
La creciente opulencia de la comida de las salas VIP —y la mediocridad del resto de la oferta de los aeropuertos— es un signo de la amplitud de la brecha de riqueza.
Foto: NYT - AMIR HAMJA
La cúspide de esa jerarquía ha sido durante mucho tiempo la sala VIP del aeropuerto, que permite a los pasajeros de élite escapar cómodamente del tumulto de la terminal. Ahora, incluso cuando las acciones de las aerolíneas se han desplomado y la demanda de boletos se ralentiza, las aerolíneas estadounidenses y las empresas de tarjetas de crédito exigen un nivel de lujo y exclusividad cada vez mayor, sobre todo en lo que se refiere a la comida.
En la sala de Delta One del Aeropuerto Internacional Kennedy, que lleva un año funcionando, es...