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Cada 5 de agosto se conmemora el Día del Montañista, una fecha que invita a descubrir y valorar los paisajes de montaña a través del senderismo. Para quienes viven en Bogotá o visitan la ciudad, los alrededores de la capital ofrecen rutas para diferentes niveles de experiencia, donde es posible caminar entre páramos, bosques de niebla, cascadas y antiguos caminos que también conservan un importante valor histórico y cultural.
Estas son algunas opciones para programar una salida de un día o un fin de semana en contacto con la naturaleza.
Parque Nacional Natural Chingaza
Chingaza es uno de los destinos más representativos para practicar senderismo. Sus recorridos atraviesan ecosistemas de páramo y bosque de niebla, hábitat de especies como el venado cola blanca, el oso de anteojos y una amplia variedad de aves.
Uno de los trayectos más conocidos es el Sendero del Lago de Siecha, un recorrido asociado a la leyenda de El Dorado que, además de sus paisajes, permite comprender la importancia del agua y de los ecosistemas altoandinos para la región.
Antes de planear la visita, es importante tener en cuenta que el ingreso requiere una reserva previa y que los recorridos solo pueden realizarse con guías autorizados por Parques Nacionales.
La Chorrera
En el municipio de Choachí se encuentra La Chorrera, reconocida como la cascada escalonada más alta de Colombia. El recorrido para llegar hasta ella transcurre por senderos rodeados de bosque de niebla, un ecosistema caracterizado por su alta humedad y biodiversidad.
Uno de los momentos más llamativos de la caminata es el paso por detrás de la caída de agua, una experiencia que permite apreciar la dimensión de la cascada desde una perspectiva diferente. Además del atractivo paisajístico, el recorrido también ofrece la oportunidad de conocer la función que cumplen estos bosques en la regulación del recurso hídrico.
Laguna Encantada de Subachoque
A unos 90 minutos de Bogotá, esta caminata ofrece un recorrido variado que pasa por carreteras veredales, senderos de montaña, cascadas, bosques y amplios valles antes de llegar a la Laguna Encantada, uno de los paisajes más llamativos de Subachoque.
La ruta tiene una duración aproximada de seis horas y destaca por la diversidad de terrenos que atraviesa. Uno de sus aspectos más curiosos es que, durante algunas temporadas del año, la laguna reduce considerablemente su nivel de agua, lo que permite cruzarla a pie y observar el lugar desde una perspectiva poco habitual.
El recorrido también pasa por una antigua ferrería que hace parte de la historia industrial de la región y por varios puntos donde el sonido de las cascadas y la vegetación convierten la caminata en una experiencia muy diferente a la de otros senderos cercanos a Bogotá. Debido a que el camino no está señalizado, se recomienda realizar la ruta con un guía local.
Chorro de Virginia
Para quienes ya tienen experiencia en senderismo y buscan un recorrido más exigente, el Chorro de Virginia, en Pacho (Cundinamarca), representa uno de los mayores retos cerca de Bogotá.
Se trata de una caminata de aproximadamente 13 kilómetros entre ida y regreso, con una duración cercana a las seis horas y un desnivel cercano a los 750 metros. El sendero atraviesa caminos veredales, zonas de bosque y varios miradores naturales, antes de llegar a una cascada cuya caída de agua se acerca a los 500 metros, considerada una de las más altas de Cundinamarca.
Además de su atractivo paisajístico, el recorrido atraviesa un corredor hídrico del que nacen quebradas que abastecen al río Negro y contribuyen al suministro de agua del municipio de Pacho. Por el nivel de dificultad, es una ruta que requiere buena condición física, suficiente hidratación y el acompañamiento de un guía local, especialmente porque algunos tramos son empinados y el clima puede cambiar rápidamente durante la caminata.
Cerro de Quinini
Ubicado en Tibacuy, el Cerro de Quinini ofrece una caminata que combina naturaleza, patrimonio cultural y experiencias rurales. El sendero atraviesa una reserva forestal donde se protege uno de los relictos de robles de la región, antes de llegar a varios miradores con vistas sobre la cuenca baja del Sumapaz.
Durante el recorrido también es posible conocer petroglifos asociados a la antigua comunidad indígena Panche y acercarse a las tradiciones del territorio mediante actividades de agroturismo, entre ellas procesos de producción de café orgánico liderados por habitantes de la zona.
Farallones de Sutatausa
Para quienes están dando sus primeros pasos en el senderismo, los Farallones de Sutatausa representan una opción de dificultad moderada que combina paisajes naturales con un recorrido por la historia del territorio.
La experiencia comienza en el municipio de Sutatausa, conocido por su tradición artesanal, y continúa por senderos que bordean las grandes formaciones rocosas que dan nombre al lugar. A lo largo del camino también se pueden observar pinturas rupestres y otros vestigios que permiten conocer el pasado de las comunidades indígenas que habitaron la zona, así como algunos elementos del proceso de colonización española.
