Nairo Quintana recuperó su prestigio en los Alpes

El colombiano, criticado por su relación dentro del equipo Movistar, ganó la etapa 18 y ahora es séptimo de la general. Egan Bernal también tuvo un gran día y ascendió al segundo puesto, detrás del sorprendente líder Julian Alaphilippe. Este viernes, más montaña.

Nairo Quintana ganó su tercera etapa en seis participaciones, la número 20 de los ciclistas colombianos en el Tour de Francia.
Nairo Quintana ganó su tercera etapa en seis participaciones, la número 20 de los ciclistas colombianos en el Tour de Francia.AFP

Ganar nunca ha sido fácil para Nairo Quintana. Y para comprender un poco lo que hizo este jueves en el Tour de Francia (se quedó con la etapa 18) y lo que ha venido haciendo en los últimos nueve años, hay que ir atrás, muy atrás, y lejos, hasta Arcabuco, donde un día Juan Guzmán, conocido como Juan Pistolas, un hombre que vendía agua en las veredas cercanas y que apostaba sin pudor, desafió a don Luis Quintana en medio de la plaza de mercado para que sus respectivos hijos compitieran en una carrera hasta el alto del Sote. Con el patrocinio de Belarmino Rojas, pues el papá de Nairo no tenía los $200.000 que pedía Pistolas, los dos niños tomaron la partida en el parque principal del pueblo. Y apenas unos metros por delante, tras pasar por Villa Amparito, el único hotel de la población, Quintana atacó y su rival no lo vio más. De hecho, en el paso de Agua Varuna, un lugar famoso en la región por el líquido puro que brota desde la montaña, la ventaja era tanta que el mayor de los Guzmán dio media vuelta y nunca terminó, quizá por pudor o por miedo.

Desde entonces, pasando por las victorias departamentales, por sus incursiones en la pista con Plinio Casas para ser más habilidoso, por las jornadas entrenando con Cayetano Sarmiento e increpando conductores de tractomulas que los cerraban en la carretera, Nairo ha confirmado que hay veces que no hace falta tener un plan, sino convertirse en el plan. Y que es potente y ligero, también ambicioso y corajudo, sobre todo cuando se le critica, cuando hay presión. Y por eso da este tipo de sorpresas luego de una travesía por los Pirineos que acabó con sus aspiraciones de título. Este jueves no hubo caídas ni cortes, tampoco abanicos. Sí muchos colombianos en el Galibier, el techo de Francia, una montaña en la que el verde desaparece a medida que aumenta la altura y donde los picos rocosos circundan de una forma majestuosa.

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“No te cuesta respirar y eso reconforta”, dijo Nairo con relación a un lugar al que se llega por una carretera angosta y en el que hay un monumento en homenaje a Henri Desgrange, el hombre que se inventó la carrera y que veía a los deportistas como un rebaño que podía ser guiado por los lugares más silvestres y crueles con tal de divertir a la naciente fanaticada. Pero volvamos a Nairo y a su rostro sereno, y a su arremetida cuando vio el sufrimiento de los demás. Y la cadencia que le ayudó a alejarse, primero 30 segundos, después un minuto, y la mirada de Romain Bardet, uno de los ídolos locales, que apenas levantó la cabeza para seguirlo con los ojos porque en el Galibier la mayoría pedalea con el mentón rozando el pecho.

Y con la cima coronada en tiempo récord (22 minutos y ocho segundos), Quintana bajó a tumba abierta y no se midió en las curvas cerradas para llegar a Valloire, en donde ganó Eddy Merckx en 1972, y muchos nos preocupamos por el peligro en un trayecto serpentino. Y el colombiano, menudito, con la piel tostada por el sol, le puso la cara al viento y agrandó la diferencia, y cuando vio que aparecieron las vallas esbozó una sonrisa y soltó un suspiro con la bandera de Colombia a 250 metros de la meta. Y Nairo fue memorioso, pues recordó lo que es levantar los brazos en la llegada, como lo hizo en el Tour el 20 de julio de 2013 y el 25 de julio de 2018. “El ataque de Nairo no estaba en los planes”, dijo el español Mikel Landa al finalizar el día, una muestra de lo fragmentado que está el Movistar, de la sorpresa que se llevaron sus compañeros, el mismo Eusebio Unzué y hasta los periodistas en el coliseo de un colegio que fue adecuado como sala de prensa.

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Nairo demostró que siempre hay espacio para encontrar el camino de regreso. Y que las palabras de antes, los roces y hasta la hostilidad que se viven en el interior de la escuadra española son detalles marchitos, pues Quintana, al que todos le critican no ganar la Grande Bouclé, se aferró al recuerdo de épocas mejores y silenció las críticas.

Egan se acerca del liderato

Antes de que comenzara la etapa 18, Dave Brailsford y Nicolas Portal hablaron en lo que fue un cónclave corto. Un periodista inglés, de los que a diario se agolpan al lado del bus del equipo británico, alcanzó a leerle los labios al mánager del Ineos cuando dijo “tiene que atacar ya”. Egan lo hizo en pleno ascenso al Galibier y ninguno de los favoritos fue a su rueda. Y con eso quedó más comprobado que los que nacen en la altura corren mejor en la altura. El ciclista de 22 años se alejó y obedeció a Geraint Thomas, que salió después, y entre los dos fundieron a un Julian Alaphilippe que sacó la lengua antes de tiempo y que para su fortuna logró mantener el amarillo.

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“Mierda, estoy peleando el Tour. Nos funcionó todo y vamos por la punta en las etapas que quedan”, dice Bernal emocionado, pero siempre respetuoso con el líder del Ineos, aunque ahora sea él el mejor ubicado en la general (segundo, a 1:30). El 20 de julio, en el Tourmalet, se esperaba que los colombianos le dieran un regalo al país en el Día de la Independencia. La alegría llegó después, y puede que se prolongue, pues el deseo y la oportunidad de uno de ellos para festejar en París son cada vez más grandes.

 
 

 

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2019-07-25T22:00:00-05:00

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Camilo Amaya - Enviado Especial a Saint Jean de Maurienne

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