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Durante años, la Semana Santa estuvo marcada por recorridos tradicionales entre iglesias, procesiones y centros históricos. Sin embargo, esa forma de viajar está cambiando. Hoy, cada vez más personas buscan experiencias que no solo conecten con la fe, sino también con el entorno, en un momento en el que el turismo de naturaleza gana fuerza y transforma la manera de recorrer los destinos.
En ese cruce entre lo espiritual y lo natural, los caminos de peregrinación han vuelto a cobrar protagonismo. Y uno de los ejemplos más representativos de este fenómeno es el Camino de Santiago, una red de rutas que más allá de su valor religioso, hoy es también una muestra de cómo el turismo puede integrar historia, cultura y naturaleza en una misma experiencia.
El auge de los colombianos para recorrer este camino de 15 días
El auge de los colombianos por recorrer el Camino de Santiago, especialmente en versiones de alrededor de 15 días, refleja un cambio en la forma de viajar. Lo que antes se percibía como un plan lejano o exclusivo, hoy se consolida como una alternativa cada vez más cercana para quienes buscan experiencias que combinen cultura, naturaleza y propósito personal en el país europeo.
Y es que el Camino de Santiago es un conjunto de rutas de peregrinación cristiana que conduce hasta la tumba del apóstol Santiago el Mayor, en la catedral de Santiago de Compostela, en Galicia, España. Su origen se remonta a la Alta Edad Media, cuando el hallazgo del supuesto sepulcro convirtió a la ciudad en uno de los principales centros de peregrinación del mundo y en un referente del catolicismo.
Sin embargo, como explica Wilfredo Garzón, guía profesional de turismo y diseñador de rutas de senderismo, el Camino ha trascendido su dimensión religiosa. Aunque nació en el siglo X como una práctica espiritual, hoy también se entiende como una experiencia de superación personal.
“El Camino de Santiago es una oportunidad para hacer un alto en el ritmo acelerado de vida, tener tiempo para uno mismo y entender la simplicidad”, señala.
En ese contexto, el interés de los colombianos ha crecido de forma sostenida. Según el experto, si bien muchos llegan con una motivación inicial turística, como recorrer pueblos del interior de España, caminar por rutas bien señalizadas y acercarse a su historia y cultura, lo que ocurre durante el recorrido va más allá.
“Caminar durante varios días, reducir las preocupaciones a lo esencial —dormir, comer y avanzar— y salir de la zona de confort genera un cambio profundo. El Camino toca la vida de las personas. Cuando las decisiones cotidianas desaparecen y todo se reduce a caminar, la mente se libera y se empieza a valorar lo esencial”, añade Garzón, quien acumula más de 16 años de experiencia en estas rutas.
Este auge coincide con un momento clave para el turismo internacional colombiano. De acuerdo con cifras de ANATO, cerca de 600 mil colombianos viajaron al exterior en enero de 2026. Entre los destinos más elegidos se encuentran Estados Unidos, México, Panamá y España, siendo este último país el que registró un crecimiento del 10,2 %, consolidándose como uno de los favoritos en Europa. En ese escenario, el Camino de Santiago se posiciona no solo como un viaje, sino como una experiencia transformadora que cada vez más colombianos están dispuestos a recorrer.
¿Cómo hacer el Camino de Santiago esta Semana Santa?
Recorrer el Camino de Santiago durante Semana Santa es una de las formas más completas de vivir esta temporada: combina tradición, movimiento y contacto con el entorno. Sin embargo, antes de emprender el viaje, es clave entender que no existe un solo camino, sino múltiples rutas que se adaptan a distintos ritmos, niveles físicos e intereses.
Según explica Garzón, la elección del recorrido depende del tipo de experiencia que usted busque. Entre las principales opciones se encuentran:
- Camino Francés: Es el más conocido y recomendado para quienes hacen el Camino por primera vez. Inicia en Saint Jean Pied de Port (Francia) y se extiende por cerca de 760 kilómetros en unas 33 etapas. Su popularidad radica en el equilibrio entre accesibilidad, riqueza cultural y buena infraestructura. Atraviesa ciudades como Pamplona, Burgos y León, y cuenta con una amplia red de albergues y servicios.
