Se presentaron más de 40 grupos y unos 300 artistas en cuatro escenarios

hace 13 horas
El complejo tiene más de 1,6 millones de metros cuadrados

Un viaje a la cuna de la innovación en Corea del Sur

En Suwon está la casa matriz de la compañía que tiene la sexta mejor marca en el mundo. Todo un complejo tan grande como 250 campos de fútbol juntos. Se llama Samsung Digital City, y esto fue lo que nos encontramos.

Panorama general de la Digital City de Samsung, en Corea del Sur. / Edwin Bohórquez

“Las pequeñas ideas de hoy encienden la gran innovación del mañana”. La frase, escrita sobre un retablo negro, con letras de colores y un amarillo que resalta un par de ellas -el mismo amarillo que denota calidez, intelecto, luz y que en el mundo publicitario se vende como el llamado de la creatividad, la fuerza y la alegría-, está impresa en el interior de uno de los edificios más atractivos de Suwon, en Corea del Sur, en medio de una ciudad tecnológica que reúne a una de las marcas más conocidas del negocio de la innovación en el mundo, dueños de docenas de patentes de teléfonos celulares, televisores, aires acondicionados, sistemas de seguridad para dispositivos electrónicos y un sinnúmero de avances que viven cambiando la forma en la que interactuamos como sociedad.

El complejo tiene 1’695.000 metros cuadrados con 128 edificios, 31 son laboratorios, cuatro canchas de fútbol, dos parques de béisbol, 10 canchas de baloncesto, cinco de voleibol, dos de futbolsala y tres piscinas, 14 cafeterías, cinco parques llamados “inteligentes”, librerías, hospital, bancos y hasta un centro comercial. Para sumar, tienen un museo de innovación, donde se guardan algunas de las joyas de la historia de las telecomunicaciones, de todos los electrodomésticos que conocemos y hasta las llamas olímpicas que llevaron en sus manos los atletas más importantes de la historia durante la inauguración de las Olimpiadas desde que son sus patrocinadores. Esta es la Digital City, de Samsung Electronics, la compañía de tecnología que ocupó el sexto puesto en la lista “Best Global Brands 2019”, de Interbrand, con un valor de marca de US$61,1 mil millones y catalogada por muchos como el pulmón de la economía en Corea del Sur.

Un lugar de ideas, sí. Incluso desde el nombre. ¿Qué significa Samsung, por ejemplo? En una parte del museo está explicado brevemente. Cuando nació, su imagen estaba enmarcada en tres estrellas que significan eternidad, fortaleza y grandeza. Pero en 1993, cuando empezó la nueva etapa de la compañía, se creó el logo que conocimos del óvalo y las letras azules donde la S del inicio y la G del final simbolizan que la empresa siempre va a interactuar con el mundo y el óvalo contempla la grandeza de la galaxia. De allí, precisamente, salió la idea del nombre de la serie de teléfonos inteligentes más importante de la compañía, la Galaxy, con la que compiten en el mercado global contra las marcas estadounidenses y chinas.

Al gran complejo, al que no se tiene acceso de manera pública, llegamos tras viajar unos 40 minutos desde Seúl, la capital surcoreana, como parte de un grupo de periodistas latinoamericanos. Frente a una maqueta del tamaño de un apartaestudio bogotano, el host que nos recibe trata de explicar la dimensión del lugar en el que estamos. El joven coreano habla de cómo esta megacompañía se comporta como una startup a la hora de innovar, de lo rápido que van, giran como una lancha en el mar y no se quedan con la lentitud del peso de un crucero de gran calado. En el negocio tecnológico no se puede esperar, dice entre líneas. El que pega primero casi siempre pega dos veces. O el que sale primero es el que vende dos veces en el mercado.

De entrada, lo que más nombra es investigación y desarrollo. Desde los primeros años, desde los primeros edificios que construyeron cuando se decidieron mover a un negocio puramente tecnológico, esa es la base de otros sectores en los que están (biotecnología, seguros, finanzas, construcción y otros servicios). Por ejemplo, el R1, que es el edificio principal en la actualidad, se estableció en 1980 y allí se integraron varios departamentos de I+D que estaban dispersos por toda la compañía. En este lugar nacieron varios de los desarrollos que hoy conocemos en pantallas de televisión, electrodomésticos y todo lo que tiene que ver con aparatos acústicos. Cumplida la misión, se transformó en el edificio central, desde donde opera la Samsung Digital City.

En el R2, que comenzó en 1987, “el centro de I+D de DMC (Digital Media & Communications) fue el primero de toda Corea en tener equipos e instalaciones de vanguardia, como la Cámara EMI (interferencia electromagnética), que era la última instalación de medición en ese momento. Además, estaba equipado con un sistema autónomo de evaluación y aprobación para cumplir con las especificaciones internacionales de electromagnetismo, ahorrando tiempo y costos con innovación”, advierte el mensaje que lo presenta.

