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Si está pensando en escaparse estas vacaciones y todavía no sabe qué destino elegir, Córdoba puede sorprenderlo mucho más de lo que imagina. Entre ríos, montañas, playas, cultura y tradiciones que siguen vivas en cada rincón, este departamento del Caribe colombiano se ha convertido en uno de esos lugares donde siempre hay algo por descubrir.
Y si lo que busca es naturaleza en estado puro, paisajes imponentes y una conexión más auténtica con el territorio, Tierralta aparece como uno de esos destinos que vale la pena mirar con otros ojos.
Ubicado al sur de Córdoba y rodeado por la inmensidad del Parque Nacional Natural Paramillo, este municipio mezcla selva, ríos, fauna y comunidades indígenas en un mismo escenario. Aquí el viaje no se trata solo de conocer un lugar, sino de entender una forma distinta de convivir con la naturaleza, donde el agua, el bosque y la cultura hacen parte de la misma historia.
¿Qué puede ver en Tierralta?
Hablar de Tierralta es hablar de un territorio marcado por la naturaleza, la historia y la resiliencia. Mucho antes de convertirse en uno de los destinos ecoturísticos más llamativos de Córdoba, estas tierras estuvieron habitadas por los zenúes, una comunidad indígena que transformó las selvas en sabanas gracias a sus conocimientos agrícolas y su capacidad de adaptación.
Con la llegada de los españoles, el territorio sufrió saqueos, enfermedades y el exterminio de gran parte de su población indígena, una herida que todavía hace parte de la memoria del Alto Sinú al perder gran parte de su cultura. Además, años después, Tierralta también quedó marcada por el conflicto armado y la presencia de grupos paramilitares, convirtiéndose en uno de los epicentros de las AUC en Colombia.
Según cuenta Rubén Peña, director ejecutivo de Frasquillo Tours, hoy Tierralta busca mostrar una cara muy distinta a la que durante años estuvo marcada por la violencia y el conflicto. Precisamente de ese deseo de cambiar la imagen del municipio nació una de las iniciativas turísticas más representativas de la región, enfocada en resaltar la riqueza natural, cultural y comunitaria del Alto Sinú.
“Todo comenzó en 2021 como una idea de pelados locos”, cuentan sus creadores. Un grupo de amigos, cansados de que Tierralta fuera vista únicamente como una zona peligrosa. Decididos, buscaron mostrarles a los viajeros la riqueza natural y cultural que siempre habían conocido desde niños.
Lo que empezó con sencillos paseos de olla hacia charcos y balnearios, terminó convirtiéndose en una agencia de turismo comunitario reconocida a nivel nacional con una apuesta en donde el visitante no solo observa, sino que interactúa directamente con las comunidades campesinas e indígenas del territorio.
¿Por qué se dice que tiene una de las cuevas más lindas?
Según destaca la Alcaldía de Tierralta, las Cuevas del Juy son consideradas unas de las más hermosas del Caribe colombiano gracias a sus llamativas estalagmitas rosadas, unas formaciones minerales que crecen desde el suelo de las cuevas por la acumulación de carbonato cálcico proveniente del agua filtrada. Este particular color y sus formas naturales las convierten en un atractivo poco común en la región.
Además de su riqueza natural, las cuevas también conservan antiguos adoratorios indígenas y un museo precolombino que guarda parte de la memoria ancestral del territorio, convirtiéndose en un lugar de gran valor antropológico, histórico y cultural.
Pero el encanto de Tierralta no se limita únicamente a sus cuevas. El municipio también sobresale por su enorme riqueza ambiental, ya que alberga gran parte del Parque Nacional Natural Paramillo, uno de los ecosistemas más importantes del norte del país.
Investigaciones de la Universidad de Córdoba han registrado cientos de especies de flora y fauna en esta región, incluyendo mamíferos, reptiles, anfibios y más de 300 especies de aves, además de una vegetación diversa compuesta por bosques de galería, cultivos y extensas zonas naturales.
