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Este es el pueblo conocido por ofrecer una de las mejores rutas del chocolate: ¿Cómo ir?

En Orito, Putumayo, una ruta turística demuestra que detrás de cada barra de chocolate hay mucho más que sabor.

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Leidy Barbosa Ramírez
21 de abril de 2026 - 06:30 p. m.
En lo profundo del Putumayo, donde la selva y la historia se entrelazan, el cacao dejó de ser solo un cultivo para convertirse en el motor de una transformación
En lo profundo del Putumayo, donde la selva y la historia se entrelazan, el cacao dejó de ser solo un cultivo para convertirse en el motor de una transformación
Foto: Rutadelcacao
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El cacao es mucho más que un cultivo, es una herencia viva de América. Antes de convertirse en chocolate, sus semillas ya eran valoradas por pueblos originarios que habitaban las selvas de la cuenca amazónica, donde se encuentran sus orígenes. Desde allí, este fruto viajó y se transformó en bebida, en ritual y en símbolo cultural, construyendo una historia que aún hoy sigue evolucionando.

Pero en Colombia no es solo historia antigua: es presente vivo en regiones que han encontrado en este cultivo una forma de transformar su territorio. Un ejemplo es en el municipio de Orito, en el Putumayo, donde el cacao se ha convertido en una apuesta productiva, cultural y también turística. Entre fincas, árboles de sombra y procesos artesanales, se cultiva no solo el fruto, sino también una narrativa de resiliencia, historia y desarrollo local.

¿Cuál es la historia detrás de esta ruta?

Ubicado en el piedemonte amazónico, el municipio de Orito es un territorio marcado por contrastes. Conocido como el “Paraíso Amazónico” y también como la capital petrolera del Putumayo, su historia reciente está profundamente ligada a la explotación de hidrocarburos desde la década de 1960, cuando comenzaron a llegar miles de personas atraídas por la bonanza petrolera.

Sin embargo, con el paso del tiempo, Orito empezó a buscar otros caminos. A finales del siglo XX, tras el declive de economías ilícitas y la necesidad de encontrar alternativas sostenibles, los campesinos apostaron por el cacao. Aunque los primeros intentos en los años 80 no fueron exitosos, la persistencia y las condiciones del territorio permitieron consolidar este cultivo como una opción viable.

En ese contexto nace la Ruta del Chocolate de Orito, un emprendimiento familiar que se ha convertido en una experiencia de agroturismo que conecta a los visitantes con todo el proceso del cacao. Desde una finca ubicada en la vereda Mirador, a pocos kilómetros del casco urbano de Orito, los turistas recorren senderos, conocen el cultivo, participan en la cosecha y descubren cómo el grano se transforma en chocolate.

“Este emprendimiento nace del deseo de no seguir siendo empleados, de alcanzar nuestra propia independencia económica”, cuenta Maryluz Casamachín, representante legal de la Asociación Gremial de Productores de Cacao Orgánico de Orito. Al inicio, recuerda, el turismo ni siquiera estaba en los planes: surgió de manera espontánea, casi intuitiva. “Nos nació y alguien más nos dijo: ‘Háganlo’”, cuenta la líder.

El camino, sin embargo, no fue sencillo. Sin experiencia previa y con recursos limitados, el proceso estuvo atravesado por la incertidumbre. “Fue complicado, sobre todo porque al comienzo no planeamos muchas cosas. Pero hoy estamos viendo los frutos de la perseverancia y del trabajo en equipo”, afirmó.

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¿Qué podrá hacer aquí?

Más que un recorrido turístico, la Ruta del Chocolate de Orito es una experiencia inmersiva que conecta a los visitantes con la tierra, los saberes campesinos y todo el proceso del cacao, de la semilla al chocolate. Aquí, el turismo se vive de la mano de los productores, quienes guían cada etapa: desde el cultivo y la cosecha hasta la transformación y la degustación.

La oferta se adapta a distintos tiempos y presupuestos. Según explica Casamachín, para quienes buscan una experiencia corta, hay pasadías que incluyen recorridos guiados por el sendero del cacao, donde se explican las prácticas agrícolas, el ecosistema y la historia del cultivo. También es posible participar en catas y probar preparaciones locales, en una jornada pensada para “conectar con la tierra, los sabores del cacao y paisajes que inspiran”.

