Con el paso del 22 de abril, fecha en la que se conmemora el Día de la Tierra, el foco ya no está únicamente en campañas de sensibilización, sino en la forma en que sectores enteros están incorporando la sostenibilidad en su funcionamiento diario. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cerca del 60% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero están relacionadas con dinámicas de consumo y desperdicio en los hogares, un dato que subraya el peso de las acciones cotidianas.
Esa misma lógica ha empezado a permear la industria hotelera, donde la sostenibilidad deja de ser un valor agregado para convertirse en un criterio operativo. En Bogotá, el NH Collection Bogotá Terra 100 se ha consolidado como un caso representativo de este cambio, al integrar prácticas ambientales en distintos niveles de su operación.
El hotel hace parte de “Up for Planet”, el programa de sostenibilidad de Minor Hotels Europe & Americas, que impulsa estrategias orientadas a reducir el impacto ambiental en los destinos donde tiene presencia. Entre sus avances se destaca que el 74 % de su portafolio cuenta con certificaciones de sostenibilidad y que el 85 % de la electricidad que utiliza proviene de fuentes renovables.
“Hoy entendemos que la sostenibilidad no es un esfuerzo aislado, sino una suma de decisiones cotidianas que, cuando se mantienen en el tiempo, generan un impacto real”, afirma María Constanza Ortiz, directora del hotel.
En la práctica, esa visión se traduce en medidas concretas. Más del 80% de los productos de limpieza utilizados cuentan con certificaciones de biodegradabilidad, mientras que las habitaciones son libres de humo y el establecimiento realiza mediciones constantes de emisiones de CO₂ y huella de carbono. Además, ha incorporado refrigerantes ecológicos en sus sistemas de climatización.
La gestión del agua es otro de los ejes clave. Tecnologías de ahorro en duchas y grifos, programas de reutilización de toallas y el aprovechamiento de aguas lluvias forman parte de una estrategia que combina infraestructura y cambios de comportamiento, tanto en el personal como en los huéspedes.
En materia energética, el hotel reporta que el 88 % de su iluminación es LED, complementada con sistemas de activación mediante llave en habitaciones y equipos de bajo consumo. A esto se suman campañas internas que buscan reforzar el uso eficiente de la energía.
Uno de los indicadores más relevantes está en el manejo de residuos: el 84 % de los desechos generados es aprovechado a través de procesos de separación en la fuente, reciclaje y compostaje. El aceite de cocina, por ejemplo, es transformado en biodiésel, mientras que las tapas plásticas se destinan a iniciativas sociales como las de la Fundación Sanar.
La sostenibilidad también se extiende a la experiencia del huésped. Programas como “Green Stay” permiten que quienes se hospedan opten por prescindir del servicio de limpieza en estancias cortas, contribuyendo al ahorro de recursos sin alterar significativamente su experiencia. A cambio, reciben una bebida de cortesía, en una dinámica que busca involucrar al visitante sin imponer cambios.
A esto se suma la reducción de plásticos de un solo uso mediante amenities en dispensadores de PET reciclado y reciclable, así como el uso de empaques biodegradables.
Más allá de cifras puntuales, el caso del NH Collection Bogotá Terra 100 refleja una tendencia más amplia: la sostenibilidad como parte integral de la operación, no como un gesto aislado o una estrategia de comunicación. En un sector donde la experiencia del usuario es central, el desafío consiste en integrar estas prácticas sin que resulten intrusivas, pero sí efectivas.
En ese equilibrio, cada decisión —desde la gestión del agua hasta el destino de los residuos— empieza a definir un nuevo estándar para la industria.
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