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Un destino con mucha adrenalina

Cundinamarca goza de diferentes pisos térmicos.

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Redacción Buen Viaje
16 de diciembre de 2009 - 03:39 a. m.
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Ríos, montañas, cascadas, lagunas y decenas de bellezas naturales han convertido a Cundinamarca en uno de los destinos perfectos para los amantes de los deportes extremos y de aventura. Esta zona de Colombia goza de diferentes pisos térmicos y por eso no importa si hace frío o calor, hay oferta para cualquier clima.

Poblaciones como Nimaima y Nocaima cuentan con el Río Negro, que tiene rápidos hasta nivel IV, lo que permite practicar rafting y combinarlo con cañonismo (recorridos por cañones o estrechos de montañas) y torrentismo (descensos por cascadas) en lugares famosos como el Salto del Tigre y la Bomba. Tobia es el corregimiento más conocido del departamento para estas prácticas sobre el río, que además incluyen disciplinas como kayak e hidrospeed, un deporte extremo que enfrenta al deportista contra las corrientes y rocas con sólo unos cuantos elementos de protección.

En Nimaima también se instaló un canopy con 300 metros de cableado, anclado en torres, ubicadas en La Peña y Útica, considerado uno de los mejores en Suramérica.

La escalada en roca y el rappel (descenso con cuerdas) tiene uno de los mejores escenarios de Colombia en Suesca, a una hora y media de Bogotá, cuya estructura montañosa  permite realizar estas prácticas deportivas tanto a novatos como expertos. En esta población también es posible realizar rafting, pero sobre corrientes más suaves que en Tobia.

Deportes náuticos como jet sky, tabla de vela y sky tienen diversos espacios en Cundinamarca gracias a las lagunas, represas y embalses distribuidos en su geografía. Los clubes privados en el Guavio Alto y en las poblaciones de Ubalá y Guachalá, llamados municipios del agua, son los escenarios preferidos por los deportistas que disfrutan del riesgo acuático.

Los vientos en esta región del país, además de montañas con excelentes cruces de aire, favorecen la práctica de vuelos de ala delta y parapente en municipios como La Calera y Sopó.

Lo mejor de estos destinos de aventura es que se encuentran a muy pocos kilómetros de Bogotá y su aprovechamiento es apto para todos los presupuestos.

Por Redacción Buen Viaje

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