17 Mar 2010 - 5:16 a. m.

Cartagena, la de colores

Más que murallas, es todo un encanto.

Redacción Buen Viaje

Uno de los mejores destinos del continente y del mundo es café (histórico), naranja (gastronómico), blanco (nocturno), fucsia (eventos), rojo (romántico), azul (acuático), verde (ecológico), violeta (compras) y amarillo (congresos). Así es como las autoridades turísticas de la ciudad amurallada definieron la paleta de cualidades por las que Cartagena es uno de los destinos turísticos colombianos más alabados por los viajeros del mundo.

La ciudad histórica es reconocida por su completo sistema de castillos, fuertes, murallas y baluartes, donde obras como el Castillo de San Felipe de Barajas, los fuertes de San Fernando y San José, baluartes de La Merced, Santo Domingo, La Cruz y el sistema amurallado que recorre la ciudad vieja formaron parte del ingenio arquitectónico militar español construido durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

En este recorrido histórico por Cartagena también aparecen decenas de museos, entre los cuales sobresale el del Oro, Naval, de las Fortificaciones, Palacio de la Inquisición, Casa Rafael Núñez y el de la Esmeralda. Las visitas y caminatas se pueden acompañar con una parada en algunas de las 16 plazas y parques de La Heroica para disfrutar una copa de vino, un café o una bebida exótica. Santo Domingo, San Pedro, San Diego, Proclamación, Aduana y de los Coches son algunas de las preferidas.

Cuando la ciudad muestra su lado “azul”, brilla un lugar que está a sólo 45 minutos en lancha y se llama Islas del Rosario, un exótico y lindo archipiélago conformado por 29 islas con encantadoras playas caribeñas. Y no sólo eso, cuenta con un oceanario y es lugar obligado para prácticas de ecoturismo y disciplinas subacuáticas.

La isla de Barú, importante polo de desarrollo turístico, dotada con hermosas playas de arenas blancas, aguas transparentes, caños rodeados de manglares y corales multicolores, es ejemplar en la muestra de la Cartagena “acuática”. Se puede llegar por tierra cruzando el Canal del Dique desde Pasacaballos (vía Mamonal) o por vía acuática atravesando la bahía.

Practicar deportes acuáticos como ski, snorkeling, diving, windsurfing, kitesurfing y jet ski; recorrer a bordo de un yate o velero la Bahía de las Ánimas, lugar de batalla entre piratas y filibusteros; dejarse tentar por un masaje relajante en la playa, acompañado de una refrescante agua de coco y tomar un tour por los manglares del pueblo pescador de La Boquilla, también le dan el color “azul” al llamado Corralito de piedra.

Ponerle un tono “verde” al plan puede resultar benéfico para el ambiente, por eso los turistas deben sumergirse en el lodo medicinal del Volcán Totumo, a 30 minutos de la ciudad. Pero no sólo eso. En Cartagena se pueden conocer 12.600 especies de flora caribeña, en el Jardín Botánico Guillermo Piñeres, localizado en Turbaco, a 15 minutos de recorrido, o vivir una aventura ecológica a bordo de un kayak, descenso en rapel o canopy, en el Eko Parque Luna Forest.

Entre los tantos planes que se pueden realizar en el Corralito de piedra están las compras. Así, se pueden adquirir las más hermosas y elaboradas artesanías de la Costa Caribe en Las Bóvedas; los mejores artículos de cuero en las tiendas del casco antiguo y en la zona comercial de Bocagrande; llegar hasta los anticuarios, ubicados sobre el centro amurallado, o conocer el distrito de la moda, donde se encuentran tiendas de afamados diseñadores de la alta costura nacional e internacional.

Todas estas cualidades que describen la colonial Cartagena, donde es posible recorrer sus calles a pie, en carro, coche antiguo o chiva, dejan un sabor romántico en la memoria de quienes la viven, solos o acompañados, que exige repetir visita. Por eso, esta ciudad nunca dejará de formar parte del importante grupo de destinos que siempre se querrá visitar.

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