11 Dec 2013 - 3:41 a. m.

De paseo por la ruta verde de Antioquia

Un recorrido en medio de montañas, cascadas, valles y municipios típicos cerca de Medellín para disfrutar de las riquezas naturales y culturales del departamento.

Redacción Buen Viaje

El viaje comienza a tan sólo 20 minutos de Medellín. El clima se va haciendo un poco más frío mientras el paisaje se tiñe de verde y a los costados de la carretera los restaurantes de comida típica cobran mayor protagonismo. La Vuelta a Oriente es un tradicional paseo, casi obligatorio para antioqueños y turistas, que permite disfrutar de la naturaleza y el encanto de los pueblos paisas.

La vía Las Palmas, desde donde se contempla una extraordinaria panorámica de Medellín, es el inicio del viaje. Por esta emblemática carretera se sigue hasta la Represa de la Fe, un espejo de agua ubicado en el Parque Ecológico Los Salados, en el municipio del Retiro, reconocido por la producción artesanal de objetos en madera y el trabajo con el cuero.

La iglesia blanca y las casas vecinas con balcones de colores se roban la atención de quienes visitan la plaza principal y se entretienen con el mercado de dulces, frutas y cuadros que se instala especialmente los domingos. No hay que irse sin probar los solteritos: una galleta con leche condensada, crema de ahuyama y zanahoria.

El Tequendamita es la siguiente parada. Al costado derecho de la carretera yendo hacia el municipio de La Ceja, se encuentra este pequeño pero llamativo salto de agua. Además de tomarse fotografías, hay un restaurante para almorzar y un par de mesas al aire libre que permiten disfrutar de la gastronomía antioqueña, del aire puro y el paisaje durante los días soleados.

Se dice que La Ceja es el municipio mejor trazado del país. En el parque principal se encuentra la imponente catedral de Nuestra Señora del Carmen y la Capilla Museo de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Antes de la conquista española este territorio estuvo habitado por los indios Tahamíes, cuya actividad principal era la agricultura, y a partir del siglo XVII la fertilidad de sus tierras se convirtió en un gran atractivo que hoy brilla con los cultivos de tomate de árbol, mora, café, legumbres y hortalizas.

Muchas flores de distintos colores y formas embellecen el camino hacia El Carmen de Viboral, que además de albergar más de 15 empresas que las cultivan y comercializan, se ha hecho famoso por las artesanías de cerámica pintadas a mano. El trayecto finaliza en Rionegro, uno de los lugares más importantes durante la agitada época de independencia, declarado en 1963, monumento nacional de Colombia.

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