Pero para quienes quieren ir más allá, existen paquetes de inmersión de varios días que permiten vivir el proceso completo. Aquí conocerán lugares como el vivero, donde se conocen las plántulas y las distintas variedades de cacao, así como las técnicas de siembra de esta especie amazónica. Luego, el visitante se adentra en el trabajo en campo: podas, cosecha, selección de mazorcas y procesos clave como la fermentación y el secado del grano.

El recorrido continúa con una etapa dedicada a la transformación, que en sí misma se convierte en otra experiencia: talleres especializados, catas y visitas a espacios como meliponarios —donde habitan abejas nativas— y árboles emblemáticos de la región. Allí, el cacao deja de ser solo fruto para convertirse en chocolate, a través de procesos como la molienda, el refinado y la elaboración artesanal, acompañados de experiencias gastronómicas y maridajes.

Pero el viaje no se limita al cultivo. El senderismo y el contacto con la naturaleza también hacen parte central de la experiencia. Orito, conocido como el “Paraíso Amazónico”, ofrece múltiples atractivos que complementan la ruta, como recorridos por el río Caldero o la piedra del Pijilí, en entornos marcados por la biodiversidad y la conservación.

“Queremos decirle a cada visitante que venga, pero que no solo conozca la Ruta del Chocolate, sino el Putumayo como tal. Somos un territorio rico en biodiversidad y cultura, y estamos cambiando el estigma que por años nos ha marcado. Hoy somos un territorio de paz”, afirma la lideresa.

Si aún desea conocer más del territorio, Orito tiene mucho por ofrecer. Este municipio, atravesado por ríos como el Orito, Caldero, San Juan y Guamuez, combina naturaleza, cultura y espacios pensados para el turismo y la recreación como:

  • Cascada Silvania
  • Santuario de plantas medicinales Orito Ingi Ande
  • Museo Costumbrista de Orito
  • Centro Ecoturístico Mayju
  • Balneario San Jerónimo

Además de la experiencia alrededor del cacao, según la página turística Reservas Orito, el municipio ofrece una amplia variedad de actividades como el acampar o el glamping que en lugares como el Centro Ecoturístico Mayju permiten instalarse en medio de cascadas, bosques y senderos ecológicos.

Además, Orito es un destino privilegiado para observar biodiversidad.

  • Aves: Más de 560 especies registradas convierten la zona en un paraíso para observadores.
  • Primates: En veredas como El Líbano es posible ver distintas especies en su hábitat natural, en experiencias ligadas a la conservación.
  • Herpetos: Los safaris nocturnos permiten descubrir anfibios y reptiles en recorridos guiados por la selva.

¿Cómo ir?

Aunque existe la opción por carretera —con un trayecto de aproximadamente 18 horas desde Bogotá—, la mayoría de viajeros prefiere la vía aérea por su rapidez y comodidad. El vuelo dura cerca de una hora y media hasta los aeropuertos de Puerto Asís o Villagarzón. Desde cualquiera de estos puntos, el recorrido terrestre hacia Orito toma alrededor de 45 minutos.

Una vez en el municipio, los visitantes pueden coordinar directamente con los organizadores de la Ruta del Chocolate de Orito, quienes brindan orientación sobre el transporte local para llegar a la finca y comenzar la experiencia.

Dato curioso

Casamachín menciona que en Putumayo la Ruta del Chocolate de Orito fue pionera en aprovechar el mucílago del cacao, una sustancia dulce que rodea la semilla y que tradicionalmente no se utilizaba. A partir de esta innovación, comenzaron a producir una bebida refrescante que hoy se ha convertido en un sello distintivo del departamento, especialmente en las zonas con alta producción cacaotera.

Datos de contacto:

  • Número: 3134424318
  • Email: larutadelchocolateorito@gmail.com
  • Redes: @larutadelchocolateorito

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Leidy Barbosa Ramírez

Por Leidy Barbosa Ramírez

Periodista de la Universidad Externado de Colombia, con énfasis en la producción audiovisual y en animación digital. Apasionada por temas medioambientales y sociales.@leidyramirezbLbarbosa@elespectador.com

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