- Camino Portugués: Se ha consolidado como una de las alternativas más atractivas en los últimos años. Con aproximadamente 620 kilómetros divididos en 25 etapas, ofrece un recorrido más amable, con menos desniveles. Es ideal para quienes buscan una experiencia más tranquila, pasando por lugares como Lisboa y Coímbra.
- Camino Primitivo: Considerado el más antiguo, este itinerario se remonta al siglo IX. Puede iniciarse en Oviedo o Lugo y cubre alrededor de 313 kilómetros en 13 o 14 etapas. Es una ruta más desafiante, con tramos de montaña y paisajes rurales, ideal para quienes buscan una experiencia más introspectiva.
“Una de las grandes preguntas para los colombianos es el presupuesto: ¿es un viaje costoso? No necesariamente. Y es que recorrer el Camino de Santiago puede ajustarse a diferentes bolsillos, dependiendo del nivel de comodidad que se busque", dijo Garzón.
Por ejemplo, para una experiencia de 15 días, los costos pueden ir desde €800 a €1.000 unos COP 3.300.000 a unos COP 4.400.000 en opciones básicas, alojándose en albergues y manejando un gasto diario moderado.
En un rango intermedio, los planes organizados —que incluyen mayor logística y comodidad— suelen estar entre €1.500 y €1.600, es decir, aproximadamente entre COP 6.300.000 y COP 6.700.000, sin incluir los tiquetes aéreos. Para quienes buscan una experiencia más privada o con un mayor nivel de confort, existen opciones que pueden superar los €3.000, lo que equivale a cerca de COP 12.600.000, con hospedajes individuales y servicios adicionales que elevan la experiencia.
“El viaje se adapta a la expectativa de cada persona. Lo importante es la planeación previa y tener claramente definida la ruta”, señala Garzón.
Cinco pasos para vivir el Camino de Santiago por primera vez
1. Defina su motivación y elija bien la ruta: El Camino no empieza al caminar, sino desde la intención. Tener claro por qué quiere hacerlo —ya sea por turismo, reto personal o búsqueda interior— le ayudará a elegir el trayecto adecuado.
2. Organice su presupuesto y logística:
El Camino se adapta a distintos presupuestos, pero la clave está en planear. Definir la ruta, calcular los gastos diarios y decidir si quiere apoyo logístico (como transporte de equipaje o reservas previas) le permitirá evitar imprevistos. Una buena organización le da tranquilidad durante el recorrido.
3. No improvise el equipaje:
Uno de los errores más comunes es subestimar lo que se lleva. Un mal calzado o una mochila inadecuada pueden afectar toda la experiencia. Lo esencial incluye:
- Mochila ergonómica y ligera
- Calzado cómodo y con buen agarre.
- Ropa impermeable y cortavientos
- Ropa interior técnica y medias adecuadas
- Gorra, protector solar y artículos básicos de higiene
- Documentación
4. ¿Qué es la credencial del peregrino?
La credencial funciona como un “pasaporte” que se sella en cada etapa. Es indispensable para obtener la Compostela, el certificado oficial que acredita haber completado el Camino, para lo cual se deben recorrer al menos 100 km a pie o 200 en bicicleta.
Esta credencial puede obtenerse en las Oficinas de Acogida del Peregrino, en asociaciones jacobeas autorizadas o en cofradías del apóstol Santiago.
5. Permítase desconectar
Más allá de la preparación, el verdadero valor del Camino aparece cuando se suelta el control. Caminar varios días, reducir la rutina a lo esencial y alejarse del ruido cotidiano abre espacio para pensar distinto. Como resume Garzón, es ahí donde el Camino deja de ser un recorrido y se convierte en una experiencia que transforma.
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