3 Sep 2014 - 4:09 a. m.

Del llano a la selva

Extraordinarios y desolados paisajes protagonizan este viaje, que sin afanes puede durar hasta siete horas en carro.

Redacción Buen Viaje

La aventura comienza en la capital del Meta, en medio del graznido de las garzas y un cielo pintado de naranja. Salir a primera hora es la recomendación de quienes ya se han animado a hacer este viaje. A pesar de los puestos de control del Ejército, no hay que olvidar que nos dirigimos a una región que históricamente ha sido golpeada por la violencia.

Acacías es la primera población del recorrido. Un municipio que se ha modernizado de la mano del turismo y que en octubre celebrará su festival más importante, el del Retorno, que incluye cabalgata, reinado y concurso de música llanera. La siguiente parada es Guamal, población bañada por las aguas de los ríos Grande, Guamal, Nevado, Humadea, Ariari y Orotoy, además de varias quebradas y caños. Luego viene San Martín, el pueblo de las cuadrillas. Una tradición que consiste en coreografías realizadas por jinetes a caballo, para representar las diferentes razas oriundas de la región.

Más adelante, después de pasar por Granada y Fuente de Oro, y a orillas del río Ariari, sobresale Puerto Lleras y, varios kilómetros hacia el sur, finalmente, San José del Guaviare. La ciudad, que comenzó a formarse hacia 1960, vive de la pesca y la agricultura. Su gente es amable, la Casa de la Cultura descrestante y la oferta de restaurantes y hoteles perfecta para todos los bolsillos.

Además de disfrutar de las playas que se forman durante el verano, cuando baja el nivel del río Guaviare, vale la pena visitar la cascada Las Delicias, una caída de 26 metros de altura; recorrer la Ciudad de Piedra, formada por rocas casi simétricas, y los túneles de la serranía de Lindosa, extraordinarios laberintos que forman balnearios naturales y sirven de telón de fondo para contemplar inolvidables puestas de sol.

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