El cine y las series no solo cuentan historias: también pueden despertar el interés por conocer los lugares donde fueron filmadas. De esta relación entre la pantalla y los viajes surge el set-jetting, una tendencia de turismo cinematográfico que lleva a los viajeros a visitar escenarios reales que reconocen de sus producciones favoritas.
La influencia puede ir desde una ciudad o un paisaje hasta una construcción específica que se convierte en parte de la identidad visual de una película. Para los viajeros, conocer estos lugares supone trasladar la experiencia de la pantalla al mundo real y descubrir, al mismo tiempo, nuevos destinos.
Uno de los ejemplos más recientes es La Odisea, la adaptación de la epopeya atribuida a Homero dirigida por Christopher Nolan. Según información recopilada por Civitatis, la producción utilizó escenarios reales de Marruecos, Grecia, Italia, Islandia y Escocia, además de locaciones en Estados Unidos y Dakhla, en el Sáhara Occidental.
Seis escenarios reales de La Odisea
El recorrido de la película ofrece una muestra de cómo una producción puede poner el foco turístico sobre lugares muy diferentes. Para quienes buscan conocerlos, Civitatis ofrece excursiones y actividades en algunos de estos destinos o en zonas próximas.
1. Marruecos: Troya entre fortalezas y paisajes del Atlas
Aït Benhaddou, una antigua ciudadela fortificada cercana a Ouarzazate y reconocida como Patrimonio Mundial por la Unesco, sirvió como escenario para recrear Troya, junto a los decorados construidos para la producción. El conjunto de construcciones de tierra forma parte del paisaje del sur de Marruecos, una región con una larga relación con el cine internacional.
Ouarzazate es conocida por sus estudios cinematográficos y por haber servido como escenario de distintas producciones. La ciudad también funciona como punto de conexión con Aït Benhaddou y otros paisajes del sur del país.
La producción también llegó a Essaouira, sobre la costa atlántica, donde se filmaron escenas relacionadas con la Guerra de Troya y el Caballo de Troya. Conocida como la “Perla del Atlántico”, la ciudad conserva una medina fortificada declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, además de un puerto pesquero y una extensa costa.
Desde Marrakech es posible realizar una excursión a Essaouira para recorrer sus murallas, el puerto y el centro histórico.
2. Grecia: el Peloponeso y los paisajes de la tradición homérica
El Peloponeso fue una de las principales zonas de rodaje en Grecia. Entre las locaciones elegidas estuvieron la Cueva de Néstor, utilizada para representar el escondite del cíclope Polifemo, el Castillo de Methoni, la playa de Voidokilia y la fortaleza de Acrocorinto.
La península también concentra algunos de los principales vestigios de la Antigua Grecia. Desde Atenas es posible recorrer lugares como Corinto, Micenas, Nauplia y Epidauro, destinos vinculados con la historia y la mitología que rodean el universo de la película.
Para acercarse a esta tradición, Civitatis ofrece recorridos de temática mitológica por Atenas, que permiten conocer algunas de las historias de dioses y héroes que forman parte del imaginario griego.
3. Italia: Favignana, el paisaje elegido para representar Ítaca
Ítaca es el lugar que impulsa buena parte de la historia: el hogar al que Ulises intenta regresar mientras Penélope espera su retorno. Para representarlo, Nolan eligió Favignana, una isla del archipiélago de las Égadas, frente a la costa occidental de Sicilia.
Sus acantilados de piedra caliza, calas y aguas transparentes aportaron el paisaje para algunas de las escenas relacionadas con el hogar del héroe. El Castello di Santa Caterina, ubicado en la parte alta de la isla, aparece asociado con el palacio de Ulises.
Favignana puede visitarse desde Trapani mediante paseos marítimos que también incluyen Levanzo. Estas excursiones permiten conocer algunas de las calas más conocidas del archipiélago, entre ellas Cala Rossa y Cala Azzurra.
4. Islandia: paisajes volcánicos para los episodios más oscuros
Entre los episodios más sombríos de La Odisea está el descenso de Ulises al reino de Hades. Para construir parte de esta atmósfera, la producción recurrió a paisajes de Islandia.
El rodaje se realizó en lugares como Hjörleifshöfði, la península de Snæfellsnes, el río Markarfljót y el puerto de Landeyjahöfn. La geografía volcánica de la isla, sus cuevas, montañas y playas de arena negra aportaron una estética alejada del Mediterráneo.
