
Alan y Arata Martínez fueron los ganadores del concurso con su acto de juegos icarios.
Foto: Festival Pulso
Algodón de azúcar, churros, el olor a palomitas de maíz y una carpa de colores que parece desafiar la gravedad. Si alguna vez se ha dejado llevar por la nostalgia y la emoción que despierta el silbato de un presentador o la risa de un payaso, comprenderá que el circo es mucho más que entretenimiento nostálgico.
Hoy en día, las artes circenses se han consolidado como un imán turístico de primer nivel, capaz de transformar la dinámica económica de las ciudades que las albergan. Cuando un gran festival o un espectáculo de gran formato se instala...

Por Mariana Álvarez Barrero
Periodista de la Universidad del Rosario. Apasionada por la agenda global, la literatura y la economía. Además, presentadora de Moneygamia, formato audiovisual de finanzas fáciles de El Espectador.malvarez@elespectador.com
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