13 Apr 2016 - 4:37 a. m.

Un vagabundo por el mundo

Más de un año lleva este abogado caleño recorriendo Europa, India y Asia. Sus aventuras las comparte en un blog en el que quiere demostrarles a los colombianos que para viajar no se necesita mucho dinero.

Vagamundeando_

Todavía recuerdo el día en que decidí renunciar a mi trabajo como abogado. Estaba en el cubículo redactando un contrato, cuando de repente todo en mi cabeza colapsó. Los teléfonos no paraban de repicar, el sonido del teclado de mis compañeros se hacía cada vez más intenso, la gente corría por todas partes porque era el día de la firma de uno de los contratos más importantes y estaban estresados, yo estaba estresado. Hice una pausa, salí por un café, observé mi pasado, lo que podía ser mi futuro y decidí que no era lo que quería, era hora de renunciar.

No tuve miedo. La verdad, siempre he sido consciente de mis capacidades y de lo afortunado que he sido (espero no sonar pretencioso, porque no es la idea), podía conseguir trabajo en algún otro lugar. Pero eso no era lo que quería, seguir encerrado en una oficina no era lo mío. Mi vida parecía ideal, pero por dentro algo faltaba. Una amiga me había sembrado la idea de irme de viaje y le hice caso.

Investigué, hablé con algunos mochileros, leí guías para viajar solo y cada vez me metí más en el cuento. Al comienzo me preocupaba el presupuesto, era casi un tercio de lo que me habían recomendado. Pero pensé que no era impedimento, todo lo contrario, sería una motivación.

Tracé una ruta –que ha ido cambiando– y compré un tiquete sin fecha de regreso. Barcelona, la primera parada. Publiqué un mensaje en Facebook contando mi idea de mochilear con un listado de países y pidiendo un poco de ayuda. Amigos, conocidos, amigos de amigos, primos, todos respondieron. Fue una señal, ya no había vuelta atrás.

Empaqué una mochila grande y otra pequeña y arranqué. Pasé por España, Marruecos y Roma, pero me di cuenta de que los grandes monumentos, las ciudades bonitas y la cultura occidental no me iban a llenar. Así que volé a la India. Este país me recibió con un golpe en la cara, un puñetazo que dolió pero que me abrió los ojos y la mente. Me robaron, me estafaron, enfermé e incluso empecé a dudar sobre el viaje. Menos mal, lo necesitaba.

Pasé tres meses en este increíble lugar. Aprendí a comer de todo, dormir en las estaciones de buses, trenes y parques; a caminar más, regatear, echar dedo para que me recogieran. Me volví mas “guerrero”. Luego seguí por Asia.

Surfeé en Sri Lanka, recorrí Vietnam en moto, acampé en la Muralla China, buceé en Tailandia, Indonesia y Filipinas, en donde estuve nadando con tiburones ballena. Conocí los templos de Camboya, viví la naturaleza de Laos, me metí en los volcanes de Indonesia, me dejé sorprender con el desarrollo de Singapur.

Durante este tiempo, ya poco más de un año, empecé un blog con la idea de contar mis historias y compartir consejos para viajar barato. En Colombia siempre está la excusa de no tener plata, pero es posible conocer sin gastar mucho. Ahora, si lo que tienen pensado son unas vacaciones en un resort cinco estrellas, estamos en dos páginas diferentes.

Para mí, viajar es tomarse el tiempo de aprender sobre una cultura, comer donde los locales lo hacen, ir a los lugares más emblemáticos, explorar rincones que no salen en las guías, conocer gente y, por encima de todo, descubrirse a sí mismo.
 

Temas relacionados

IndiaEuropaAirAsia
Comparte: