25 May 2016 - 10:56 p. m.

Ixtapa- Zihuatanejo, el tesoro oculto de México

Este pedazo de la costa pacífica no tiene nada que envidiarle al Caribe. Con sus bellas playas, gastronomía y planes curiosos, como pasear en una ciclovía rodeado de cocodrilos, seduce a los turistas.

Laura Dulce Romero *

¿Qué podría unir y gustarle al mismo tiempo a un indio que planea bodas, una paquistaní productora de modas, unas agentes de viajes chinas y una periodista colombiana? ¿Qué podría hacernos sentir en casa a todos, a pesar de que nuestros paladares, bailes, costumbres y planes predilectos sean tan diferentes? La respuesta es única, así que sin más rodeos la lanzo: Ixtapa-Zihuatanejo.

Hay millones de rincones que hace falta explorar y resaltar en el mundo del turismo. Cientos de lugares que, aunque no tienen enormes pirámides, ni elegantes torres o coliseos en ruinas, guardan su encanto en cosas comunes, que si se aprecian en más detalle, cobran más valor, sobre todo si se está con las personas adecuadas.

Y eso es tal vez lo que ocurre con este pequeño punto de la costa pacífica mexicana, ubicado en el estado de Guerrero, famoso por sus playas de telenovela, como Acapulco. Su tranquilidad, costas, mar de agua clara, gastronomía, tremenda infraestructura hotelera y la buena energía de la gente lo convierten en uno de los tesoros mejor guardados de la Tierra.

Este destino es en realidad un 2x1. Ixtapa es un pueblo y Zihuatanejo otro. Pero como se encuentran a sólo 15 minutos se promocionan como uno. El primero es un puerto pesquero tradicional, que con su infraestructura y habitantes expone lo mejor de la cultura mexicana. El segundo alberga hoteles y resorts de lujo. Es mucho más famoso entre los mexicanos que entre los extranjeros. Los canadienses, que siempre van un paso adelante del resto del mundo, son quienes más los frecuentan. Y es entendible, porque aquí confluyen todos los elementos para un verdadero descanso. De hecho, actualmente se encuentra entre los 10 destinos de playa más visitados de México, según TripAdvisor.

Comer, nadar, pasear

A Ixtapa-Zihuatanejo se va a disfrutar del mar, leer, comer sabroso y festejar. Aunque también tiene sitios por explorar, como las ruinas de La Soledad de Maciel, o La Chole, como lo llaman popularmente. Es un sitio arqueológico mesoamericano de gran importancia en Guerrero, que, según los expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), alberga vestigios de culturas que vivieron 1.500 años antes de Cristo. Esta misma entidad asegura que son tan importantes como Teotihuacán o Chichén Itzá.

Aunque esta parte histórica es muy interesante, la mayoría de los viajeros visitan Ixtapa-Zihuatanejo por ser una zona costera que les da la oportunidad de realizar planes dentro del mar. Sus aguas son tranquilas, así que marearse no es una opción. Una buena decisión, entonces, es embarcarse en un catamarán, llevar un buen bloqueador y preparar el estómago para snacks mexicanos y margaritas.

Nuestro recomendado en este caso es el catamarán Picante, cuyo dueño es un divertido estadounidense que desde muy pequeño vive en tierras mexicanas. Es un amable conocedor de la cultura latina, a tal punto que en su barco se escucha hasta vallenato. Y no solo la tripulación llama la atención, también las actividades que se inventa su propietario, como el paracaidismo acuático. La mejor vista de la bahía la encontrará en ese vuelo.

Otros planes a bordo del catamarán son broncearse sobre las extensas mallas ubicadas en la parte frontal de la embarcación, bailar y finalmente lanzarse al mar para nadar, bucear o hacer esnórquel entre especies marinas, como el pez payaso y el delfín.

Lo más llamativo de las bahías de Ixtapa-Zihuatanejo es el paisaje que forman los hoteles y casas de pescadores incrustados en medio de pomposas montañas verdes, bañadas por un mar de colores que rendido cae sobre las playas doradas. Madera, Ropa, Las Gatas, El Palmar, Playa Larga, Playa Linda y Playa Blanca le demostrarán que los sitios más bonitos para un buen baño de agua salada y las más encandiladoras puestas de sol no están en el Caribe, sino en el Pacífico.

Alejándose un poco de la vida del mar, hay otro plan que parece sacado de una serie de Animal Planet. En la década de los setenta, con una idea distinta de progreso, se construyó en Ixtapa una ciclovía para los amantes del deporte. Lo curioso es que se trazó encima de un manglar, hogar de los cocodrilos de la zona. Así que si va en su bicicleta o caminando y ve uno de estos reptiles a lo lejos, no se preocupe, porque ellos están acostumbrados a la presencia humana. Esta reserva natural, repleta de aves migratorias, es casi una cura para quienes, agobiados, buscan sosiego lejos de sus tierras nativas. El año pasado el gobierno mexicano lo declaró sendero ecológico protegido, para garantizar su cuidado con reglamentaciones más fuertes.

El centro de Ixtapa también es un sitio que vale la pena recorrer, principalmente para quienes gustan de los recuerdos. Pequeñas tiendas se alzan entre calles adoquinadas, inundadas de color por las artesanías de indígenas de la zona, que sobreviven con la venta de sus productos. Ropa, vajilla y elementos decorativos hacen parte de la oferta de estos pasajes, en donde, si es afortunado, se encontrará con una feria verde repleta de productos elaborados con materiales reciclados.

Muy cerca se encuentra una oferta gastronómica envidiable, casi se podría hacer un tour para saborear todos los platos tradicionales de la región. En Ixtapa-Zihuatanejo se inventaron las mejores mezclas de mariscos con los sabores propios de la comida mexicana, como el maíz, el chile, el aguacate, los chapulines (insectos cocinados) y hasta el mezcal.

La Angustina y Sabores y Colores son dos restaurantes que le pueden demostrar que los mexicanos tienen una de las ofertas gastronómicas más auténticas, arriesgadas y llenas de contrastes del mundo: pueden ofrecerle desde una sopa de camarones tierna y dulce hasta unas botanas picantes que lo harán llorar. Pruébelo todo y arriésguese para que su paladar identifique varios sabores dentro de un mismo plato, algo que ocurre con frecuencia en México.

El esfuerzo de este destino por mostrarse ha sido formidable. Cada día intenta atraer todo tipo de turistas y por eso los planes que ofrece son muy variados. En Ixtapa-Zihuatanejo organizan desde una boda hasta triatlones. Al año, el estado invierte en promoción turística alrededor de $4.000 millones para que uno de los rincones más bonitos y amables de México pueda gozar muy pronto del reconocimiento de Cancún o la Riviera Maya, lugares a los que no tiene que envidiarles nada porque, a diferencia de ellos, además de aventuras e historia, ofrece tranquilidad. No en vano la Organización de las Naciones Unidas los reconoció como Ciudades Internacionales de la Paz.

 

* Invitación de la Oficina de Convenciones y Visitantes de Ixtapa-Zihuatanejo.

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