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Laguna de Guatavita: cómo visitar uno de los lugares sagrados más emblemáticos de Colombia

A menos de dos horas de Bogotá, existe un lugar donde la historia muisca, el paisaje andino y el silencio del agua se encuentran: la Laguna de Guatavita.

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Leidy Barbosa
08 de enero de 2026 - 03:42 p. m.
Sesquilé es hogar de uno de los lugares más emblemáticos de Cundinamarca: la Reserva Forestal Protectora Laguna del Cacique Guatavita.
Sesquilé es hogar de uno de los lugares más emblemáticos de Cundinamarca: la Reserva Forestal Protectora Laguna del Cacique Guatavita.
Foto: CAR
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A pocos kilómetros de Bogotá existe un lugar que toda persona debería visitar al menos una vez en la vida. Se encuentra entre montañas cubiertas de neblina y un clima que invita al silencio: la Laguna de Guatavita, un territorio que se presenta con historia y memoria ancestral. No es un destino cualquiera: es un espacio cargado de simbolismo, profundamente ligado al origen de una de las leyendas más representativas del país y al legado espiritual de los pueblos muiscas.

¿Qué puede ver aquí?

La Laguna de Guatavita se encuentra en la Reserva Forestal Protectora Laguna del Cacique Guatavita y Cuchilla de Peña Blanca, ubicada en el municipio de Sesquilé, Cundinamarca, a 75 kilómetros al noreste de Bogotá. Este cuerpo de agua, situado a 3,100 metros sobre el nivel del mar en la cordillera Oriental de Colombia, se revela como un espejo esmeralda rodeado de páramo y silencio, donde, según los pobladores, aún resuenan los ecos de los antiguos dioses muiscas.

Según la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) esta laguna, que está bajo su jurisdicción, es el escenario donde nació la famosa Leyenda del Dorado, una de las historias más poderosas de América.

Según los relatos transmitidos por generaciones, las tribus muiscas realizaban un ritual sagrado para investir a su nuevo cacique: el elegido era cubierto con polvo de oro y adornado con joyas y esmeraldas antes de sumergirse en las aguas heladas de la laguna, ofreciendo estas riquezas a los dioses como símbolo de purificación y renovación del poder espiritual.

Esta ceremonia encendió la codicia de muchos que llegaron a creer en la existencia de una ciudad hecha de oro escondida entre los Andes. Comenzaron entonces las expediciones desesperadas y los intentos por drenar la laguna en busca de tesoros sumergidos.

Si desea visitarla, debe conocer que lo esperara en el recorrido, y es que la laguna presenta características únicas: es una depresión montañosa de forma perfectamente circular, con un diámetro de entre 350 y 430 metros, rodeada de bosques nativos de encenillos.

A diferencia de otros lagos paramunos de la región que ocupan antiguos circos glaciares, se cree que esta laguna se formó por un colapso debido a la disolución de estratos salinos, lo que concuerda con las características geológicas de la zona donde existen grandes depósitos salinos como los de Zipaquirá, Nemocón y Sutatausa.

En el recorrido podrá ver una gran biodiversidad adaptada a las condiciones del páramo. Aunque la fauna es escasa debido a la presencia constante de visitantes, pueden encontrarse zorros, ratones y mirlas de páramo, además del pez guapucha que habita sus aguas. La flora incluye especies emblemáticas como frailejones, atrapamoscas y curubos silvestres.

Los senderos interpretativos son de aproximadamente 2 kilómetros que permiten explorar la riqueza ambiental y espiritual del lugar. Durante el recorrido, es posible adentrarse en antiguos templos sagrados donde los muiscas rendían culto a sus dioses, y desde donde se obtienen vistas sobrecogedoras de la laguna.

La experiencia se enriquece con la oportunidad de aprender sobre la flora, la fauna y las tradiciones muiscas que aún perviven en el territorio.

Según la CAR, aquí se promueve un turismo sostenible y responsable que respeta la tradición y preserva el equilibrio natural del lugar. Tours guiados desde Bogotá, ofrecen una inmersión profunda en la significancia ecológica e histórica de la laguna, permitiendo a los visitantes aprender sobre la cultura indígena mientras disfrutan de las vistas panorámicas del campo colombiano.

Recomendaciones para visitar la Laguna de Guatavita

1. ¿Dónde queda?

La Laguna de Guatavita se encuentra entre los municipios de Sesquilé y Guatavita, en el departamento de Cundinamarca, aproximadamente a 75 kilómetros al norte de Bogotá. Hace parte de un área protegida, por lo que su acceso es controlado y regulado para garantizar su conservación.

Puede ir de dos formas:

  1. En vehículo particular
  • Ruta: Autopista Norte – desvío a Sesquilé – Guatavita.
  • Tras bordear el embalse de Tominé, se toma el desvío a la izquierda; la laguna queda a 8 kilómetros por esta vía.
  • Duración: 1,5 a 2 horas.
  • Recomendaciones: salir temprano para evitar congestiones y asegurar cupo en parqueaderos externos. La vía final tiene una subida pronunciada, por lo que se recomienda un vehículo en buen estado.
  1. En transporte público
  • Desde Bogotá: tomar un bus en el Terminal de Transporte del Norte con destino a Guatavita.
  • Desde Guatavita: usar transporte local (bus o taxi) hasta la entrada del parque, ya que no hay buses directos a la laguna.

2. Recomendaciones generales

Según la CAR las recomendaciones básicas para el recorrido son:

  • Lleve ropa abrigada, botas impermeables, capa para la lluvia y un botiquín básico de primeros auxilios.
  • No deje basura ni contamine las fuentes de agua. La regla siempre es lo que entra con usted, sale con usted, eso incluye semillas de frutas, plásticos, papeles, etc.
  • Conserve su boleta de ingreso, ya que puede ser solicitada durante el recorrido.
  • Tome todas las precauciones necesarias para su seguridad y la de los demás visitantes. La administración no se hace responsable por daños o lesiones derivados del incumplimiento de las normas.

3. Reglas de entrada

  • Los recorridos salen cada 15 a 20 minutos y duran en promedio dos horas. Se recomienda llegar con anticipación.
  • Durante la visita deberá permanecer siempre en grupo, acompañado por un guía de la CAR.
  • No está permitido tomar senderos no autorizados ni separarse del grupo.
  • No está permitido las mascotas.
  • El parque no ofrece servicios de camping, picnic, quioscos ni hornillas.
  • Los pagos se reciben únicamente en efectivo, ya que no hay señal para datafonos.
  • Está prohibido el uso de drones, para proteger la fauna, la flora y la tranquilidad del lugar.
  • El parque no cuenta con parqueadero. Se recomienda dejar el vehículo en parqueaderos vigilados de los municipios cercanos o utilizar transporte público.

Tarifas de ingreso

Por el momento, según informa la CAR, siguen las tarifas del 2025, aunque pueden actualizarse en cualquier momento.

  • Oriundo: $4.000 COP
  • Nacional: $21.000 COP
  • Extranjero: $28.000 COP

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Leidy Barbosa

Por Leidy Barbosa

Periodista de la Universidad Externado de Colombia, con énfasis en la producción audiovisual y en animación digital. Apasionada por temas medioambientales y sociales.@leidyramirezbLbarbosa@elespectador.com

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Ptolomeo(73769)Hace 19 horas
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