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Si este fin de semana quiere hacer un plan diferente, tal vez sea momento de mirar más al cielo. Este 10 de mayo llega una nueva edición del Global Big Day, la jornada de avistamiento de aves más grande del planeta, en la que miles de personas salen a parques, humedales, reservas y pueblos para registrar las especies que encuentran.
Y no, no necesita ser experto ni tener equipos profesionales. Basta con caminar, escuchar y prestar atención a un mundo que muchas veces pasa desapercibido. Además, si quiere aprovechar para salir de Bogotá y combinar dos planes que encantan a muchos colombianos (pueblear y conectar con la naturaleza), aquí le dejamos algunos destinos ideales para observar aves y disfrutar el puente de una forma distinta.
Parque Natural Los Tunos, San Antonio del Tequendama
A solo 52 minutos de Bogotá, San Antonio del Tequendama se convierte en uno de esos destinos perfectos para escapar de la rutina y conectar con la naturaleza. Rodeado de montañas, bosques y cascadas, este municipio es famoso por albergar el imponente Salto del Tequendama, además de paisajes ideales para caminatas y actividades ecoturísticas.
Y si quiere aprovechar el Global Big Day, uno de los lugares más recomendados es el Parque Natural Los Tunos. Este bosque de niebla, ubicado entre los 2.100 y 2.800 metros de altura, alberga una enorme diversidad de aves como tangaras, colibríes, carpinteros, tucanetas y aves rapaces. Además de avistamiento, el parque ofrece senderismo, camping, pesca y paisajes cubiertos de musgos, bromelias y helechos que hacen del recorrido una experiencia completamente inmersiva en la naturaleza.
El Jardín Encantado en San Francisco
A unos 55 kilómetros al noroccidente de Bogotá, San Francisco se ha convertido en uno de los destinos favoritos para quienes aman las aves y la naturaleza. Este municipio, ubicado en la provincia del Gualivá, destaca por albergar decenas de especies de colibríes, convirtiéndose en un punto de referencia para fotógrafos, ornitólogos y aficionados al avistamiento.
Uno de sus lugares más especiales es Jardín Encantado de los Colibríes, un santuario natural ubicado a orillas del río Cañas y rodeado de vegetación de clima templado. Allí es posible observar más de 25 especies de colibríes a muy poca distancia, en medio de un entorno pensado para disfrutar con calma del colorido, el movimiento y la belleza de estas pequeñas aves.
El Parque Natural Chicaque
A pocos kilómetros de Bogotá, entre Soacha y San Antonio del Tequendama, se encuentra Parque Natural Chicaque, una de las reservas de bosque de niebla más impresionantes de la región. Con más de 300 hectáreas de naturaleza y siete tipos de bosque, este lugar protege una enorme riqueza ecológica y se ha convertido en refugio de cientos de especies de flora y fauna a pocos pasos de la capital.
Además de sus paisajes cubiertos de neblina y senderos ecológicos, Chicaque es un paraíso para el avistamiento de aves, con más de 400 especies registradas en eBird. El parque también ofrece actividades como caminatas, canopy, cabalgatas, camping y hospedajes en medio del bosque, lo que lo convierte en un destino ideal para quienes quieren combinar aventura, descanso y contacto directo con la naturaleza.
Humedal de Neuta, Soacha
En medio del entorno urbano de Soacha se esconde Humedal Neuta, uno de los ecosistemas mejor conservados del municipio y un refugio clave para la biodiversidad de la sabana. Este humedal, de más de 40 hectáreas, alberga especies como tinguas, garzas, patos, halcones y aves migratorias que llegan desde países como Canadá, Chile y Argentina.
Además de ser un espacio ideal para el avistamiento de aves, Neuta se ha convertido en un símbolo de conservación comunitaria. Sus senderos ecológicos, espejos de agua y zonas de vegetación nativa permiten recorrer el lugar mientras se aprende sobre la importancia de los humedales para el clima y el agua. Lo mejor es que, sin salir de la ciudad, ofrece una experiencia tranquila y perfecta para conectarse con la naturaleza.
Humedal La Conejera
No está lejos de Bogotá, pero es un destino único para visitar, y es que con 59 hectáreas de extensión y cerca de 79 especies registradas, el Humedal La Conejera es uno de los ecosistemas mejor conservados de la capital y uno de los destinos más importantes para el avistamiento de aves en la ciudad. De hecho, fue reconocido por la Convención Ramsar como uno de los 14 mejores lugares del mundo para hacer turismo sostenible gracias a su riqueza natural y valor ecológico.
Entre senderos, espejos de agua y zonas de vegetación nativa, este humedal permite observar garzas, patos, gavilanes y aves migratorias que llegan desde distintos puntos del continente. Además de ser un refugio para la fauna, La Conejera también es un espacio de educación ambiental y conservación, ideal para caminar, tomar fotografías y conectarse con la naturaleza sin salir de Bogotá.
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