Hay sabores que despiertan recuerdos compartidos por millones de colombianos, y la mora ocupa un lugar privilegiado entre ellos. Está presente en el jugo que acompaña el almuerzo, en las mermeladas caseras, los postres, los yogures y en las bolsas de fruta que nunca faltan en las plazas de mercado.
Sin embargo, más allá de ser un ingrediente cotidiano, la mora también es un símbolo de identidad para varias comunidades rurales. Una de ellas es Gachantivá, un municipio de Boyacá donde este fruto no solo cubre de color los cultivos que rodean las montañas, sino que también impulsa la economía local y mantiene vivas las tradiciones campesinas.
Si está buscando un destino diferente, donde la gastronomía y la naturaleza se complementan con la cultura local, este rincón del Alto Ricaurte merece un lugar en su lista. ¿Lo mejor? Allí se cultiva la mora blanca, una variedad única en Colombia que se ha convertido en uno de los mayores orgullos del municipio y en un atractivo poco conocido para quienes desean descubrir nuevos sabores y paisajes.
¿En qué se destaca este municipio?
La mora ha marcado la historia y la gastronomía de Colombia. Sin embargo, en algunos rincones del país, este fruto va mucho más allá de la cocina y se ha convertido en el eje de la economía, la cultura y la identidad local.
Ese es el caso de Gachantivá, un municipio ubicado en la provincia de Ricaurte, a unos 57 kilómetros de Tunja, que ha sido reconocido como la Capital de la Mora del Oriente Colombiano. De acuerdo con el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr Boyacá), esto se debe a su relación estrecha que tienen con la agricultura y la ganadería, pues estas son las principales actividades económicas del municipio.
Según explica este sitio, gracias a la diversidad de pisos térmicos, allí se cultivan maíz, papa, yuca, arveja, caña de azúcar y diferentes frutales, aunque la mora es el producto insignia y una de las mayores fuentes de ingresos para cientos de familias.
Y es que más de 200 hectáreas de Gachantivá están dedicadas al cultivo de mora, una actividad que impulsa la economía campesina, fortalece el trabajo familiar y representa el principal sustento de cientos de hogares. Sin embargo, entre todas las variedades que se producen en el municipio hay una que sobresale por su rareza: la mora blanca, un fruto único en Colombia.
Aunque durante años fue poco conocida, este fruto se caracteriza porque crece entre los 2.100 y los 2.600 metros sobre el nivel del mar y que tiene un color blanco o incluso amarillento muy llamativo. Además, se destaca también por su agradable sabor ácido, similar al de las moras silvestres, por lo que puede consumirse fresca o utilizarse en la preparación de dulces y licores.
En el municipio, la planta crece en una finca bajo el cuidado de Alberto Merchán. Aquí creció debido a que hace varios años fue un regalo de un ciudadano australiano al campesino, quien quiso agradecerle la elaboración de 80 sombreros de palmicho.
¿Qué hacer en el municipio?
Gachantivá quiere consolidarse como un municipio de vocación agroecoturística de Boyacá. Su territorio reúne cultivos con una extraordinaria riqueza natural, representada en alrededor de 14 áreas protegidas, bosques, páramos y decenas de cascadas que convierten al municipio en un destino ideal para quienes buscan desconectarse y disfrutar del turismo de naturaleza.
A este patrimonio ambiental se suma un importante legado histórico y cultural. Fundado en 1715, el municipio conserva su arquitectura tradicional y celebra durante el año festividades como las de Nuestra Señora de la Cueva Santa, San Pedro, San Antonio de Padua, la Virgen del Carmen y el Festival de la Cultura.
Entre los principales planes para hacer en Gachantivá se destacan:
- Recorrer el centro histórico, donde sobresalen el Templo Parroquial, la Casa de la Cultura, el parque principal y monumentos como el del Divino Niño, el Sagrado Corazón de Jesús y los Ángeles.
- Visitar el Museo El Molino de la Primavera y las ruinas históricas del municipio para conocer parte de su pasado colonial.
- Descubrir el Nido de Águilas, una reserva que combina conservación ambiental, agricultura sostenible y arte. En este espacio se preservan semillas nativas, se desarrollan proyectos agroalimentarios y, dos veces al año, se realizan residencias artísticas que conectan la creación cultural con el paisaje.
- Practicar turismo de aventura, con recorridos a caballo, rutas en bicicleta, caminatas ecológicas y visitas a cuevas, balnearios naturales y miradores.
En turismo de naturaleza, se destacan las cascadas, uno de los mayores atractivos naturales del lugar. Y es que ya se han identificado 32 caídas de agua distribuidas en sus siete veredas. Aunque en general puede hacer:
- Conocer la Cascada La Honda, uno de los sitios más visitados. El sendero permite llegar a dos cascadas, una de ellas con acceso para personas en silla de ruedas y otra mediante una escalera de baja dificultad. Sus aguas son ideales para descansar, bañarse y disfrutar de un paisaje conocido por algunos visitantes como el “Amazonas de Boyacá”.
- Caminar hasta la Laguna de las Coloradas, ubicada a unos 30 minutos del casco urbano. Rodeada por bosques de robles y helechos, llama la atención por el tono rojizo que adquiere parte de su superficie debido a la vegetación presente en el agua..
¿Cómo llegar?
Llegar a Gachantivá desde Bogotá toma entre tres y cuatro horas y media, dependiendo del tráfico. En vehículo particular, el recorrido de cerca de 200 kilómetros se realiza por la Autopista Norte en dirección a Tunja, para luego continuar hacia Arcabuco y tomar el desvío que conduce al municipio. Tenga en cuenta que el trayecto incluye varios peajes.
Si prefiere viajar en transporte público, puede tomar un bus directo de Flota Valle de Tenza desde la Terminal Salitre o la Terminal Satélite del Norte. Otra opción es viajar primero a Villa de Leyva y, desde allí, abordar un colectivo hacia Gachantivá.
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