26 Sep 2016 - 8:23 p. m.

Valle de Tenza, el tesoro escondido de Boyacá

Oculto entre las montañas de la cordillera Oriental se encuentra uno de los paraísos naturales y culturales más hermosos de Colombia. Regálese cinco minutos y acompáñenos a conocerlo.

Jairo Andrés Cárdenas A.

Todos sabemos cuáles son los destinos favoritos para vacacionar en Boyacá. No es un misterio que ciudades como Monguí, Paipa y Villa de Leyva arrastran la mayor cantidad de turistas del departamento, sin embargo, lo que pocos conocen es que más allá de estas joyas coloniales se esconden grandes tesoros que están a la espera de ser descubiertos por viajeros amantes de la aventura.

En esta oportunidad les traigo una invitación para salir de la rutina. Una escapatoria de los tradicionales viajes de fin de semana a pueblos con hoteles abarrotados de gente, donde pasear por la plaza central resulta igual de traumático que recorrer la carrera Séptima en Bogotá. Anímese a salir de su zona de confort y como recompensa le mostraré el camino a la tierra prometida, un paraíso terrenal que permanece oculto entre las verdes montañas de la cordillera Oriental.

El Valle de Tenza es un territorio que inicia su explotación turística apostándole a sus atractivos naturales y escenarios perfectos para practicar deportes extremos. Desde deportes acuáticos hasta parapente hacen parte de las experiencias que podrá vivir en cada una de las poblaciones que componen esta región.

Pero antes de que aliste maleta y ponga a calentar el motor del carro debo advertirle de algo. La aventura extrema empieza desde que sale del altiplano cundiboyacense y se adentra en el camino que lleva a Casanare atravesando este espectacular valle. La carretera, aunque perfectamente podría llamarla camino de herradura, es un castigo para la espalda y los amortiguadores de cualquier carro. Afortunadamente, según informan las autoridades locales, en los próximos años será intervenida para dejarla a la altura de sus paisajes y de la riqueza cultural e histórica de la región.

No se desanime. Este es un recorrido que de verdad vale la pena hacer, y lo olvidará todo una vez esté en frente de aquellos paisajes que parecen salidos de un cuadro surrealista. Prepárese para que cada uno de sus sentidos se active como nunca antes lo han hecho. Olores, sonidos y sabores en su estado más puro invadirán todo su cuerpo y por un instante dejará de lado el trajín de la ciudad y se volverá uno con la naturaleza.

Una parada obligatoria en el Valle de Tenza es el embalse de La Esmeralda, en el municipio de Macanal. Esta impresionante obra tiene capacidad para 700 millones de centímetros cúbicos de agua en una extensión de 25 kilómetros. Tranquilo, no se aburra, estas aguas no son únicamente para alimentar la hidroeléctrica y posar para fotos de postal; deportistas, aficionados y principiantes de todos los rincones del mundo practican pavel, ski acuático, kitesurf, windsurf, vela y canotaje aprovechando sus dimensiones y fuertes vientos. Si usted, al igual que yo, sueña con dominar y combinar los elementos agua y viento, ya no tiene la excusa de estar lejos del mar.

Por otro lado, si los deportes náuticos no son lo suyo, el embalse de La Esmeralda ofrece opciones para toda la familia. El senderismo entre las montañas quizás no es una aventura tan extrema como las anteriores, pero le permitirá estar en armonía con el mundo que lo rodea. ¿Alguna vez ha abrazado un árbol? Pues esta es la oportunidad para que lo haga y se recargue con toda su energía. Recuerde, el contacto con la naturaleza y su yo interior pueden hacer que una persona nazca de nuevo.

Si aún no lo he convencido para que cancele su reservación en el hotel de toda la vida en Girardot, por favor imagine este escenario: acaba de hacer una caminata por las verdes montañas de Boyacá, ingresa a un túnel, se venda los ojos y deja que una cuerda lo lleve entre goteras, charcos y oscuridad perpetua.

“Respiren, confíen, dejen todos los problemas en este túnel. Vuelvan a respirar, sientan cómo su piel percibe cada gota y pequeña brisa. Olviden, curen, superen, vivan”, dice un guía mientras atraviesan el interior de la montaña. Luego de recorrer un largo camino a oscuras, es el momento de retirar la venda y ver una de las maravillas más grandes del Valle de Tenza: una impresionante cascada que moja y se lleva cualquier dolor físico, mental o espiritual. Una experiencia única y recomendada.

No pierda la oportunidad de vivir nuevas experiencias. La comunidad y las autoridades de las diferentes poblaciones del Valle de Tenza se están esforzando para abrirle las puertas al turismo, y puedo garantizar que, además de los atractivos y las aventuras que ya conté, la calidez y atención de la gente serán un valor diferencial que lo obligará a regresar una y otra y otra vez. ¡A viajar, viajero!

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