Mehmet Cankaya, uno de los cinco pasajeros que viajaban en la avioneta Cessna T-206 que cubría la ruta Condoto-Bogotá, era un empresario de origen turco con una amplia trayectoria en la industria turística en América Latina y un estrecho vínculo con Colombia.
Nacido en Turquía, Cankaya llegó a México en 2004, a los 22 años, invitado por su tío Ercan Yilmaz, fundador de Mega Travel. Aunque inicialmente tenía previsto estudiar contaduría y continuar vinculado al negocio familiar de productos lácteos, decidió aceptar el reto de incorporarse a la empresa turística. Llegó sin hablar español y comenzó trabajando en el área contable y administrativa.
Su trayectoria en Mega Travel lo llevó posteriormente a Monterrey, donde en 2007 asumió el desafío de recuperar una oficina que registraba pérdidas. Permaneció allí hasta 2015 y desarrolló una faceta comercial que estuvo basada en la construcción de relaciones de largo plazo con las agencias de viajes.
Ese mismo año llegó a Colombia para participar en la expansión de Mega Travel. Desde Bogotá impulsó posteriormente la operación de la compañía en otros mercados de la región, entre ellos Panamá, Perú y Venezuela, además de Estados Unidos.
Con más de dos décadas de vida en América Latina, Cankaya había expresado su vínculo con Colombia y se encontraba en proceso de obtener la nacionalidad. “Nadie me va a quitar lo turco, pero yo soy colombiano, como mi familia y mis hijas”, señaló recientemente en una entrevista con Rèport Colombia.
Cankaya también era piloto de avioneta. Durante la pandemia obtuvo su licencia y, además, era voluntario de la Patrulla Aérea Civil Colombiana, desde donde participaba en operaciones para transportar médicos e ingenieros hacia zonas de difícil acceso del país.
Precisamente, el domingo se encontraba en Condoto como parte de una brigada de salud. Viajaba junto a cuatro mujeres que también hacían parte de esta misión humanitaria: Perla Constanza Álvarez, Sandy García, María Guzmán y Yuliza Figueredo. La jornada terminó convirtiéndose en el último vuelo de Cankaya y de las cuatro profesionales de la salud que lo acompañaban.
Tras conocerse la noticia, la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), agencias de viajes, medios especializados y otros líderes del sector turístico expresaron sus mensajes de solidaridad y condolencias por la muerte de Cankaya y de los demás ocupantes de la aeronave. Los mensajes destacaron especialmente su trayectoria y el vínculo que había construido durante años con la industria turística colombiana.
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