6 Dec 2011 - 10:22 p. m.

Galápagos, paraíso biodiverso

Este archipiélago ecuatoriano no tiene comparación. Es un lugar único por su cantidad de animales, diversidad de paisajes y aislamiento. El lugar perfecto para entender la evolución según Charles Darwin.

Gabriela Supelano / Ecuador

El paisaje de las islas Galápagos podría perfectamente haber salido de una película de ciencia de ficción. Es árido, seco, de vegetación baja y poco verde. Además, está repleto de volcanes y lava seca. Junto a la tierra alienígena se encuentra un mar azul intenso. Es una tierra de nadie, o más bien, una tierra que no pertenece a sus habitantes humanos. En Galápagos, la naturaleza es dueña.

Las islas tienen muchísimo que ofrecer. Por eso, es mejor planear visitarlas con tiempo, aunque en pocos días también se puede hacer un viaje agradable. La cuestión es que son 13 grandes islas volcánicas, 6 islas más pequeñas y 107 rocas e islotes. Así que hay mucho que recorrer y conocer.

Cada isla es muy distinta de la otra, tanto así que las grandes tortugas galápagos tienen varias especies que fueron evolucionando por el aislamiento y condiciones climáticas de cada lugar.

El aeropuerto está situado en la pequeña isla Baltra. Al llegar ahí, los turistas deben tomar un ferry que los transporte a una de las islas más importantes, Santa Cruz. En la parte altase encuentran dos enormes cráteres llamados Los Hermanos. Éstos se formaron cuando varios túneles de lava subterráneos colapsaron.

Además, en Santa Cruz se encuentra una reserva de tortugas gigantes y la estación científica Charles Darwin. Este lugar está pensado para la investigación y conservación de las tortugas gigantes y es ahí donde está el solitario George, animal emblemático de las islas.

George es el último espécimen de su especie. Por esta razón, los investigadores de la estación Charles Darwin están intentando que se reproduzca con hembras de especies muy parecidas genéticamente.

En Santa Cruz también está Puerto Ayora, el pueblo más grande de Galápagos. Es un lugar perfecto para hospedarse. Desde Puerto Ayora se pueden tomar lanchas y cruceros para todas la islas y tiene infraestructura y diversidad de hoteles.

Desde Santa Cruz se puede ir a San Cristóbal, una isla más pequeña pero definitivamente imperdible. En Santa Cruz hay caminatas ecológicas entre la vegetación de la zona y las playas. Además, los leones marinos están por todos lados, desde el muelle hasta la playa. Su pequeño tamaño también hace que tenga menos flujo de turistas. Además, tiene cabañas y pequeños hoteles para quien no se quiera mover de ahí.

La otra gran isla es Isabela. Ésta es mucho más joven que San Cristóbal, que cuenta con hermosas playas, grandes cantidades de animales silvestres y varios volcanes que se pueden recorrer a caballo o a pie.

Isabela tiene también una enorme zona para practicar el esnórquel, en la que hay arrecifes, peces y se puede ver una que otra tortuga o león marino. Es el lugar perfecto para apreciar las enormes iguanas marinas características de las islas y los pequeños pingüinos que las habitan.

Las islas Galápagos son un punto donde la biodiversidad explota, tanto así que parece un zoológico sin jaulas ni barras. Los animales son dueños de las rocas y de las playas, y hay que pedirles permiso para caminar por sus tierras. Es un lugar inigualable, que además se sitúa en centro del mundo, bordeando la línea ecuatorial.

¿Cómo llegar?

A Galápagos se puede llegar de dos formas: por aire o por mar. La más común es la primera, ya que hay vuelos diarios desde Quito y desde Guayaquil. Éstos llegan al aeropuerto de Baltra, de donde los visitantes deben tomar un bus hacia el puerto.

En el puerto hay ferrys que salen constantemente hacia la isla de Santa Cruz. Hay que cruzar toda la isla para llegar a Puerto Ayora, el pueblo más grande de las islas Galápagos, desde donde se pueden tomar lanchas y barcos hacia las demás islas. Además, hay cruceros entre los US$120 a los US$400 la noche.

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