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Jordania y sus lugares imprescindibles para visitar en un solo viaje

El principal símbolo del país sigue siendo Petra, la ciudad construida por los nabateos hace más de dos mil años y esculpida directamente sobre la roca.

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Andrés Montes Alba
08 de agosto de 2026 - 04:16 p. m.
En conectividad aérea con Amán, la capital del país,  cuenta con una sola escala desde ciudades como Dallas, Estambul, Madrid o Frankfurt.
En conectividad aérea con Amán, la capital del país, cuenta con una sola escala desde ciudades como Dallas, Estambul, Madrid o Frankfurt.
Foto: Pexels
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En una región donde convergen algunas de las civilizaciones más antiguas del mundo, Jordania se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más completos gracias a una combinación de patrimonio histórico, naturaleza, infraestructura y hospitalidad. La experiencia de viajar por el país va mucho más allá de visitar monumentos: propone un recorrido por escenarios que conservan siglos de historia y una identidad cultural que permanece vigente.

Buena parte de ese atractivo radica en la diversidad de experiencias que pueden encontrarse en un territorio relativamente compacto. En pocas horas es posible pasar de caminar entre ruinas milenarias a recorrer un desierto de aspecto casi extraterrestre o descansar en uno de los cuerpos de agua más singulares del planeta.

El principal símbolo del país sigue siendo Petra, la ciudad construida por los nabateos hace más de dos mil años y esculpida directamente sobre la roca. Su arquitectura y estado de conservación la mantienen entre los sitios arqueológicos más visitados del mundo. Muy cerca, aunque con una personalidad completamente distinta, aparece Wadi Rum, un paisaje dominado por montañas de arenisca, inmensas planicies y cielos despejados que convierten al desierto en uno de los lugares más fotografiados de Jordania.

El recorrido suele continuar hacia el Mar Muerto, donde la elevada concentración de sal y minerales permite flotar casi sin esfuerzo. Más que una curiosidad geográfica, este lugar se ha convertido en un referente para quienes buscan espacios de descanso y bienestar, aprovechando las propiedades naturales de sus aguas y lodos minerales.

Sin embargo, limitar la visita únicamente a estos tres lugares sería perder de vista otra faceta del país. Amán, la capital, ofrece una imagen distinta, marcada por el movimiento cotidiano de sus barrios, la actividad de los mercados tradicionales y una creciente oferta cultural que convive con vestigios de distintas épocas. En sus calles es posible encontrar desde cafés contemporáneos hasta antiguas construcciones que recuerdan el largo pasado de la ciudad.

La cocina jordana también hace parte del viaje. Con influencias de la tradición beduina y de la gastronomía del Levante, platos como el mansaf, preparado con cordero, arroz y yogur fermentado, comparten protagonismo con preparaciones ampliamente conocidas en la región, como el hummus y el falafel. La comida se convierte así en otra forma de acercarse a las costumbres locales y a la hospitalidad que caracteriza al país.

Quienes buscan un componente espiritual también encuentran múltiples razones para recorrer Jordania. El Monte Nebo, desde donde la tradición señala que Moisés observó la Tierra Prometida, y el río Jordán, asociado con episodios fundamentales del cristianismo, reciben cada año a miles de visitantes interesados tanto en el valor histórico como en el significado religioso de estos lugares.

El desarrollo del turismo ha permitido que el país cuente hoy con una infraestructura preparada para recibir viajeros internacionales, con hoteles de diferentes categorías y operadores especializados que facilitan los recorridos. A esto se suma la conectividad aérea con Amán mediante una sola escala desde ciudades como Dallas, Estambul, Madrid o Frankfurt.

Para los viajeros mexicanos, el proceso de ingreso también resulta relativamente sencillo. Aunque se requiere visa, esta puede tramitarse al llegar al país. Otra alternativa es adquirir previamente el Jordan Pass, un documento que incluye el acceso a los principales sitios turísticos y arqueológicos y que, para quienes permanezcan al menos dos noches consecutivas en Jordania, exime del pago del visado. El pase es personal, debe comprarse antes del viaje y tiene una vigencia de un mes desde su primer uso.

La combinación de historia, paisajes naturales, cultura y facilidades para el visitante ha convertido a Jordania en un destino capaz de atraer perfiles muy distintos de viajeros. Ya sea por su legado arqueológico, sus escenarios naturales o su riqueza cultural, el país ofrece un recorrido que permite comprender mejor una de las regiones más influyentes de la historia de la humanidad.

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