19 Dec 2013 - 10:22 a. m.

Vida nocturna en Cartagena, las esquinas de la salsa

Un recorrido por los sitios salseros más emblemáticos de La Heroica. Las calles, el baile y la historia confluyen en un mismo ritmo.

Pilar Cuartas Rodríguez

 Los amantes de la salsa comienzan a reunirse instintivamente. Locales, nacionales e internacionales, blancos, negros y mestizos, pobres y ricos se confunden en medio de la multitud que se ve por las calles del centro histórico de Cartagena de Indias. Antes de la medianoche una de las esquinas del Portal de los Dulces se llena de bailadores que se mezclan con los vendedores de mango, las palenqueras, los mimos, los expendedores de cigarrillo y los turistas. El olor de las bolas de tamarindo, las conservitas de leche y la alegría se funden en el aire con los sonidos retumbantes de los timbales, el bongó, las maracas y la conga. Es Donde Fidel, el recinto de la salsa más popular de la ciudad amurallada. (Ver galería)

En este lugar, ubicado detrás de la Torre del Reloj, la antigua puerta de la ciudad donde los mercaderes compraban y vendían a los esclavos, se coleccionan 29 años de tradición salsera. El guardián: Fidel Lotteau, un hombre conocido en todos los estratos sociales de Cartagena. Su nombre es la respuesta para quienes preguntan dónde bailar salsa. En 1985 Fidel trasladó su negocio al Portal de los Dulces para estar más cerca de la clientela que en ese entonces eran los vendedores del mercado, ubicado en lo que hoy es el Centro de Convenciones Julio César Turbay.

Con el nombre Lonchería El Pollo, Lotteau se abrió paso en la ciudad. Sin embargo, su nombre personal causó más aceptación en la población. “Vamos a donde Fidel” decía la gente luego de terminar las jornadas laborales. Se corrió la voz y así fue como en 1991 cambió la razón social del sitio: Donde Fidel. Un bautizo ya legítimo, pero formalizado hasta ese año.

Los sábados son de video. Afuera en la terraza, las sillas de madera ofrecen la mejor vista hacia la Torre del Reloj desde donde de pronto un mimo salsero aparece y se roba las miradas con sus movimientos de cadera. Adentro, los retratos del propietario junto a artistas famosos como El Gran Combo, Fruco, Óscar de León, Andi Montañés, Tito Nieves y Joe Arroyo adornan las paredes. Todos los días desde la 1:00 p.m. hasta las 2:00 a.m. las puertas permanecen abiertas.

A pocos metros, en el barrio Getsemaní, el calor sofocante también se apacigua al ritmo de salsa, se libera el cuerpo, los pies se mueven por sí solos y las cinturas se quiebran de un lado a otro. Quiebra Canto, en el Edificio Puerta del Sol, es uno de los preferidos por los cartageneros y turistas. Con un ambiente informal y una vista hacia el Camellón de los Mártires y las murallas recibe a los visitantes, quienes se transportan hacia un cinema que evoca la época de los años 70. No solo se baila, también se puede ver películas clásicas y participar en videotertulias con artistas salseros extranjeros.

Más adelante, a tan solo unos pasos, en la Calle de la Media Luna, se esconde un pedazo de tierra cubana. Cada noche, Café Havana rinde un homenaje nostálgico a las leyendas salseras y recoge toda la mística musical de la época de oro de la mitad del siglo pasado. Charanga África, Deja Vu, Manhattan y Afinque son algunas de las orquestas que tocan a diario en este bar de jueves a sábado desde las 8:30 p.m. hasta las 4:00 a.m. Artistas como Víctor del Real, Rafael Oyaga y Guachi Meléndez, quienes compartieron vida musical con Joe Arroyo, también han pasado por la tarima de Café Havana.

Así transcurre la salsa en Cartagena, en un ir y venir que se apodera de las calles y las discotecas, que no distingue raza, estrato social o lengua. Un mismo idioma que se canta y se baila.

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