La tendencia favorece al que sale de amarillo de La Planche des Belles Filles

Las tres veces anteriores que una etapa del Tour de Francia terminó en este ascenso de los Vosgos, el ciclista que se puso de líder mantuvo la camiseta hasta los Campos Elíseos de París.

EFE

En la región de los Vosgos las carreteras se abren espacios entre pinos enormes que apenas dejan pasar la luz del día. Las copas de los árboles cobija de sombra las cunetas de las vías y allí, con la frescura que da el bosque, la gente se siente y espera por el Tour de Francia luego de manejar horas para elegir un buen lugar.

La primera vez que la carrera tuvo una etapa con final en la estación de esquí de La Planche des Belles Filles, Chris Froome fue el más fuerte y se quedó con la victoria. Ese 7 de julio su compañero Bradley Wiggins cogió la camiseta amarilla y la portó durante 13 jornadas más para lograr el título.

Dos años después, en la misma subida de siete kilómetros que tiene un promedio de inclinación del 8,7% (en el último sector, el más duro, alcanza el 24%), Vincenzo Nibali ganó en solitario en una muestra de tenacidad y convicción, y se puso el maillot amarillo. De ahí en adelante nadie se lo pudo quitar y el italiano brindó con champán en los Campos Elíseos de París.

A la tres temporadas, otra vez con el lote pedaleando hasta con las tripas para  alcanzar la cima, Fabio Aru fue el vencedor y eso lo recuerdan muy bien los italianos, que emulan a manera de broma la forma poco ortodoxa con la que sube el ciclista del UAE Emirates. Froome se puso a la cabeza de la general tras llegar en tercera casilla y de manera temprana dio una sentencia en el grupo que, a la postre, le daría su cuarta corona en la competencia francesa.

El 5 de julio de ese año, Rigoberto Urán fue séptimo y apenas cedió unos segundos con relación al británico, al igual que Nairo Quintana que se ubicó noveno.

Entre y entérese de todo lo que necesita saber en nuestro especial del Tour de Francia

En conclusión: el que sale con la camiseta amarilla de este lugar, luego de romper con el método (fue el consejo que le dio Alberto Contador a Egan Bernal antes de la salida de este jueves), sonríe en París. 

De eso se habla en la sala de prensa de la carrera, de lo que podría suceder con el que tome el riesgo de atacar así la montaña hasta ahora aparezca. Ya lo demostró el Ineos años antes (cuando era el Sky), pues es un equipo experto en defender diferencias y su maquinaria ha estado diseñada para eso, para hacer de unos cuantos segundos algo suficiente. Habrá que esperar si esta vez ocurre lo mismo con Bernal evocando a Froome y siguiendo cada uno de sus pasos.