De seguro el francés le recordó el 20 de julio de 1969, el día en que Eddy ganó su primer Tour. A la mañana siguiente, los principales diarios de su país abrieron con fotos del suceso en primera plana por romper con tres décadas sin un título de la carrera más importante del mundo. Esa tarde, en el ayuntamiento de Bruselas, una muchedumbre se agolpó para ver al ganador, a su ganador. Fue tanta la euforia y el nacionalismo que despertó Merckx que en Bélgica se dejó de lado lo que había sucedido en la misma fecha: la llegada de Neil Armstrong a la Luna. Uno daba saltos y flotaba en el espacio y el otro, el importante para los belgas, daba pedalazos certeros para imponerse en la contrarreloj individual de 37 kilómetros en París. (Aquí, nuestro especial del Tour de Francia)

Merckx se aproxima para firmar una camiseta amarilla enorme en la que otras leyendas han puesto su nombre. Responde dos preguntas y se gira para contestar una llamada en la parte de atrás de la carpa de la organización. Nadie se da cuenta de que Eddy está solo y por eso El Espectador aprovecha la oportunidad para dialogar con él, para tener unos minutos con el ciclista más grande de toda la historia, que sigue empeñado en negar que es el más grande.

Cinco Tours de Francia, la misma cantidad de Giros de Italia y una Vuelta a España, la única vez que la disputó. No puede ocultar esa verdad: usted es el más grande…

Hubo mejores que yo. Gino Bartali, Fausto Coppi, Philippe Thys, por nombrar algunos. Y con más condiciones. ¿El mejor? No, de los mejores, en ese grupo sí entro.

¿Cómo cree que le hubiera ido si fuera ciclista en estos momentos?

Uy, no tengo respuesta para eso. Estaría peleando por ir adelante, en la montaña y en el plano, pero no sé cómo sería.

Se ve que es una persona apacible. ¿Qué le saca el mal genio?

Creo que no estoy de mal humor desde hace mucho tiempo, quizá la época en la que competía contra Luis Ocaña, pero eran cosas de carretera y ya está. La verdad es que soy calmado y muy tranquilo.

¿Cuál es el pedalista colombiano que más le llama la atención?

Egan Bernal. Tiene una chispa increíble y mucha potencia en las subidas. He visto etapas en las que sale sin mirar atrás y no lo pueden alcanzar. Es lindo ver que todavía haya corredores que crean que esa es la mejor manera de hacer las cosas.

Seguro porque le recuerda, de cierta manera, a usted mismo…

No, por favor, no digas eso. Sería pretencioso de mi parte. Solo me gusta verlo y ya.

¿Y Nairo?

Cuando apareció quedamos sorprendidos por sus capacidades, porque no medía nada y se dejaba llevar por las sensaciones. Fue lindo verlo en 2013. Es un excelente deportista, el ciclista más importante de Colombia por sus títulos, pero me quedo con Egan.

¿Por qué?

Me quieres sacar una respuesta que no pienso dar. Ambos son extraordinarios.

Hablemos de sus triunfos en el Tour. ¿Cuál es el primero que se le viene a la mente?

El de 1969. Fue el primero, además venía de ser expulsado del Giro por un supuesto dopaje. Eso sí, nunca tomé nada y por eso pedí en el Tour que me hicieran controles todos los días. Fue sufrido, pero gratificante para mí y para Bélgica.

Para terminar, porque ya lo están buscando, ¿quién es su favorito en esta edición?

Geraint Thomas, supongo. Es el actual campeón. Pero todavía falta la montaña y prefiero esperar.