
Confiar en la tecnología es útil, pero en la naturaleza, saber ubicarse puede marcar la diferencia.
Foto: Leidy Barbosa Ramírez
En los últimos días, hablar de cómo orientarse, tanto en la naturaleza como, en general, en la vida cotidiana, ha dejado de ser un tema menor para volverse una necesidad evidente. En un mundo donde el celular se ha convertido en brújula, mapa y guía permanente, cada vez son más las personas que dependen de una pantalla para saber hacia dónde ir.
El problema aparece cuando esa herramienta falla o simplemente no está. La señal desaparece, la batería se agota o el camino no está registrado, y entonces surge una pregunta incómoda: ¿sabemos...
