Alberto Contador: “Les pido que crean en Nairo"

El exciclista español, campeón dos veces del Tour de Francia, habló con El Espectador sobre la edición 2019, los consejos que le da a Egan Bernal y de lo que ha sido su vida tras decir adiós hace dos temporadas.

Contador en su nueva faceta como comentarista en moto.AFP

Es complicado que Alberto Contador, un hombre que lo ha ganado todo en el ciclismo (bueno, quizá le faltó una clásica), tenga primeras veces en este mundo. Pero en el Tour de Francia, el español se estrenó en algo: ir en una moto para comentar lo que sucede en el pelotón. Ya lo había hecho desde un estudio, viendo todo en la pantalla y sin despelucarse. Esta vez al medio para el que trabaja le pareció interesante tenerlo cerca del lote y él, con un toque de nostalgia y emoción a la vez, dijo que sí.

“Pues vamos a ver qué tal nos sale. Aprendes a toda hora y me llegó el turno de hacerlo desde este lado”. Es, de cierta manera, el retorno a un oficio ingrato del que se volvió un especialista durante tantos años, en el que ganó dos Tour de Francia, la misma cantidad de Giro de Italia y tres Vuelta a España (es uno de los siete hombres de la historia que se ha impuesto en las tres grandes). Hace unos días se le vio por la zona de los buses saludando a los viejos amigos, también a los que fueron rivales y entrevistando a quien está llamado a ser su sucesor en España: Enric Mas.

“Es curioso verlo con un micrófono, pero te hace preguntas clave. Y, pues, venga, conoce cómo es esto y cómo se manejan las cosas. Pensé que me iba a poner en una situación incómoda, pero no”, dice el hoy ciclista del Deceuninck-Quick Step (13 en la general), otro que de a poco se ha ganado la admiración de muchos y el respeto de un país, porque lo ven encima de la bicicleta sufriendo, porque quieren que sea el nuevo Contador (tiene cosas técnicas muy similares), responsabilidad que a él no le gusta.

Alberto parece liberado, se ve feliz y tranquilo, reluciente. Las pasiones son las mismas, pero en diferentes escenarios. Con una camisa azul cielo, un pantalón beige y unos tenis grisáceos, porque ante todo la comodidad, Contador camina por la villa del Tour de una forma altiva para quien no lo conociera. Y podría darse ese derecho, pues es uno de los históricos de los últimos 20 años. Sin embargo, al entablar conversación su sencillez acaba con cualquier prejuicio y su disposición al diálogo genera cercanía y empatía. Esos años en los que no se salía del guión han terminado.

¿Cómo le ha ido en la moto?

Muy bien, por fortuna. No hemos tenido problemas y se ha disfrutado la carrera. No sabía que desde fuera el lote se veía tan concentrado y cada uno metido en lo suyo. Siento un alivio de poder hacer las etapas sin agotarme tanto. Es muy divertido.

¿No le dan ganas de estar ahí?

Sabes que no. Mi tiempo se cumplió, como el de muchos. Antes calculaba todo: los detalles, los tiempos, los instantes. Ahora puedo comer a deshoras, dormir cuando me da sueño. Sin esa presión vivo más tranquilo.

Pero sigue teniendo una agenda muy apretada…

Claro que sí. Está mi equipo sub-23, las marcas a las que represento, charlas de liderazgo alrededor del mundo y siempre hay algo por hacer. Me encanta, y por eso ni me doy cuenta si sigo derecho de un vuelo a otro, o si no paro en casa.

¿Lo goza con la misma intensidad de su época de corredor?

No, este goce sí es mayor. Cuando estaba en el lote había días en los que no me gustaba ser ciclista, pero tocaba pedalear. Ahora monto tres veces por semana, y si no lo hago no sucede nada.

¿Cómo ha visto a Egan Bernal en lo que va del Tour?

Ha salvado jornadas complicadas. No se ha caído y eso en un Tour, aunque la gente no lo diga, vale muchísimo, porque estos tipos van a tope en las etapas llanas y el riesgo es enorme. Es bueno en la crono y eso suma segundos a tu favor. De a poco les irá tomando distancia a rivales importantes en la disputa por la general.

Lo vimos hablando con él antes del ascenso a La Planche des Belles Filles, y él terminó la charla con un “gracias por el consejo”. ¿Qué le dijo?

Pues que no perdiera la calma, que fuera inteligente, sobre todo en ese premio que es desgastante y que puede dañarle el trabajo a cualquiera. Lo sorteó con viveza y está metido en el Top 10. Tiene al equipo más fuerte del mundo a su servicio.

Hablando de eso, ¿qué puede analizar de la situación del Ineos?

Que en algún pasaje tendrá que decantarse por un corredor. Ahora es muy pronto para decirlo, pero llegará el día en el que será Egan o Thomas. La carretera lo dirá y sus piernas darán una mano en esa resolución. No me atrevo a decir nada sobre eso, porque ambos se han mostrado muy parejos.

Y del Movistar de Nairo Quintana y compañía…

Qué muestra de ciclismo dieron en la sexta jornada. Ellos poniendo el ritmo y rompiendo el grupo de favoritos. Pueden decir que trabajaron para otros, pero ese fue un claro mensaje de que trabajan para ellos y ya está. Se sabía que eran más limitados en las pruebas contrarreloj, pero en la montaña parece que será a otro precio. El Tour es largo y montañoso.

¿Qué cree que le falta a Nairo para vestirse de amarillo?

Encontrarse a sí mismo. El talento lo tiene, el equipo quedó demostrado que también. Puede que nos tenga preparado su habitual golpe de pedal y dé una sorpresa.

Eso último que acaba de decir lo repiten todos…

Pues sus razones tendrán. Solo digo lo que creo y le pido a la gente de Colombia que crea y que no lo condene. Un podio también sería muy valioso.