América Latina y el Caribe se consolidan cada vez más como protagonistas del turismo mundial, impulsados no solo por sus paisajes y su riqueza cultural, sino también por el creciente poder del entretenimiento global para atraer viajeros.
En una era marcada por el streaming, los grandes conciertos y los eventos deportivos globales, las figuras musicales que movilizan audiencias internacionales se han convertido en nuevas vitrinas turísticas capaces de posicionar destinos enteros en cuestión de minutos. Ese fenómeno quedó en evidencia durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, cuando Bad Bunny transformó el escenario en una representación colorida de Puerto Rico y proyectó la esencia cultural de la isla ante millones de espectadores en todo el mundo.
En apenas 13 minutos, la presentación —con campos de caña, casitas tradicionales, piraguas y jíbaros con pava— no solo rompió récords de audiencia, sino que ofreció una invitación global a descubrir la identidad boricua, demostrando cómo la música y la cultura pueden convertirse en poderosos motores del turismo contemporáneo. Para muchos espectadores, la escena despertó el interés por conocer de cerca los paisajes, las tradiciones y la energía cultural que definen a la isla.
Otro ejemplo del impacto de este artista fue durante su residencia. Estudios de Gaither International y Advantage Business Consulting estiman que el efecto económico asociado al evento osciló entre 379 y 713 millones de dólares, equivalente a cerca del 0,25 % del PIB de Puerto Rico, impulsando sectores como el turismo, la hotelería, el transporte y el comercio local.
Más allá de las cifras, la residencia artística posicionó a Puerto Rico como epicentro del espectáculo en el Caribe y reafirmó el poder del entretenimiento como motor de desarrollo económico y proyección cultural.
Los indicadores turísticos recientes reflejan esta dinámica de crecimiento debido al cantante y a la propia isla. Por ejemplo,el sector turístico directo generó alrededor del 9,6 % del empleo en la isla; la ocupación hotelera alcanzó promedios cercanos al 82 % en mayo de 2025, y el turismo de reuniones y eventos registró más de 257.000 reservas de pernoctaciones entre julio de 2024 y junio de 2025, con un impacto estimado de 164,7 millones de dólares.
A este panorama se suma un aumento del 7 % en la demanda de alojamiento y en las llegadas al aeropuerto de San Juan, mientras que durante el primer semestre de 2025 los visitantes con estancia crecieron 6,5 %, superando los 1,08 millones y consolidando el posicionamiento de Puerto Rico en el mapa turístico internacional.
Según Discover Puerto Rico, “la isla ha sabido aprovechar su riqueza cultural, su infraestructura moderna y su capacidad para atraer grandes eventos internacionales para fortalecer su posicionamiento global”.
Más allá de las cifras récord, el organismo destaca que el principal logro del destino ha sido construir un modelo turístico inclusivo, resiliente y con proyección internacional, capaz de impulsar la economía local y reforzar su identidad como un destino vibrante, auténtico y de clase mundial.
Cuatro planes para hacer en Puerto Rico
San Juan
San Juan es uno de los centros históricos mejor conservados del Caribe y un destino donde el pasado colonial convive con la energía contemporánea de la capital puertorriqueña. El Viejo San Juan, con más de 500 años de historia, invita a recorrer sus calles empedradas entre casas coloniales en tonos pastel, plazas antiguas y fortalezas que miran al Atlántico, mientras a pocos minutos se elevan los modernos edificios de Hato Rey, los centros comerciales y los hoteles frente al mar en zonas como Condado, creando una ciudad multifacética donde el turismo cultural, urbano y de playa se integran de forma natural.
Ruta del ron
Puerto Rico produce más de 80 tipos de ron que se comercializan globalmente, consolidándose como uno de los líderes mundiales de esta industria. Este sector no solo representa un pilar económico para la isla, sino que también impulsa el turismo experiencial mediante recorridos por destilerías, clases de coctelería y degustaciones especializadas que permiten a los visitantes conocer de cerca la tradición licorera local.
La llamada “Ruta del Ron” recorre ciudades como San Juan, Ponce, Mayagüez y Vieques, conectando diez destilerías emblemáticas que revelan la historia y el arte de la producción local. Entre las paradas más destacadas se encuentran Casa Bacardí en Cataño, conocida como la “Catedral del Ron”; Hacienda Santa Ana en Bayamón, donde se produce Ron del Barrilito desde 1880; y el Museo Castillo Serrallés en Ponce, que narra la evolución del ron Don Q.
El Yunque
Ubicado en las montañas de Luquillo, en el extremo oriental de Puerto Rico, el Bosque Nacional El Yunque es el único bosque tropical lluvioso y uno de los espacios naturales más emblemáticos del Caribe. Considerado sagrado por los taínos, este territorio ha sido durante siglos una fuente de identidad cultural, agua y biodiversidad para la isla.
A pesar de su tamaño relativamente pequeño, El Yunque es uno de los destinos naturales más visitados de Puerto Rico, recibiendo alrededor de 600.000 visitantes al año que llegan atraídos por sus senderos, cascadas, ríos y miradores que se elevan entre bosques nubosos y selvas húmedas donde resuena el característico canto del coquí. Senderos como los que conducen a la cascada La Mina o al monte Britton permiten explorar su diversidad de ecosistemas, mientras centros de visitantes, áreas recreativas y sitios arqueológicos con petroglifos taínos revelan su riqueza histórica.
Condado e Isla Verde
Isla Verde es un distrito costero del municipio de Carolina, ubicado al este de San Juan y junto al Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, lo que lo convierte en una de las primeras postales que reciben los visitantes al llegar a Puerto Rico. Reconocido por sus hoteles, apartamentos de lujo, restaurantes y casinos, este sector —junto con Condado— se ha consolidado como una de las principales zonas turísticas del área metropolitana, combinando playa, entretenimiento y vida urbana en un mismo escenario.
La playa de Isla Verde, considerada una de las mejores del área metropolitana, destaca por su arena dorada, altas palmeras y su cercanía a zonas comerciales y hoteleras. El litoral se divide en tres sectores principales: Pine Grove, popular entre los surfistas; Alambique, una franja más tranquila ideal para descansar; y el Balneario de Carolina, que cuenta con servicios como salvavidas y estacionamiento, ofreciendo así opciones tanto para quienes buscan actividades acuáticas como para quienes desean disfrutar de un día de playa relajado en el corazón de la ciudad.
Culebra y Vieques
Ubicadas a pocos kilómetros de la costa este de Puerto Rico, las islas de Culebra y Vieques se han consolidado como destinos ideales para quienes buscan playas de ensueño y experiencias naturales únicas. A ellas se puede llegar en ferri, bote o avión desde la isla principal, y en sus paisajes se combinan resorts tranquilos, aguas cristalinas y ecosistemas protegidos que invitan al descanso y la aventura.
En Culebra destaca la famosa playa Flamenco, considerada entre las mejores del mundo por su arena blanca y aguas transparentes, perfecta para nadar y practicar esnórquel, junto con otras joyas como Carlos Rosario y Tamarindo, donde es posible observar tortugas marinas. Para una experiencia aún más apartada, la pequeña isla de Culebrita ofrece playas vírgenes y un histórico faro como único vestigio humano.
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