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Cada vez son más los viajeros que, al visitar Colombia, deciden ir más allá de las grandes ciudades y los destinos tradicionales. Ahora, buscan recorrer pueblos donde las calles cuentan historias, las tradiciones siguen vivas y cada rincón refleja la riqueza cultural que hace del país uno de los más diversos del mundo.
Con esa tendencia cultural en aumento, Colombia vuelve a llevar lo mejor de sus territorios al escenario internacional al presentar ocho municipios como candidatos a la edición 2026 del programa Best Tourism Villages, de ONU Turismo. Esta iniciativa reconoce a las comunidades rurales que han convertido la protección de su patrimonio y el desarrollo sostenible en el corazón de su oferta turística, demostrando que el encanto de un destino también se encuentra en sus raíces.
Seleccionados por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo tras un exigente proceso de evaluación, estos pueblos, con menos de 15.000 habitantes, fueron elegidos por preservar su patrimonio cultural, sus actividades agrícolas, forestales y ganaderas, ofreciendo una experiencia de turismo única que los ayude.
Si a usted le gusta pueblear y quiere apoyar a su favorito, aquí le contamos qué hace únicos a estos ocho destinos y por qué tienen el potencial de conquistar el reconocimiento internacional.
Consacá (Nariño)
Situado en las faldas del imponente volcán Galeras, este municipio se distingue por su riqueza natural, su papel clave en la historia de la independencia de Colombia y una identidad cultural profundamente arraigada. Es un destino que combina paisajes de cafetales, biodiversidad andina y memoria histórica, ofreciendo al visitante experiencias auténticas construidas desde su gente y su tradición.
Aquí podrá hacer
- Hacer turismo de naturaleza: Consacá invita a descubrir paisajes únicos a través de experiencias al aire libre. Entre sus principales atractivos se encuentran la Laguna Verde, los senderos ecológicos que recorren antiguos caminos reales y el avistamiento de aves, una actividad que cada vez atrae a más visitantes gracias a la gran diversidad de especies que habitan el territorio.
- Turismo cultural: El municipio ofrece experiencias que acercan a los visitantes a la vida rural y a las tradiciones de la comunidad. Es posible compartir con caficultores, productores de panela, artesanos y otros emprendedores locales, participar en labores del campo, disfrutar de un almuerzo campesino, conocer cultivos tradicionales, recorrer trapiches comunitarios y asistir a talleres con artesanas que mantienen vivos los saberes ancestrales.
El Peñón (Santander)
Si busca un destino donde la aventura y la naturaleza sean las protagonistas, El Peñón, Santander, es una parada obligada. Conocido como el “Avatar Colombiano” por sus imponentes montañas, cuevas, ríos y paisajes de exuberante vegetación, este municipio ofrece escenarios ideales para el senderismo, la espeleología y el turismo de naturaleza.
Entre las actividades más pedidas esta:
- Explorar cuevas y cavernas: adentrarse en algunas de las formaciones subterráneas más impresionantes de Santander, como la Cueva El Caracol, la Cueva de Los Carracos, la Cueva Golondrina, la Cueva Los Pescados y la Caverna La Tronera, donde encontrará ríos subterráneos, cascadas, estalactitas, estalagmitas y amplias galerías.
- Recorrer el Bosque de Pandora: caminar entre imponentes formaciones rocosas, cuevas y exuberante vegetación, además de practicar senderismo, espeleología, rappel y avistamiento de aves. Allí también podrá visitar la Cueva del Indio, conocida por sus antiguas pinturas rupestres.
Jericó (Antioquia)
Conocido como la “Atenas del Suroeste”, este es un municipio antioqueño enclavado en las montañas de la cordillera Occidental, en plena región cafetera del suroeste, el cual se destaca por su riqueza arquitectónica y cultural, que lo ha hecho parte de la Red de Pueblos Patrimonio de Colombia.
Las calles empedradas, las fachadas coloridas y los balcones de madera reflejan el legado de la colonización antioqueña y le otorgan un carácter único que encanta a los visitantes.
Aquí podrá hacer:
- Vivir la cultura cafetera: recorrer fincas cafeteras, conocer el proceso de producción y participar en degustaciones de café guiadas por baristas profesionales.
- Disfrutar del turismo de naturaleza: visitar el Parque Las Nubes, explorar senderos ecológicos y admirar la biodiversidad del Jardín Botánico Los Balsos.
- Conocer las tradiciones paisas: recorrer el centro histórico y visitar talleres donde se elabora el tradicional carriel paisa, uno de los símbolos de la región.
Marulanda (Caldas)
Conocido como el “pueblo de la lana”, este municipio del Eje Cafetero ha convertido la cría de ovejas y el tejido artesanal en parte de su identidad. Rodeado de paisajes andinos, valles y palmas de cera, también cautiva por su arquitectura colonial, con coloridas casas de balcones, puertas y zócalos que evocan el encanto de los pueblos cafeteros.