La costa sur de Islandia ofrece paisajes de características similares. Desde Reikiavik se pueden realizar itinerarios por la costa sur que incluyen lugares como las cascadas de Seljalandsfoss y Skógafoss y la playa de Reynisfjara.
5. Escocia: los paisajes de Circe
A lo largo de su viaje, Ulises llega a la isla de Circe, la hechicera capaz de transformar a los hombres en animales. Para construir parte de ese universo, la producción utilizó paisajes del noreste de Escocia, entre ellos Moray Firth, Culbin Sands y los alrededores de las ruinas del Castillo de Findlater.
Las Tierras Altas escocesas ofrecen paisajes de características similares, con bosques, lagos, montañas y vestigios prehistóricos. Desde Inverness es posible realizar una ruta por Cairngorms, Clava Cairns y el Castillo de Cawdor.
Clava Cairns es un conjunto prehistórico de piedras y cámaras funerarias, mientras que Cairngorms es el parque nacional de mayor extensión del Reino Unido.
6. Sáhara Occidental: las White Dunes de Dakhla
El recorrido geográfico de La Odisea llegó también hasta las llamadas White Dunes, formaciones de arena clara ubicadas cerca de Dakhla, en el Sáhara Occidental.
La zona, situada sobre la costa atlántica africana, es conocida por sus paisajes desérticos, lagunas y condiciones para practicar kitesurf. La producción utilizó este entorno para algunas de sus secuencias.
Dakhla tiene además una particularidad política: el Sáhara Occidental figura ante Naciones Unidas como territorio no autónomo y su soberanía continúa en disputa. Esta condición hace especialmente importante diferenciar entre la ubicación geográfica de la locación y cualquier interpretación sobre su estatus político.
Francia: otros destinos donde el cine inspira viajes
La relación entre cine y turismo no se limita a las locaciones de La Odisea. Francia reúne ciudades y regiones que durante décadas han formado parte del imaginario audiovisual y turístico internacional.
París, Cannes y Saint-Tropez muestran cómo la relación entre cine y turismo puede convertirse en un motivo para viajar.
Booking.com comparte algunos alojamientos ubicados en destinos estrechamente vinculados con la historia del cine y el turismo internacional.
- Saint-Tropez y la Riviera Francesa: En Saint-Tropez, el Château de la Messardière combina la arquitectura de un antiguo château con jardines y vistas hacia la costa. Para quienes buscan una experiencia más íntima, la selección de Booking.com también incluye el Château de Valmer, en La Croix-Valmer, y Les Roches Rouges, en Saint-Raphaël, un alojamiento frente al Mediterráneo.
- Cannes, entre el cine y el Mediterráneo: La relación de Cannes con la industria audiovisual es especialmente estrecha. La ciudad alberga el Festival de Cannes y su Croisette se ha convertido en uno de los espacios más reconocibles de la Riviera Francesa. Entre los alojamientos seleccionados aparece el Hôtel Martinez, situado sobre la Croisette. También figuran el Hôtel Belles Rives, en Juan-les-Pins, con su arquitectura Art Déco junto al mar, y el Cap d’Antibes Beach Hotel, en la costa de Cap d’Antibes.
- París, entre historia y cultura: En París, el Lutetia, ubicado en la Rive Gauche, es uno de los hoteles históricos de la capital francesa. Su ubicación lo sitúa cerca de algunos de los barrios tradicionalmente vinculados con la vida cultural y artística de la ciudad. También en Saint-Germain-des-Prés se encuentra el Hôtel d’Aubusson, que combina elementos históricos con una propuesta más íntima.
Cuando la pantalla se convierte en destino
El crecimiento del set-jetting muestra cómo las películas y series pueden influir en la manera en que los viajeros descubren el mundo. Un escenario que aparece durante unos minutos en una producción puede despertar la curiosidad por conocer una región, descubrir su patrimonio o construir un itinerario alrededor de una historia.
El caso de La Odisea muestra hasta dónde puede llegar este fenómeno: una misma producción conecta paisajes de África, Europa y el Atlántico con una historia que tiene miles de años.
Para el viajero, la experiencia no termina cuando aparecen los créditos. Las locaciones pueden convertirse en el punto de partida para conocer nuevas culturas, paisajes y sitios históricos, mientras que destinos que ya forman parte del imaginario cinematográfico encuentran otra manera de atraer visitantes.
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