Pero para quienes buscan experiencias más cercanas a la aventura y la cultura local, Tierralta también ofrece recorridos comunitarios en el Alto Sinú.
“Uno de nuestros recorridos más destacados es la ruta Sinú Arriba, en el embalse de Urrá, donde los viajeros recorren varias islas rodeadas de bosque tropical. Allí pueden hacer avistamiento de aves y primates, conocer procesos de conservación ambiental y compartir con comunidades locales que han encontrado en el turismo una nueva forma de proteger su territorio y mostrar su cultura”, resaltó Peña.
Una de las experiencias más especiales es la conexión directa con las tradiciones campesinas. Allí el visitante no llega solamente a comer, sino que participa en toda la preparación de los platos típicos. Guiados por una matrona local, los viajeros aprenden recetas ancestrales elaboradas con ingredientes de la región, mientras entre historias, cantos y conversaciones cocinan lentamente en fogón tradicional.
Entre las actividades más llamativas se encuentran:
- Experiencias etnoturísticas con comunidades Emberá Katío.
- Caminatas ecológicas, kayak, body rafting, tubing, torrentismo, ciclismo,
- Caminatas ecológicas hacia cascadas y serranías.
- Talleres de artesanías tradicionales y chaquiras.
- Rutas alrededor de la caña de azúcar, el cacao y la gastronomía local.
- Experiencias de conservación junto a guardabosques del Alto Sinú.
- Actividades de apicultura y conexión con el mundo de las abejas.
Según Peña, uno de los planes más completos es “Tierralta como nunca la habías vivido”, una experiencia de cuatro días y tres noches donde los visitantes pueden conocer la historia del municipio a través de actividades deportivas, navegar por el embalse, convivir con comunidades indígenas y descubrir los sabores tradicionales de la región.
También sobresale la experiencia “Alto Sinú Mágico”, un recorrido de dos días que conecta naturaleza y cultura. Allí los viajeros visitan la Isla Sonora, realizan avistamiento de fauna, conocen procesos de restauración ambiental y se adentran en comunidades indígenas para aprender sobre sus tradiciones y saberes ancestrales.
“La oferta turística incluso se extiende a otros municipios de Córdoba con city tours en Montería y Cereté, recorridos culturales alrededor del río Sinú y experiencias ganaderas sostenibles que permiten conocer más sobre la identidad del Caribe cordobés”, afirmó.
Más que visitar un destino, Tierralta busca que cada persona se lleve una conexión distinta con el territorio. Como dicen en la región: “la olla siempre fue grande para que entraran todos”, una frase que refleja el espíritu comunitario y la hospitalidad con la que reciben a quienes llegan al Alto Sinú.
¿Cómo llegar a Tierralta?
La forma más fácil de llegar a Tierralta es viajando primero a Montería, capital de Córdoba. Hasta allí hay vuelos directos desde ciudades como Bogotá y Medellín a través de aerolíneas como Avianca, Latam y Clic.
También puede llegar por vía terrestre desde ciudades como Bogotá, Medellín, Barranquilla o Cartagena, tomando rutas hacia Montería.
“Una vez en Montería, el recorrido hacia Tierralta es de aproximadamente 90 kilómetros y toma cerca de 1 hora y 45 minutos por carretera. Desde allí comienzan los desplazamientos hacia las diferentes zonas rurales, embalses y atractivos naturales del Alto Sinú”, dijo el experto.
Si el emprendimiento fuera un animal o un color...
“Si fuéramos un animal, sería el tití cabeciblanco, una especie emblemática del Alto Sinú que, aunque está en peligro de extinción, siempre transmite alegría y energía mientras recorre el bosque. Así se sienten también quienes hacen parte del proyecto: personas que, pese a las dificultades que ha vivido el territorio, siguen mostrando entusiasmo, esperanza y una conexión profunda con la naturaleza y su cultura”, resaltó el director.
Datos de contacto:
- Número: 3134717213 - 3205332180
- Redes sociales: @frasquillotours
- Correo: frasquillotours@gmail.com
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