17 Dec 2013 - 10:12 p. m.

Huila, folclórico y diverso

La hospitalidad de la gente y las riquezas naturales han impulsado el crecimiento del turismo y la preservación de la cultura.

Tatiana Molina Vargas*

Ubicado entre las cordilleras Oriental y Central, el mítico departamento del Huila abre sus puertas a una cultura rica y diversa a lo largo y ancho de los 37 municipios que lo conforman. A 292 kilómetros de Bogotá, cobijada por un resplandeciente sol, Neiva, la capital, recibe a amigos y foráneos con un refrescante jugo de cholupa, fruta ácida autóctona de la región.

Para conocer la gastronomía que envuelve a este departamento es indispensable ir a La Casa del Folclor, un lugar en el que retumba el Bambuco y el Sanjuanero mientras meseros vestidos de blanco llevan a sus comensales un asado huilense; plato característico elaborado en un horno de barro y que consta de lomo de cerdo con especias, arepa, envuelto de insulso, yuca y plátano.

Al ritmo de la música tradicional, el acogedor restaurante remite a una de las fiestas nacionales más destacadas de Colombia: El Festival Folclórico y Reinado del Bambuco. A partir de marzo, con dos meses de anticipación, Huila y Tolima se preparan para estas fiestas que se toman la carrera primera, una de las avenidas principales de la ciudad, y las orillas del Río Magdalena. Son 15 días de alegría para contagiar con el folclor regional a colombianos y extranjeros.

La Tatacoa

A 45 minutos de Neiva, en el municipio de Villavieja, la calma se apoderada de la segunda zona árida más grande del país (330 kilómetros cuadrados) después de La Guajira. Propicio para el camping, el senderismo y la práctica de deportes extremos; el desierto de la Tatacoa, bautizado Valle de las Tristezas por el español Gonzalo Jiménez de Quesada, es un lugar mágico.

Frecuentado por 100 mil turistas cada año, el desierto conserva un árbol llamado Naranjuelo, popularmente conocido como el Árbol de los Deseos. El refugio para tórtolas y mirlas concede los deseos que se solicitan con respeto. Para pedirlos se toma una de las hojas que nacen cerradas, se abre con cuidado y si se separa bien el deseo se cumplirá, cuenta Pedro Amaya, guía turístico del Huila. “Todo lo que le he pedido al árbol me lo ha concedido, lo que se pida con fe y amor, el universo lo hace realidad”.

Caminando por el desierto se pueden observar cactus, cardos y animales como escorpiones, arañas, tortugas y lagartos. Cuando el sol baja las tonalidades grises, amarillas y verdes desaparecen, la Luna se adueña del cielo y comienza oírse el canto de los grillos. Las estrellas, constelaciones y satélites se pueden contemplar desde el Observatorio de la Tatacoa, donde el astrónomo Javier Fernando Rúa, quien lleva 15 años en el Huila, ofrece una ilustrativa sesión a partir de las 6:30 p.m.

San Agustín: capital arqueológica

Después de visitar Neiva y Villavieja la invitación es a conocer otros pueblos del macizo colombiano como Garzón, Pitalito y Palermo en donde son infaltables las achiras típicas y una buena taza de café. Durante el viaje por el sur del departamento se encuentra el municipio de San Agustín y uno de los atractivos más visitados: El Parque Arqueológico.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995, el Parque Arqueológico San Agustín celebra este año el bicentenario del hallazgo de más de 500 monumentos de una comunidad que según las investigaciones vivió entre el año 200 a.C. y el 800 d.C. Al llegar se respira tranquilidad. El recorrido entre árboles y las llamativas estatuas precolombinas se hace en máximo tres horas. Vale la pena detenerse en Cuatro Mesitas, en donde se encuentran monumentos a la vida, la muerte y a animales como la serpiente, el águila, el mico, el caimán y el jaguar, a los que se les atribuían poderes especiales.

La entrada tiene un costo de $20.000 y además del recorrido, se pueden comprar recuerdos típicos, bebidas y alimentos elaborados con café. Carlos Mauricio Iriarte, gobernador de Huila, cuenta que el objetivo del parque es conservar la riqueza agustiniana. “Para que se guarde su legado tenemos la obligación de impregnarlo hacia la humanidad, que es en últimas la propietaria de este territorio”.

“Llevo cinco años viviendo acá, la historia de San Agustín atrae mucho y ofrece un clima sabroso, la gente es muy amable y uno se encariña rápido”, cuenta el italiano Matías Nouviale, quien hoy guía a turistas extranjeros por un departamento lleno de empuje y tradición, que definitivamente vale conocer.
 

*Invitación de la Secretaría de Cultura del Huila.

@tatianamolinav

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