Cuando se piensa en un destino caluroso, la primera imagen suele ser casi idílica: un sol resplandeciente, atardeceres de tonos cálidos y temperaturas que superan los 30 grados. Pero detrás de ese paisaje que invita a viajar existe una realidad que no siempre se ve en las fotografías: los efectos del fenómeno de El Niño y la presión que las altas temperaturas y la sequía ejercen sobre los ecosistemas.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
Para este punto de la historia, El Niño puede tener varios impactos en el país y su economía, comenzando por el renglón de alimentos y precios de la canasta básica. Por ejemplo, el Banco de la República estimó en su más reciente Informe de Política Monetaria que la inflación rozaría 6,9 % para finalizar el año si el fenómeno climático encarna su versión más poderosa (la meta de la entidad para el indicador es de 3 %).
En estos escenarios, cada visita también implica una responsabilidad. El menor acceso al agua, la vegetación más seca y el aumento del riesgo de incendios forestales pueden convertir un descuido —como arrojar una botella o dejar residuos en medio de la naturaleza— en una amenaza para todo un ecosistema. Por eso, antes de hacer las maletas y salir a recorrer estos destinos, vale la pena hacerse una pregunta: ¿cómo podemos disfrutar de los lugares más cálidos de Colombia sin convertir nuestra visita en otro factor de riesgo para ellos?
Para responderlo, consultamos a expertos como a Ángela Garzón, directora del Instituto Distrital de Turismo de Bogotá, para hacerle esta guía:
¿En qué afectará el fenómeno de El Niño?
De acuerdo con Robinson Galindo Tarazona, director general encargado de Parques Nacionales Naturales de Colombia, el fenómeno de El Niño puede generar cambios importantes en las condiciones de los ecosistemas, principalmente por la disminución en la disponibilidad de agua. Entre sus efectos se encuentran la reducción de los niveles de ríos, quebradas, humedales y otros cuerpos de agua, un mayor riesgo de incendios forestales, estrés hídrico para la vegetación y una menor disponibilidad de agua y alimento para algunas especies.
Estas condiciones también pueden modificar la experiencia de quienes visitan destinos naturales. Una cascada puede presentar un menor caudal, una laguna puede reducir su nivel de agua o un paisaje que habitualmente permanece verde puede adquirir una apariencia mucho más seca. Sin embargo, que un ecosistema se vea diferente no significa que esté muerto o que haya dejado de ser importante.
Baleny Cortés, líder de Roadtrip Colombia, explica que esto es especialmente importante en los ecosistemas secos, donde algunas especies de árboles pierden sus hojas durante las temporadas de menor disponibilidad de agua. A simple vista, pueden parecer árboles secos o muertos, cuando en realidad atraviesan un periodo natural de latencia.
“Estos ecosistemas, además, son particularmente vulnerables. Allí pueden encontrarse zonas de bosque seco tropical, bosques montanos bajos secos y ecosistemas subxerofíticos, que tienen una presencia limitada en el territorio nacional y enfrentan distintas presiones ambientales” mencionó la experta.
La situación también puede presentarse en páramos, turberas y lagunas, ecosistemas particularmente sensibles a los cambios en la disponibilidad de agua y temperatura. Cuando el nivel del agua disminuye, algunas áreas pueden parecer terrenos firmes o prados; sin embargo, caminar sobre ellas puede generar compactación y erosión y afectar espacios que requieren largos periodos para recuperarse.
De hecho, Galindo señala que los páramos se encuentran entre los ecosistemas que requieren especial atención durante estas temporadas, debido a su sensibilidad frente a cambios de temperatura, radiación y las afectaciones que puede generar el tránsito de visitantes sobre la vegetación. También existen zonas bajas con una preocupación particular por el riesgo de incendios forestales.
Por eso, un cambio en el paisaje no debe interpretarse como una oportunidad para explorar lugares que normalmente están cubiertos de agua o para salir de los senderos autorizados. Durante El Niño, respetar las rutas demarcadas y las restricciones de cada destino es todavía más importante.
Las condiciones también pueden influir en el comportamiento de la fauna silvestre, que puede desplazarse en busca de agua y alimento. Si durante una caminata encuentra un animal, lo recomendable es observarlo a distancia, no alimentarlo ni manipularlo y reportar el avistamiento a un guía o a la autoridad ambiental correspondiente. Que un animal aparezca en un lugar inusual no significa necesariamente que esté perdido o necesite ser trasladado.
Ojo, Galindo advierte que, dependiendo de la evolución de las condiciones, algunas áreas protegidas podrían establecer restricciones o cierres temporales. Estas medidas pueden ser necesarias para proteger los ecosistemas y garantizar la seguridad de los visitantes.
⛰️⛰️⛰️Si quiere saber más sobre senderismo puede seguir Entre Montañas un espacio de El Espectador dedicado a estos temas 🌄🌄