De edificio en edificio, entre los caminos peatonales, aparecen muchos avisos en el piso que les advierten a los transeúntes el riesgo de caminar mirando la pantalla de su teléfono. Una advertencia que parece obvia, sin duda, pero que cobra mucho sentido cuando se va a todo el mundo pegado a su teléfono, pues en Corea del Sur desde el móvil se puede hacerse prácticamente todo. Por ejemplo, la billetera virtual, entonces no se necesita andar con la tarjeta de crédito en el bolsillo. Pagan mostrando la pantalla del smartphone. Incluso las donaciones para causas sociales que hacen los empleados en algunas máquinas ubicadas por allí son concretadas con tan solo acercar el teléfono. La empresa, por su parte, hace una donación igual a la que registró cada uno de sus empleados para ayudar con la causa.

Caminando hasta el C-Lab, después de pasar por la zona de bancos y comercio, este laboratorio de innovación detalla cómo es el proceso creativo de los productos. Todo comienza con una propuesta, una idea, luego se hace un concepto, viene un rápido estudio de mercadeo, se fabrica un prototipo, se valida el producto y se piensa en cómo sería el trabajo de comercialización. Nació hace seis años y siete meses y en él han participado 1.025 empleados con 1.354 proyectos. Hay cosas tan atractivas como un wearable (dispositivo que se lleva puesto) desarrollado para policías, bomberos y guardias de seguridad con cuatro cámaras, que le permite al usuario tener una visión de 360 grados. Algo así como ojos en la espalda. Un cepillo de dientes inteligente y un cinturón prácticamente autónomo que se ajusta automáticamente. Un avance para los golfistas que busca un mejor agarre en el pasto y mayor firmeza del pie a través de una plantilla interna del zapato, de tal forma que el golpe a la pelota sea más efectivo.

Más adelante, en una zona creada por los diseñadores de la compañía, se recreó una casa y allí pusieron algunos de los últimos avances ya disponibles en el mercado: el nevecón inteligente, que le permite saber, por medio de fotos internas, qué alimentos hacen falta; la lavadora que funciona por medio de la programación del celular, las cortinas que se accionan con un clic, la intensidad de las luces de acuerdo con la presencia de personas en la cocina, los sistemas de sonido que funcionan no sólo para escuchar música, sino para leer noticias y hasta la funcionalidad que permite conectar el celular con un televisor que gira en el segundo inmediatamente después de que la persona rota el smartphone.

Es lo que para ellos se entiende como el llamado IoT, o internet de las cosas. “IoT significa respetar el valor de los clientes y proveerle la mejor experiencia en sus casas”, le dijo a El Espectador Jae Min Chang, cabeza de marketing para IoT de la multinacional y quien se encargó de manejar el hogar inteligente desde su teléfono. “Es una manera de lograr que la tecnología trabaje por las personas: una vida más entretenida, más conectada, más segura”, agrega Mario Litifi, vicepresidente de Marketing Corporativo de Samsung para Latinoamérica.

Ya fuera de Suwon, y de paso por los centros de diseño donde nació el más reciente Note, se ve una de las bibliotecas más grandes que tiene la compañía. Una paradoja que nos recuerda de dónde viene todo. Allí, sobre la base que existe en los libros, es que se inspiran los diseñadores tras escuchar a los usuarios. El minimalismo se impuso de nuevo en medio de una industria que muchas veces peca por el exceso.

Pero todo esto no podría funcionar sin una buena red 5G, la quinta generación de tecnología que está cambiando al mundo, una red que en Seúl ya es masiva, mientras en Colombia todavía es un sueño.

Sucede que la capital coreana es catalogada como una de las ciudades más innovadoras del mundo y su calidad de vida, de acuerdo con Naciones Unidas, es tan alta que incluso se advierte que está por encima de metrópolis como Nueva York y a la par de Singapur. Por eso, después de dejar la Ciudad Digital y el centro de diseño, nos fuimos a los inicios, Ikseon-dong, un barrio muy similar a La Candelaria en Bogotá o la Ciudad Amurallada de Cartagena, para ver en vivo y en directo esto del 5G, pero en la calle.

“El 5G es el factor más determinante, en mi opinión, en la cuarta revolución industrial que tiene varios componentes, entre los que se destacan: internet de las cosas, realidad virtual y aumentada cumpliendo un papel importante, inteligencia artificial y big data, y todos estos elementos tienen un elemento en común: conectividad”, comentó Carlos Vargas, director de marketing de Samsung Electronics Colombia, quien justo en Ikseon-dong probó la velocidad de esa red que va más allá de la descarga de películas en segundos.

Esta tecnología permite intervenciones médicas remotas, carros autónomos, educación en línea y, como lo que ya vimos en la ciudad digital, hogares inteligentes. Hacia allá es a donde se dirige el objetivo de la tecnológica, catalogada como uno de los mayores conglomerados asiáticos y sin ser siquiera una de las más antiguas del mundo. Ya lo dijo Kinam Kim, vicepresidente y CEO de la División de Soluciones de Dispositivos durante la celebración de los 50 años de la marca en Suwon: “Nunca debemos dejar de aprender, tenemos que ser audaces e intrépidos en nuestras actividades y ejecutar de forma minuciosa todas nuestras tareas”. Y ahí vuelve a aparecer el credo: “Las pequeñas ideas de hoy encienden la gran innovación del mañana”.

* Viaje posible por invitación de Samsung.

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Edwin Bohórquez Aya - @EdwinBohorquezA

Economía

Un viaje a la cuna de la innovación en Corea del Sur

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