Aquí se destaca
- Recorrer la Ruta de la Lana: conocer todo el proceso de producción de la lana, desde el cuidado de las ovejas hasta el hilado, teñido y elaboración de ruanas, cobijas y otras artesanías de la mano de los tejedores locales.
- Explorar sus paisajes naturales: visitar el Valle de las Cabras, caminar entre bosques de palma de cera, recorrer senderos de montaña y descubrir la Cueva de Bermúdez, un lugar rodeado de mitos, naturaleza y biodiversidad.
Norcasia (Caldas)
Pero Caldas no solo destaca por Marulanda. El departamento logró que un segundo municipio entrara en la selección con Norcasia, un destino que se ha consolidado como uno de los grandes referentes del turismo de naturaleza en Colombia. Rodeado de ríos de aguas color esmeralda, cascadas y el imponente Embalse Amaní, este joven pueblo ofrece escenarios ideales donde la aventura y la tranquilidad se encuentran en un mismo lugar.
Entre sus planes destacados está:
- Navegar por el río La Miel y el Embalse Amaní: recorrer sus aguas color verde esmeralda, admirar las cascadas que desembocan en el embalse y disfrutar de uno de los paisajes naturales más impresionantes de Caldas.
- Practicar deportes de aventura: vivir experiencias como rafting, body rafting, tubing, kayak y trekking, ideales para quienes buscan adrenalina en medio de la naturaleza.
- Visitar cascadas y atractivos naturales: descubrir lugares como la Cascada La Clara, El Jagual y el Salto de las Pavas, escenarios perfectos para el senderismo, la fotografía y el contacto con la naturaleza.
Paicol (Huila)
Situado estratégicamente en las estribaciones de la cordillera central, donde confluyen los ríos Magdalena y Páez, este destino emergente se ha consolidado como uno de los más impresionantes de Colombia gracias a su rica diversidad de atractivos naturales y culturales.
Aquí podrá hacer:
- Practicar rafting en el río Páez: navegar por sus rápidos en un recorrido rodeado de cañones, bosques y una gran diversidad de fauna y flora, ideal para los amantes de los deportes de aventura.
- Explorar la Caja de Agua: recorrer un sistema de cavernas con túneles, cascadas, piscinas naturales, pozos de agua cristalina y un río subterráneo, una experiencia perfecta para quienes disfrutan de la espeleología y el ecoturismo.
- Disfrutar de la quebrada La Motilona: relajarse en sus cascadas y balnearios naturales, caminar por senderos del bosque seco tropical y observar aves como guacharacas, tángaras, loros y atrapamoscas.
Sesquilé (Cundinamarca)
Este municipio cundinamarqués, entre 45 y 55 kilómetros al noreste de Bogotá, ilustra perfectamente la continuidad cultural que caracteriza muchas regiones andinas. Fundado sobre territorio muisca ancestral, Sesquilé se sitúa estratégicamente en la Cordillera Oriental, una ubicación que no solo determina su clima frío, sino que también explica su importancia histórica como punto de encuentro entre diferentes culturas.
- Conocer la Laguna de Guatavita: recorrer este sitio sagrado de la cultura muisca, descubrir la historia de la leyenda de El Dorado y realizar una caminata ecológica hasta sus miradores naturales.
- Explorar el Cerro de las Tres Viejas: disfrutar de rutas de senderismo, admirar vistas panorámicas del embalse de Tominé, el páramo de Guatanfur y la sabana de Bogotá, además de observar la fauna y flora nativas.
- Disfrutar del Embalse de Tominé: realizar paseos en lancha, practicar kayak, vela o esquí acuático, y visitar la marina deportiva y los restaurantes ubicados a sus alrededores.
Usiacurí (Atlántico)
Conocido como el “Pesebre del Atlántico” por sus pintorescas casas construidas sobre una topografía irregular, este municipio cautiva por su riqueza artesanal, el legado del poeta Julio Flórez, sus tradicionales fuentes de aguas medicinales y un ambiente apacible que invita a descubrir la esencia del Caribe colombiano más allá de sus playas.
- Descubrir la tradición de la palma de iraca: visitar talleres artesanales y conocer cómo los artesanos transforman esta fibra natural en sombreros, bolsos, canastos y otras piezas que representan la identidad de Usiacurí.
- Recorrer la ruta cultural “Usiacurí de Colores”: conocer la historia, la poesía, el arte y las tradiciones del municipio a través de un recorrido que resalta el legado cultural y creativo de sus habitantes.
- Explorar el bosque de Luriza: caminar por senderos ecológicos, observar la flora y fauna nativas y disfrutar de una experiencia de conexión con la naturaleza mediante actividades de senderismo y avistamiento de aves.
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