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Ubicada a orillas del Sinú, Santa Cruz de Lorica, que fue el primer puerto fluvial del departamento, conserva la memoria de las embarcaciones que marcaron su historia comercial y cultural. Su arquitectura republicana, sus calles amplias y su icónica Plaza de Mercado —conocida como El Ranchón— son testimonio de un pasado próspero que hoy se resignifica a través del turismo.
En medio de un momento decisivo para Córdoba, que hoy enfrenta los retos de la actual ola invernal, iniciativas como Vive Patrimonio continúan apostándole al turismo como motor de esperanza y reconstrucción. En una comunidad que ha aprendido a levantarse frente a las crecientes del río y las dificultades, el viaje se convierte también en un acto de resiliencia colectiva y en una forma de devolverle al Sinú el lugar que siempre ha ocupado en su historia.
¿Por qué se llama la capital del bocachico?
A menos de una hora de Montería, Santa Cruz de Lorica es conocida como la “Ciudad Antigua y Señorial”, la “capital del Bajo Sinú” y, de manera más popular, la “capital del bocachico”.
Fundada en 1776 y ubicada a orillas del río Sinú, bañada además por la Ciénaga Grande del Bajo Sinú, Lorica vivió su mayor esplendor a mediados del siglo XX gracias a la navegación y al comercio fluvial. Esa bonanza dejó una huella profunda que se puede ver en su arquitectura republicana con influencias vernáculas y mudéjares, impulsadas en gran parte por inmigrantes sirio-libaneses que imprimieron su sello cultural en la región.
Pero si hoy es más recordada como la “capital del bocachico” es porque este pez emblemático del Sinú se convirtió en símbolo de su identidad. Presente en sancochos, asados o en sarapa, el bocachico no es solo un ingrediente: resume la relación histórica entre el río y la comunidad. Generaciones crecieron alrededor de la pesca, el comercio y los encuentros familiares donde este plato era protagonista.
La influencia extranjera también se percibe en la mesa: junto al sancocho de bocachico y el mote de queso conviven quibbes y otras preparaciones de herencia árabe que hoy forman parte del menú cotidiano.
De esa relación profunda con el Sinú surge Vive Patrimonio. En palabras de su gerente, Jesús Hernández Ballesteros, la empresa nació hace un año con un propósito claro: devolverle al río su protagonismo y transformar la visita en una experiencia organizada, privada y con relato histórico.
“Hacemos parte de la historia nacional, somos Pueblo Patrimonio. “Es bonito que la gente venga y nos visite con esa infraestructura republicana, y que sea conducida por un guía profesional”, aclara.
¿Qué podrá ver aquí?
Si desea descubrir este destino de la mano de expertos, Vive Patrimonio ofrece una experiencia completa y cuidadosamente diseñada. Más que un simple recorrido, propone un viaje integral que combina navegación por el río Sinú, patrimonio arquitectónico, gastronomía tradicional y encuentros culturales, todo acompañado por guías profesionales que contextualizan cada historia y cada paisaje.
- Recorridos fluviales: La navegación es el eje central. A bordo de embarcaciones tradicionales, el visitante recorre el río Sinú mientras escucha relatos sobre el pasado comercial de Lorica, contempla manglares y, en algunos trayectos, conecta con el mar hacia la Bahía de Cispatá o el Golfo de Morrosquillo. Como declara Hernández, el atardecer sinuano es uno de los momentos más memorables.
- Recorridos gastronómicos: La cocina es otra puerta de entrada al territorio. Degustaciones de pasabocas tradicionales, platos como el sancocho de bocachico y el mote de queso, y preparaciones árabes heredadas de la migración complementan la experiencia, incluso a bordo de las embarcaciones.
- Experiencias culturales y patrimoniales: Incluyen caminatas guiadas por el centro histórico, interpretación de la arquitectura republicana y relatos sobre la influencia sirio-libanesa. También se integran encuentros con comunidades indígenas y procesos artesanales como el del sombrero vueltiao.
- Turismo comunitario y naturaleza: Visitas a corregimientos y proyectos ambientales permiten conocer la biodiversidad del Sinú y la vida rural que aún conserva el ritmo del río.
Si se pregunta en específico qué va a recorrer aquí o qué otros lugares combinan con la experiencia de ver patrimonio, naturaleza y mar en un mismo itinerario, puede guiarse con algunos de estos:
- Centro Histórico de Santa Cruz de Lorica: El corazón del recorrido está en el Santa Cruz de Lorica que fue declarado Monumento Nacional en el año 2000 y hoy es Bien de Interés Cultural. Caminar por sus calles coloridas es la mejor manera de comprender su esencia. Destacan la Plaza de Mercado, conocida como El Ranchón y pintada en rojo y amarillo; el Palacio Municipal; la Catedral; y el edificio Afife Matuk.
- San Bernardo del Viento e Isla Fuerte: Río abajo, el Sinú conduce hacia San Bernardo del Viento, un destino de playas amplias y tranquilas que se extienden hasta perderse en el horizonte. Desde el puerto de Paso Nuevo es posible navegar hasta Isla Fuerte, uno de los territorios menos intervenidos del Caribe colombiano, ideal para practicar snorkel, recorrer senderos naturales y observar fauna.
- San Antero – Playa Blanca: A media hora hacia el norte se encuentra San Antero, antesala de Playa Blanca. Sus arenas claras y aguas serenas invitan al descanso, mientras los restaurantes frente al mar permiten disfrutar la gastronomía tradicional de la región, completando así una experiencia que integra río, patrimonio y mar en un solo viaje.
¿Cómo llegar?
Llegar a Santa Cruz de Lorica es sencillo gracias a su ubicación estratégica en el departamento de Córdoba.
Vía aérea
- Aeropuerto Internacional Los Garzones: Ubicado en Montería, es la terminal aérea más cercana e importante. Recibe vuelos directos desde Bogotá y Medellín. Desde allí, Lorica se encuentra a menos de una hora por carretera, en la vía que conecta Montería con Cartagena, lo que la convierte en una parada estratégica dentro del recorrido por la región.
- Aeropuerto Golfo de Morrosquillo: Situado en Santiago de Tolú, a aproximadamente una hora hacia el norte de Lorica. Cuenta con conexiones regulares desde Medellín y es una alternativa práctica para quienes desean combinar río y playa en un mismo viaje.
Si el emprendimiento fuera un animal o un color...
Para Hernández, la agencia se identifica con la fuerza del jaguar. No es una elección casual. Este felino, símbolo de poder y resistencia en muchas culturas indígenas, representa la determinación con la que trabajan para posicionar al departamento de Córdoba como un destino turístico sólido y auténtico.
“El jaguar está hermosamente en vía de extinción, pero sigue siendo fuerte y majestuoso. Con esa misma fuerza queremos vender nuestro territorio”, explicó.
Un dato curioso de la región
Más que un dato puntual, hay un rasgo que define a Santa Cruz de Lorica: su sabor. Al haber sido puerto fluvial, aquí confluyeron comunidades afrodescendientes, pueblos indígenas y migrantes libaneses. Esa mezcla se tradujo en una identidad gastronómica única, donde cada plato cuenta una historia de encuentros culturales.
Datos de contacto
- Número: 3183910466
- Redes sociales: @vivepatrimoni0
- Email: holavivepatrimonio@gmail.com
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