En los últimos días, hablar de cómo orientarse, tanto en la naturaleza como, en general, en la vida cotidiana, ha dejado de ser un tema menor para volverse una necesidad evidente. En un mundo donde el celular se ha convertido en brújula, mapa y guía permanente, cada vez son más las personas que dependen de una pantalla para saber hacia dónde ir.
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El problema aparece cuando esa herramienta falla o simplemente no está. La señal desaparece, la batería se agota o el camino no está registrado, y entonces surge una pregunta incómoda: ¿sabemos realmente ubicarnos sin ayuda?
Lo ocurrido recientemente en el cerro de Monserrate, en Bogotá, donde un grupo de siete personas se extravió durante más de 18 horas tras adentrarse en un sendero desconocido, pone en evidencia lo necesarias que son las habilidades básicas de orientación. Más allá del caso puntual, el episodio revela una realidad que muchos pasan por alto: en la naturaleza, confiarse —o depender únicamente de la tecnología— puede salir caro.
Desde Entre Montañas elaboramos una infografía para recordar algo esencial: orientarse sigue siendo una habilidad necesaria. No para temerle a la naturaleza, sino para habitarla con respeto, preparación y responsabilidad.
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